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Los 10 extranjeros de países más exóticos en la historia de la NBA

La NBA es una liga cada vez más internacional. Era una rareza ver foráneos en las primeras décadas de la historia de la liga, pero a lo largo de sus más de 70 años ya han habido representantes de unos 80 países, si incluimos a Estados Unidos.

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Dentro de ese número, hay unos 19 países que apenas han tenido un solo jugador alzando su bandera en la NBA. Se trata de Angola, Cabo Verde, Ghana, Tanzania y Túnez por África, Antigua y Barbuda, Dominica y Uruguay por América, Irán y Corea del Sur por Asia y Austria, Islandia, Hungría, Bielorrusia, Bélgica, Estonia, Eslovaquia, Rumania y Noruega por Europa. En esa lista hay algunas naciones con una cierta tradición interna y prestigio continental tal es el caso de Angola, Corea del Sur, Irán, Túnez o Uruguay, como otras donde el representante fue un jugador nacionalizado, como Antigua y Barbuda (Julius Hodge), Bielorrusia (Maalik Wayns) o Bélgica (DJ Mbenga), así que decidimos enfocarnos en 10 casos de distintos continentes.

Podemos comenzar por tres ejemplos de Africa, un continente de países como Nigeria y Senegal que acostumbran a tener representación o que, por ejemplo, tuvo dos All-Stars de Camerún en el último All-Star Game, con Joel Embiid y Pascal Siakam. Lo que es más llamativo es ver que Cabo Verde, Tanzania y Ghana, tres países de tres regiones distintas (una isla como Cabo Verde, un país del África occidental como Ghana y otro del Este de los grandes lagos, Tanzania), tuvieron sus NBA.

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El de mayor relevancia en la liga norteamericana fue el hombre de Tanzania, un país de 56 millones de habitantes: Hasheem Thabeet. Este pivote nacido en Dar es-Salam en 1987 comenzó a jugar recién a los 15 años y por su altura (hoy en día mide 2,21 metros) fue llevado a Estados Unidos para buscarle un futuro en el básquetbol. Se destacó en la Universidad de Connecticut y eso hizo que Memphis Grizzlies lo escoja segundo en el Draft de 2009, por sobre James Harden y Steph Curry, pero esto resultó un error gigante ya que lo terminarían canjeando al año siguiente. Thabeet jugó 224 partidos en la NBA entre 2009 y 2014, promediando 2,2 puntos, 2,7 rebotes y 0,8 tapones en 10,5 minutos por partido. Tanzania participó una vez sola del torneo africano de naciones, el Afrobasket: perdió todos sus partidos en la edición de 1974.

El nombre de Cabo Verde resuena más en la actualidad del básquetbol internacional debido al pivote Edy Tavares, una de las figuras del Real Madrid español desde el 2017. Antes de fichar por la "Casa Blanca", el pivote de 2,21 metros nacido en Maio, Cabo Verde en 1992 jugó 13 partidos en la mejor liga del mundo, defendiendo los colores de Atlanta Hawks y Cleveland Cavaliers.

En el final de su adolescencia, a los 17 años, Tavares se sumó al Gran Canaria de la liga ACB española y allí mostró su talento al mundo, siendo escogido por los Hawks con el pick 43 del Draft 2014. Una temporada después llegó a la NBA, pero en la liga principal apenas sumó 101 minutos entre Atlanta y Cleveland (en los Cavs tuvo un único partido de 6 puntos, 6 tapones y 10 rebotes). Donde si mostró su talento fue en la G-League, luciéndose con los Raptors 905 y siendo escogido el mejor defensor de la liga. De ahí saltó directo al Real Madrid y hoy es una estrella en Europa que puede volver a tener una oportunidad en la NBA en un futuro.

Tavares defendió los colores de su país en el Afrobasket 2013, en el que Cabo Verde venció a Nigeria y finalizó sexto, pero esa no fue la mejor actuación continental de la isla: en el 2007 este país de medio millón de habitantes terminó tercero, una verdadera hazaña.

