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Alex Groza, el mayor interrogante abierto de la historia de la NBA

A lo largo de la historia de la NBA encontramos varios casos de jugadores cuyo legado va acompañado de una pregunta: ¿Qué hubiera pasado si...? Los famosos what-if. Hablamos de un Salón de la Fama como Maurice Stokes, quien sufrió una encefalopatía con daños irreversibles luego de tres temporadas estelares en la NBA; o de Len Bias, quien perdió la vida antes de poder hacer su debut en la NBA, luego de haber sido drafteado con el segundo pick en 1986. Dos historias reconocidas, de figuras que más allá de los recuerdos que dejaron en la cancha, siempre tendrán ese acompañamiento trágico.

Pero si bien los nombres de Stokes (su vida fue incluso llevada al cine) y Bias son conocidos dentro de los círculos NBA, hay un tercer caso que aunque mucho menos trágico, aparece como un interrogante igual o incluso mayor al de los otros dos mencionados en términos deportivos. Hablamos de Alex Groza... el pivote legendario que no pudo ser.

De Kentucky a Londres

Groza, un pivote de apenas por encima de los dos metros, nació en Ohio en 1926 y tras destacar como una estrella estatal en la secundaria, se sumó a mediados de los años 40 a la Universidad de Kentucky. Un conjunto que curiosamente marcaría el principio y el final de su leyenda deportiva. Pero no nos adelantemos. En los Wildcats, el dominio de Groza continuó: en sus tres años fue elegido como All-American (quinteto ideal nacional), mientras que lideró al equipo a los títulos NCAA en 1948 y 1949, en ambos casos siendo elegido el MVP del Final Four.

En otras palabras, una carrera universitaria absolutamente brillante, como máximo referente de un equipo de Kentucky que recibió el apodo de los Cinco Fabulosos (junto a Ralph Beard, Wah Wah Jones, Cliff Barker y Kenny Rollins). De hecho, tal era el nivel de ese conjunto, que su entrenador Adolph Rupp y su quinteto completo representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Londres 1948. Y allí no solo Groza comandó al Team USA al oro, sino que además fue el jugador más destacado de todo el certamen.

Pero la historia de los Cinco Fabulosos no se detiene allí. O al menos de cuatro de ellos. Y es que para la temporada 1949-1950, la NBA debía reemplazar a los desaparecidos Indianapolis Jets y ¿quiénes aprovecharon la oportunidad? Beard, Jones, Barker y por supuesto, Groza (Rollins ya se había sumado a la liga un año antes con Chicago). Los cuatro fueron claves para el nacimiento de un nuevo equipo en Indianapolis, los Olympians, pasando a ser no solamente jugadores, sino también co-dueños de dicho conjunto.

Groza fue elegido con el segundo pick del Draft de 1949, apenas por detrás de guardia Howie Shannon (a Providence) y aunque puede sonar extraño por estar involucrado en la gerencia de la franquicia, la selección estaba más que justificada. El pivote era claramente el mejor jugador disponible (incluso mejor que Shannon) y no perdería tiempo en demostrarlo.

Los Olympians en la NBA

La primera temporada de Groza (y de los Olympians) fue magistral. En esa 1949-1950 de la NBA, el ex Kentucky promedió 23,4 puntos (2° máximo anotador) y 2,5 asistencias, con un detalle impresionante: lanzó un 47,8% de campo, una marca absolutamente inusitada para la época. De hecho, nadie más en su equipo pasó del 39% de cancha y no solo comandó toda la liga en general, sino que además lo hizo por una enorme diferencia por encima del resto (Dick Mehen terminó segundo con un 42% de acierto).

Groza ganó el Rookie del Año y fue elegido en el Quinteto Ideal de la liga, compartiendo esa formación con la gran súperestrella interior de esa época, George Mikan. Incluso a nivel colectivo lo de los Olympians fue excelente para un equipo debutante: ganaron la División Oeste con marca de 39-25, eliminaron en la 1° Ronda de los Playoffs a los Sheboygan Red Skins por 2-1 (23 puntos de media de Groza), para luego caer ante los Anderson Packers por 2-1 (22,7 de Groza).

