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Philadelphia 76ers

Al Horford, la gestión de los Philadelphia 76ers y una cuestión más allá del encaje de una pieza

al horford

Puede ser la mejor decisión en este momento, aunque viene de un problema mucho mayor. Al Horford lleva tres partidos seguidos iniciando en el banquillo, como sexto hombre del equipo, y los resultados tampoco mejoran.

Cuando el pasado 10 de julio saltaba la sorpresa de su marcha de Boston, seguro que el dominicano esperaba un futuro a corto plazo diferente al actual. Mucho más los Philadelphia 76ers, que invirtieron cuatro años y alrededor de 100 millones garantizados en un fichaje que, de momento, ni encaja ni saben encajar.

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"Creo que sí", respondió Horford a la prensa sobre si seguiría jugando desde el banco. "Es lo que el equipo necesita ahora mismo y lo que seguiremos haciendo".

Los Sixers afrontan meses críticos para el devenir de "The Process". Es un asunto que va más allá de Horford, de su fichaje. Es la historia de una franquicia que ha fracasado a la hora de encajar sus piezas y rentabilizar sus activos de traspaso.

¿Qué pasa con Al Horford?

La kryptonita de Joel Embiid. La firma que daría a Philly el elemento que les faltaba. Horford se suponía como el remedio a las enfermedades del equipo durante sus últimas aventuras en Playoffs. Tras el intento con Jimmy Butler, llegaba el momento de dar las riendas de manera absoluta a Ben Simmons y hacer el trabajo más fácil al pivote camerunés.

Como titular, Horford se encuentra en un quinteto con el que no encaja. Por ningún lado. Necesita estar involucrado en las acciones de balón para ayudar al equipo, algo que no sucede. Ni en pick&rolls ni en secuencias como apoyo. Brett Brown le usa como anotador, área donde nunca ha destacado.

La presencia de Embiid lo desplaza como primer foco de bloqueos y juego 2x2. Al estar él, mueve a Tobias Harris de la función de cuatro abierto ofensivo, donde mejores resultados ha lucido en su carrera. Y la falta de tiradores en ese cinco inicial le sitúan como especialista tirador. Todo mal.

Visto así, el cambio del quinteto tiene sentido. Falta un pivote suplente de garantías para Embiid y Glenn Robinson III, aparente elegido, dota de mayor espacio al equipo. Así, Harris puede situarse como cuatro abierto y Embiid dispone de posiciones situadas más cerca de la canasta. Todos salen ganando, ¿no?

Horford necesitará tiempo para este experimento como sexto hombre. Aunque sus números no muestran la regresión que sí hace su juego, las últimas tres pruebas ilusionan y crean más dudas. Antes del parón del All-Star, contra los Clippers, hizo el papel supuesto: 9 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias, bien en el tiro y con algo de solidez atrás.

Los dos últimos han ido peor. 20 minutos contra los Nets y tramos horríficos en defensa. Otros 25 ante Milwaukee, desentonado en ataque, mal involucrado y superado en defensa, donde debería ser clave.

En esta acción se ve cómo su simple presencia mueve al resto. Horford corta por línea de fondo hacia la esquina, donde debería situarse un tirador, y Embiid tiene que atacar desde fuera en vez de desde el poste.

Al Horford tiene parte de responsabilidad por lo que ocurre. Muestra un juego apático y es sin duda el jugador más desplazado, pero ¿qué pasa con el resto? Lo que ocurre en Philadelphia corresponde a varias piezas de la franquicia.

"El espacio es un problema. A veces jugamos rápido, a veces jugamos lento, pero al final del día lo que tratamos es de mejorar de cara a Playoffs, donde los partidos se ralentizan. Se convierte en un juego a media pista, que es donde más sufrimos", analizó Horford.

Lo que tenían y lo que dejaron ir

Durante todos estos meses, con mayor énfasis en el cierre de mercado, e incluso antes de la temporada. ¿Qué jugador encajaría de perlas con lo que necesitan en Philadelphia? JJ Redick, justo una de las piezas de la pasada campaña. Para ser justos, Redick ayudaría a cualquier equipo de la NBA.

El poder del ahora escolta de los Pelicans no es solo ser un tirador. Redick condiciona a las defensas rivales y es un arma diferencial en el aspecto táctico. Los Sixers ni disponen de tiradores fiables, ni de una pieza parecida para los Playoffs. A tal nivel llegan, que Horford es el jugador que más triples en situaciones de catch&shoot intenta por noche.