El africano menos conocido de los tres a nombrar es claramente Ben Bentil, un alero nacido en Sekondi-Takorodi, Ghana, en 1995. Siendo Ghana un país muy del fútbol y el boxeo, probablemente fue clave la emigración de la familia Bentil a Estados Unidos en el 2010 para que Ben, hoy de 2,06, se decante por el básquetbol. Se ganó una beca en la universidad de Providence, fue drafteado por Boston Celtics en el 2016 con 21 años y jugó unos partidos de pretemporada, pero fue cortado antes del comienzo de la 2016-2017. Finalmente, paso por China mediante, fue el primer ghanés en la NBA al jugar tres partidos para Dallas Mavericks en marzo de 2017 con un contrato de 10 días. No anotó puntos. Ahora juega para el Panathinaikos de Grecia.

Ghana, de 31 millones de habitantes, es el país más poblado de los africanos que nunca disputaron siquiera un Afrobasket. De hecho la selección de ese país ni siquiera participó de las fases clasificatorias para el Mundial de China 2019.

En América, una pequeña isla llamada Dominica, independizada del Reino Unido en 1978 y con menos de 100.000 habitantes, puede vanagloriarse de haber sido representada en la NBA. Su hijo pródigo fue el pivote Garth Joseph, nacido en Roseau, la capital del país, en el año 1973. Joseph, de 2,18 metros, se mudó a Estados Unidos, se destacó en la segunda división de la NCAA, tuvo un paso por Grecia y llegó a la NBA al firmar con Toronto Raptors a fines del 2000. Jugó dos partidos con la franquicia canadiense y se dio el gusto de anotar un doble. De Toronto pasó a Denver, donde jugó otros dos partidos en enero de 2001. Entonces se acabó la NBA para él.

En cuanto a la selección de Dominica, el mayor logro es un sexto puesto en el Campeonato del Caribe del 2000, antes del estreno de Joseph en la NBA.

Yendo para Europa, encontramos otro país de muy pocos habitantes y con un clima extremadamente distinto al de Dominica: se trata de Islandia, de una población de 364.000 personas pero con un NBA de múltiples pasos por la liga en los 80, cuando ver un foráneo era una rareza: el pivote Pétur Gudmonsson, de 2,18 metros, nacido en Reykjavik en 1958. Gudmonsson comenzó con el handball, una disciplina mucho más popular en Islandia, y se pasó al básquet durante su adolescencia. Con su tamaño llamó la atención de scouts y fue llevado a Seattle, Estados Unidos a los 16 años. Jugó cuatro temporadas en la Universidad de Washington pero desde ahí no saltó directamente a la NBA, sino que viajó a Argentina para defender los colores de River Plate. Luego regresó a su país y recién en 1981 fue llamado por la NBA: lo drafteó Portland Trail Blazers en tercera ronda.

Gudmonsson jugó 68 partidos de la temporada 1981-1982, llegando a lograr tres doble-dobles, pero no continuó en los Blazers y volvió a Europa. En 1985 regresó a Estados Unidos para jugar en ligas menores y en 1986 lo fichó Los Angeles Lakers, el equipo de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar, con un contrato de diez días. Se estrenó con 14 tantos ante San Antonio Spurs y se terminó quedando para los Playoffs, promediando 3,5 puntos y 2,2 rebotes en la postemporada con unos Lakers que llegaron a la final del Oeste. El islandés renovó por dos años con los de California, pero se lesionó, no pudo seguir jugando y fue traspasado a los Spurs, donde tuvo 76 actuaciones entre 1987 y 1988 y llegó a convertirle 21 puntos a Atlanta. Las lesiones le pusieron un alto a su carrera NBA a los 30 años, después de 164 partidos entre fase regular y Playoffs.

Islandia, dominador de los campeonatos europeos para naciones pequeñas, tuvo su debut en el primer nivel continental recién en el 2015, cayendo en sus cinco presentaciones del Eurobasket. En 2017 repitió esa actuación.