Solamente dos jugadores promediaron por encima de los 20 puntos en esa postemporada: Mikan y Groza. Parecía haberle llegado un competidor al pivote de los Lakers, quien hasta entonces estaba prácticamente solo en cuanto a la propiedad de las pinturas del baloncesto profesional.

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La segunda temporada de Groza confirmó esa sensación y volvió a ponerlo en lo más alto de la consideración general del torneo. Promedió 21,7 puntos (2° máxima del certamen) y 10,7 rebotes (5° mejor marca), nuevamente con un porcentaje de acierto fenomenal para ese momento: 47%. Tras 130 partidos y dos campañas NBA, Groza lanzaba un 47,4% de cancha. ¿Mikan en esos mismos dos años? Un 41,7%.

Ese frente a frente emergente entre los dos mejores interiores (y jugadores) de la liga encontraría un capítulo imborrable en los Playoffs de esa 1950-1951. En las Semifinales de División, los Lakers y los Olympians se vieron las caras en un cruce al mejor de tres, con los angelinos quedándose con el primer partido como locales por 95-81: Groza destacó con 19 puntos, pero Mikan fue imparable con 41 tantos y un 17-30 de campo.

¿Quizá la estrella de Indianapolis no daba la talla, ahora que tenía al gran ícono de la liga adelante suyo? Nada de eso, porque el segundo encuentro fue una verdadera paliza de los Olympians, imponiéndose por 108-88, dejando a Mikan en solo dos puntos y encontrando ¡40 puntos de Groza con un 15-29 de campo!

La serie se definía en Los Angeles en un decisivo tercer partido, disputado el 25 de marzo de 1951. El mismo no decepcionó: impulsado por el juego de Groza, la visita se adelantó por 41-33 al cabo del primer tiempo y parecía encaminada a dar el batacazo frente al bicampeón defensor. Sin embargo, los Lakers reaccionaron en la segunda mitad y se terminaron quedando con el triunfo y la clasificación por 85-80. Mikan anotó 30 puntos con un 9-22 de cancha en esa jornada. ¿Groza? 38 puntos, 15-30 de campo. Números bestiales.

Más allá del resultado final, la serie (y los antecedentes de esas dos temporadas) habían dejado en claro que Mikan tenía un competidor directo para ser considerado la mayor figura de la liga. Un Alex Groza que no solo tenía rendimientos similares o superiores durante la Fase Regular, sino que en un mano a mano directo había sido capaz de promediar 32,3 puntos con un 48% de campo, en una era donde recordemos no había reloj de tiro y los equipos apenas superaban las 80 unidades.

La NBA había encontrado su primer duelo clásico. Su Russell vs. Wilt, más de 15 años atrás de que comience aquella rivalidad. Pero en un abrir y cerrar de ojos, todo terminó.

Como dijimos, el final de esta historia es mucho menos trágico que aquellos de Stokes y Bias. Pero no por eso deja de ser impactante en lo deportivo. ¿Qué pasó? A mediados de aquel 1951 comenzó una investigación sobre apuestas, crimen organizado y partidos arreglados en la NCAA, que si bien comenzó con jugadores del City College of New York, terminó salpicando a varias otras universidades y decenas de jugadores.

Como podrán imaginarlo, incluyendo a Groza y a su compañero Ralph Beard, quienes terminaron siendo detenidos e interrogados hasta la confesión.

La sanción del presidente de la NBA, Maurice Podoloff fue contundente: prohibición de por vida para todos los involucrados. De nuevo, incluyendo al protagonista de nuestra historia, quien tras dos temporadas extraordinarias, no volvería a jugar un partido como basquetbolista profesional. Con solo 25 años y habiendo demostrado que podía aspirar a transformarse en el más dominante de aquella primera década de la liga, la carrera de Groza había terminado. Los Olympians no duraron mucho más y ya sin sus figuras, terminaron desapareciendo en 1953.

Es imposible saber con exactitud qué hubiera deparado el camino para Groza en los años venideros, de no ser por la guillotina de Podoloff. Volvemos al comienzo del artículo y esos interrogantes que jamás encontrarán una respuesta. Pero si nos guiamos por lo que hizo en la NCAA, en los Juegos Olímpicos y en sus primeros dos años en la NBA, podríamos hablar de un competidor directo para Mikan y su legado como el primer astro de esta competencia.

Lamentablemente, nunca lo sabremos.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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