Tiradores de Philly en c&s

Jugador Triples intentados/partido Triples anotados/partido % en triples Al Horford 4,2 1,3 32,1 Furkan Korkmaz 3,7 1,6 43,5 Tobias Harris 3,7 1,4 37,7 Josh Richardson 3,5 1,2 34,7 Joel Embiid 3,3 1,1 34,8

Como entrenador, Brown tiene su responsabilidad. Transmite la sensación de desaprovechar lo mejor de sus jugadores. Explota áreas en las que son intrascendentes por el intentar contentarles.

El mayor ejemplo es el uso de Horford y Embiid. El primero pierde toques de balón como generador de apoyo y los gana como tirador y al poste. El segundo se tiene que alejar del aro para tener más pelota. La salida de Redick, la entrada de Horford y la incapacidad de la directiva de Elton Brand por conseguir un tirador puro fiable hacen temblar los estamentos sobre los que se sostiene El Proceso: la pareja Simmons y Embiid. La cuestión no se reduce al dominicano, engloba a todo lo que han hecho, están haciendo y harán en Philadelphia.

La situación final deja un equipo de enorme potencial, mal construido desde las oficinas y peor trabajado desde la pizarra. Brett Brown será uno de los entrenadores a vigilar si los Playoffs de los Sixers terminan mal. Su puesto estará más cuestionado que nunca.

Invertir tantos años y millones en Harris y Horford pasando de Redick puede ser un enorme error de Brand. Al igual que los anteriores responsables acumulan decenas de fallos. Pese a las elecciones de Simmons y Embiid, se malgastaron en su día los valores de Michael Carter-Williams, Nerlens Noel, Jahlil Okafor o Markelle Fultz. No es algo nuevo.

La pasada temporada, Brand incorporó a James Ennis y a Jonathon Simmons como refuerzos menores para el final del curso. Este año son Robinson III y Alec Burks, que si bien prometen más que los anteriores -en parte por la desesperación de los 76ers- tampoco son los movimientos que necesitaba el equipo.

Hay que cuestionarse el encaje de Horford, pero no solo el suyo. Tobias necesita ser el cuatro abierto para rendir, algo que con el dominicano y Embiid es imposible por cuestiones de espacio. Sin embargo, su rol en este equipo debería ser el de ejecutor, incluido desde el triple. Harris se queda en un 35% desde el exterior sin ser el tirador de volumen que necesitan, y lanza desde las esquinas menos de lo que precisan.

En el mercado faltaban tiradores que realmente marcasen diferencias. Davis Bertans tenía un precio muy elevado, aunque cuesta pensar que no pudiesen cerrar movimientos de menor calibre. Luke Kennard estuvo disponible y cerca de Phoenix Suns, como contó Adrian Wojnarowski. Sin información de insiders ni filtraciones sobre ofertas, ¿cómo es posible que Brand, con la valentía que le caracteriza como ejecutivo, se quedase sin su tirador?

"Tenemos las piezas en este equipo y lo haremos encajar. A veces no encajan, algo que desconcierta a todos. Tenemos mucho trabajo por hacer siendo el mejor récord en casa de toda la NBA y luego jugar como hemos estado jugando fuera. No estamos contentos, estoy extremadamente decepcionado, estamos extremadamente decepcionados. Los jugadores entienden que tienen que hacerlo mejor. El cuerpo técnico, yo mismo, mi personal, toda la organización. Sabemos que tenemos que hacerlo mejor", dijo Brand a la prensa tras el cierre de mercado.

La cuestión salarial

Los problemas tampoco se reducen solo a la pista, donde hay suficientes. Mientras Brown prueba la nueva rotación, desde las oficinas tienen los salarios del equipo en mente. Ni disponen de margen ni de tiempo.

Por supuesto, la pareja Simmons-Embiid garantiza un éxito suficiente como para pensar en los Playoffs para la próxima década. Pero ¿se puede construir su entorno ideal moviendo las piezas que tienen ahora? Esa es la gran pregunta, porque es evidente que el ecosistema es mejorable para ambos.

Horford firmó por cuatro temporadas y más de 100 millones, de los cuales 97 están garantizados. El bajón se produce en el último curso (22-23) y, en función de si el equipo alcanza Las Finales o el título, percibirá más o menos dinero. Sigue siendo mucha longevidad para un jugador de 33 años.

Para la 2022-23, los Sixers solo tienen a 6 jugadores bajo contrato y ocupan toda la masa salarial, más de 138 millones. Para la 2023-2034, solo tienen a Simmons y Harris. En ese mercado serán libres tanto Horford como Embiid. Puede parecer que queda mucho, pero si con la formación actual fracasan, el margen de tiempo para variar de plan reduce sus posibilidades de éxito.

Como punto positivo de cara a otros movimientos, Philly dispone de todas sus primeras rondas a partir de este 2020 (tienen la de Oklahoma) y cuentan con un ejército de segundas.