También en el grupo de países de Escandinavia está Noruega, otro estado con un NBA en la década del 80: el pivote Torgeir Bryn, nacido en Oslo en 1964. La historia de Bryn, de 2,06 metros, es similar a tantas otras: un chico de un país remoto que se muda a Estados Unidos, pasa por la NCAA (jugó en Texas State, una universidad pequeña) y tuvo un paso mínimo por la NBA: sus inicios como profesional fueron en los LA Clippers en noviembre de 1989, sumando 10 minutos en tres partidos y anotando 4 puntos. Luego Bryn continuó como profesional hasta el 2003, con pasos por clubes como Zalgiris Kaunas y Estudiantes de Madrid, y tuvo un último paso en la liga noruega entre 2007 y 2010.

Bryn vistió la camiseta de la selección de su país en 111 partidos y es el jugador con más presencias, pero nunca pudo llevar a Noruega a un Eurobasket y la selección de ese país tampoco lo logró después de su retiro.

También en el norte de Europa está Estonia, el país de Martin Müürsepp, un alero que jugó para Miami Heat y Dallas Mavericks entre 1996 y 1998. El camino de este hombre nacido en Tallinn en 1974 fue distinto: fue paso a paso desde su país hasta la NBA con paradas en distintas ligas de Europa. Primero Suecia, luego Israel, donde jugó para el Maccabi Tel-Aviv. En la temporada 1995-1996 regresó a Estonia, cedido al Kalev, y desde allí si saltó a la mejor liga del mundo: Utah Jazz lo escogió con el pick 25 del Draft de 1996 y lo traspasó a Miami.

Müürsepp apenas disputó 10 partidos para el Heat de Pat Riley y en febrero de 1997 fue enviado a Dallas como parte del traspaso que llevó a Jamal Mashburn al Heat. En los Mavs tuvo más lugar: promedió 4,3 puntos y 1,9 rebotes en 32 partidos de esa campaña de rookie. Al año siguiente de hecho tuvo siete juegos como titular, anotó 24 puntos en un triunfo ante LA Clippers y sus estadísticas fueron de 5,7 puntos y 2,8 rebotes en 14,7 minutos por juego. Volvieron a canjearlo como parte de paquetes de jugadores, primero a Phoenix Suns por Steve Nash y luego a Chicago Bulls por Luc Longley, pero nunca vistió las camisetas de esas franquicias debido a que volvió a Europa

Müürsepp no estuvo en el plantel de Estonia que jugó el Eurobasket de 1993 (¡finalizando sexto con cinco victorias!) en su primera oportunidad tras la independencia de la Unión Soviética, pero si formó parte de la edición del 2001: el alero fue el máximo anotador de su equipo en las caídas ante Yugoslavia, Alemania y Croacia. Estonia recién volvió a participar de un Eurobasket en el 2015.

Así como la historia de la selección de Estonia es corta debido a todo el tiempo que la nación pasó siendo parte de la Unión Soviética, lo mismo ocurre con Eslovaquia, que se unió a FIBA recién en 1993 tras la disolución del estado de Checoslovaquia en ese año. La selección checoslovaca supo tener su éxito: campeona del Eurobasket de 1946, subcampeona continental en seis ocasiones (por última vez en 1985) y seis veces medallista de bronce, pero esa historia fue heredada por República Checa. Eslovaquia, con sus cinco millones y medio de habitantes, aún no logró debutar en la máxima competición europea. Aunque tuvo un NBA que representó a la Selección: Richard Petruska.

Petruska nacio en Levice en 1969, cuando el país aún era Checoslovaquia. La carrera de este interior de 2,08 metros inició en el Inter Bratislava de su país y, con la caída del comunismo, se marchó a Estados Unidos, donde jugó en las universidades de Loyola Marymount y UCLA. En el Draft de 1993, Houston Rockets lo eligió con el pick 43 y con esa franquicia Petruska se convirtió en campeón de la NBA en 1994, jugando apenas unos 24 partidos de fase regular (promedió 2,4 puntos y 1,4 rebotes). Quizá el mayor recuerdo de Petruska en esos Rockets sea que se le cayó el trofeo Larry O'Brien a la hora de sostenerlo y este quedó con una abolladura en la parte del balón.

Luego del logro de aquella temporada Petruska fue cortado por los Rockets y regresó al mundo FIBA, donde jugó para Cagiva Varese, Galatarasay, Unicaja Málaga, Tau Cerámica, Orlandina Basket y CAI Zaragoza.

La trayectoria del húngaro Kórnel Dávid en la NBA fue un poco más prolongada: este ala-pivote de 2,06 metros nacido en Nagykanizsa en 1971 pasó por Chicago Bulls, Cleveland Cavaliers, Toronto Raptors y Detroit Pistons entre 1999 y 2001, disputando 109 partidos y promediando 5 puntos, 2,8 rebotes y 0,6 asistencias en 14,5 minutos por juego. Con los Bulls fue titular en seis oportunidades y registró dos partidos de 20 puntos. Dávid, figura de la pequeña liga de su país, pudo haber participado de los Bulls en la temporada de "The Last Dance", pero fue cortado en la pretemporada. Debutó en Estados Unidos jugando en la CBA, regresó a Hungría y tuvo su salto definitivo a la NBA en 1999, volviendo a Chicago. Luego, post NBA, jugó Euroliga con Zalgiris Kaunas y TAU Cerámica.

Hungría, de menos de 10 millones de habitantes, es un país con gran historia deportiva y casi unas 500 medallas obtenidas en toda la historia de los Juegos Olímpicos, siendo la natación y la esgrima su emblema. En el básquetbol participaron de la cita máxima, pero fue en las ediciones de 1948, 1952, 1960 y 1964 y nunca lograron terminar entre los 8 primeros. Eso si, cuentan con un título en un Eurobasket (el disputado en sus tierras en 1955). Desde la década del 70 Hungría desapareció de los grandes escenarios del básquet, pero en 1999 regresaron al torneo continental y Dávid formó parte del equipo. En 2017 también jugaron el Eurobasket y llegaron a la segunda fase, con Ádám Hanga, drafteado por los Spurs en 2011, como figura.

Este repaso lo cerramos con el jugador de mayor éxito en la NBA de los 10 casos a repasar: el pivote rumano Gheorghe Muresan, el gigante de Cluj-Napoca. Recordado por ser uno de los jugadores más altos de la historia de la NBA, con sus 2,31 metros, Muresan fue campeón en Rumania y Francia y llegó a la NBA en 1993, tras ser drafteado con el pick 30 por los Washington Bullets. En la primera temporada fue un suplente de 12 minutos por partido, pero al segundo año ya tuvo un rol más importante y en la campaña 1995-1996 se destacó, promediando 14,5 puntos, 9,6 rebotes y 2,3 tapones por juego con un 58% de campo. A la temporada siguiente llevó a Washington a los Playoffs junto a Chris Webber, Juwan Howard y Rod Strickland, pero cuando apenas tenía 25 años las lesiones comenzaron a frenar su carrera.

Muresan no pudo jugar en la temporada 1997-1998 y fue cortado por Washington en 1999. Fichó por New Jersey Nets, franquicia con la que jugó un minuto en la campaña 1998-1999 y 30 partidos en la 1999-2000, aunque ya no era el mismo. Volvió al Pau-Orthez de Francia, ganando la liga del 2001.

Muresan jugó para la Selección de Rumania, pero no logró repetir lo ocurrido entre las décadas del 50, 60 y 70, cuando la selección de ese país era una fija en los Eurobasket (aunque apenas dos veces alcanzó el quinto puesto). El gigante no logró representar a su país en este tipo de torneos. Rumania no disputó un Eurobasket entre 1987 y 2017: en 2003 quedó a apenas un triunfo de la clasificación con Muresan en el equipo. El retorno de Rumania al Eurobasket en 2017 se debió a que oficiaron como sede de uno de los hexagonales de la primera fase. Perdieron los cinco partidos que disputaron.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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