Quizás Brand se arrepienta de entregar dos 1º rondas y a Landry Shamet (qué bien les vendría este tirador) el pasado 6 de febrero por un Harris que, sin ser All-Star, tiene sueldo de jugador élite. Quizás esa valentía de Brand ofrezca menos resultados de los que parecían.

¿Qué pueden hacer los 76ers?

La respuesta a la gran pregunta es más de una. De hecho, hay varias. Philadelphia necesita de muchas partes para cambiar su situación, no es solo que Horford "juegue bien". Esto sería limitarse a una parte muy, muy pequeña. Deben apostar fuerte para el final de la temporada, de lo contrario pueden encontrarse en una situación irreversible de cambio radical.

A nivel táctico es un as enviar a Horford al banquillo. Por su forma de ser es un jugador que jamás creará problemas en el vestuario aunque se sienta infrautilizado. Incluso apático como se muestra, el exjugador de los Celtics es una de las mayores bazas para Playoffs, y su fichaje llegó precisamente para esos meses.

De adaptarse Horford al rol de sexto hombre y encajar Robinson III como titular que abre el campo y permite a Harris y Embiid sentirse más cómodos, continuaría faltando tiro (Simmons no tiene y Richardson queda lejos de ser un especialista), pero el primer paso estaría dado.

Horford tiene que tirar menos de tres y disponer de menos acciones al poste. La tabla muestra que es mediocre en las situaciones de uno contra uno cerca de la canasta. Su rol es otro y ahí el trabajo es de Brown. ¿Por qué los Sixers no ejecutan más acciones en las que el dominicano tiene el balón? Unos cuernos en los que Horford siempre se abra y Embiid baje al poste, o incluso las acciones que repetía el camerunés de drible hand-off con Redick, imitarlas con el pívot.

Posteos de Horford en los últimos 3 años

Posteos/partido Tiros al poste/partido % de tiros al poste % uso de balón 2017-2018 5,2 2,5 44 18,4 2018-2019 3,7 1,6 51,4 18,9 2019-2020 4,1 2,1 48,6 17,5

El banquillo quedaría compuesto por Burks, Matisse Thybulle, Furkan Korkmaz y el propio Horford. Una unidad que ofrece mucho más de lo visto hasta ahora, al menos sobre el papel.

Donde Brown tiene más trabajo es con Horford en defensa. Justo el aspecto donde más diferencias debería marcar es el agujero que le condena. En ataque el fit es espantoso, pero en defensa tiene un equipo donde debería destacar a nivel grupal. Tiene algunos problemas de velocidad en el uno contra uno, algo ya conocido. Lo preocupante es que en lo colectivo parezca un rookie de 20 años y no un veterano de 33.

Puede ser fruto de la frustración. La sensación de estar atado a un enorme contrato, de salir traspasado si la situación no se endereza, de fracasar y hacerlo como pieza secundaria. Mientras, los Celtics disfrutan y prometen, estando a una pieza como Horford de la distancia de ser un verdadero candidato por el título.

Los problemas vienen de antes en Philadelphia. Ni es el contrato de Horford, ni la pasividad de Simmons con el tiro, ni la actitud de Embiid. Fue Sam Hinkie, fue Bryan Colangelo y es Elton Brand. Ninguno fue capaz de maximizar recursos. Se habla del mal encaje del australiano y el camerunés, pero ¿qué ha hecho la directiva para facilitar su coexistencia? Es más, ¿qué tiradores han traído para explotarse el uno al otro? Redick fue el mejor y le perdieron el pasado verano.

Este equipo de Philadelphia tiene un margen de mejora brutal. Pensar en lo que puede ofrecer este equipo es soñar con el Larry O´Brien. La cuestión es que nunca se trata solo de talento. De juntar a los mejores nombres y dejarles jugar. Quizás en Philadelphia debieron hacer un mejor trabajo a la hora de conectar a sus piezas principales. O si lo hicieron y se quedaron cortos, apostarlo todo, como hizo Brand el curso pasado.

El único motivo que invita a la esperanza es pensar en los Playoffs. Con ritmos más bajos y un desempeño defensivo superior, Horford debería ser un factor diferencial. Ahí Brown tendrá que mostrar su raza de entrenador, sabiendo cuadrar alineaciones y roles, y dibujar pizarras que ayuden, no que traten de contentar. Las dudas sobre el encaje a medio plazo ahí seguirán, todo depende de la postemporada.

Los Sixers tienen poco margen y muchas dudas. Un verano de auténtica remodelación está tan cerca como uno de auténtica fiesta. Y, en opinión de un servidor, la pelota está más que nunca en el tejado del entrenador. En saber cómo usar a sus cinco mejores jugadores juntos cuando llegue el Día D.

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