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Regreso NBA

Cinco observaciones de los partidos de preparación antes del regreso de la NBA

Después de más de cuatro meses sin poder disfrutar de la emoción de la competición, de jugadas espectaculares y de los mejores jugadores del planeta, la NBA regresó dentro del campus de Walt Disney World Resort en Orlando (Florida).

Durante 7 días seguidos los aficionados han podido volver a ver a sus equipos preferidos, aquellos que tomarán parte de la lucha por el campeonato. Un total de 66 partidos de los que se pueden sacar muchas conclusiones y que han servido para que los protagonistas del juego entren en contacto de nuevo con el básquet, saciando su apetito competitivo, y para que los técnicos pudiesen experimentar sin temor a la derrota antes del verdadero escenario.

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Una vez terminada esta etapa previa a la reanudación de la NBA, llega el momento de recapitular lo vivido, de analizar en la medida de lo posible esta fase preparatoria, así que vamos con 5 observaciones sobre los amistosos.

1 - Ninguna ventaja es definitiva

El básquet es un juego de parciales, siempre se ha dicho, donde las rachas de los equipos se alternan dependiendo del momento y del acierto o desacierto. Los marcadores fluctúan, con diferencias mayores o menores que, en el mejor de los casos solo deberían aumentar para un equipo en su camino a la victoria.

En los partidos de preparación se ha dado una circunstancia, cuanto menos, curiosa. Las franquicias alineaban a sus principales jugadores con altas cargas de minutos durante la primera parte, jugando prácticamente todo en los primeros dos cuartos y de manera testimonial tras el descanso. Esa circunstancia en el caso de enfrentamientos entre dos conjuntos en momentos muy diferentes podía dar como resultado que se asegurase una renta de más de 20 puntos que, en condiciones normales, habría sido definitiva.

Pero no en Orlando.

No han sido pocos los equipos que con el partido en sus manos, totalmente bajo control, se han dejado llevar dando entrada a sus segundas y terceras unidades en los últimos 20 minutos de juego. Más que llamativa fue la remontada de Oklahoma City Thunder contra Philadelphia 76ers, donde los de Brett Brown dejaron escapar una renta de 24 puntos de diferencia, encajando un parcial de 32-16 en el último asalto. Similar a lo que le ocurrió a LA Clippers contra Sacramento Kings cuando perdió 21 tantos de distancia que llegó a poseer y que gracias al impacto de Bogdanovic, los de Sacramento consiguieron disipar.

Los marcadores en acordeón han sido la tónica general, propia de una coyuntura como esta, algo que lejos de ser curioso será difícilmente perdurable en el tiempo una vez regrese la competición propiamente dicho.

2 - La defensa será clave

Todavía se desconoce el rendimiento que podrán alcanzar los principales jugadores ofensivos en el reinicio. El hecho de haber estado más de 4 meses alejados de la competición diaria e incluso del entrenamiento y tener que adaptarse a una cancha con unas dimensiones diferentes a lo que están acostumbrados (el ancho visual es mayor, cambia la profundidad en el fondo), puede acabar afectando al acierto de los tiradores, especialmente desde la larga distancia. A esto cabe sumar que en los partidos de preparación se ha visto un descenso considerable del acierto en tiros de campo con un volumen de intentos similar.

Así, en un momento de incertidumbre ofensiva, poder plantar cara con una defensa perimetral y de pintura en condiciones puede terminar siendo la llave para poder tener una larga carrera en el reinicio y los posteriores Playoffs.

Conjuntos como los 76ers, Clippers, Bucks o Heat han dejado claro que tienen las armas suficientes para poder marcar el ritmo y el estilo de un partido creciendo únicamente desde la defensa. La constancia, la preparación y el scouting van a ser más importantes que nunca y pueden marcar la diferencia entre la victoria o la derrota.

Además, es importante resaltar el aumento significativo de las defensas zonales y las zonas press que se han puesto en marcha en estos partidos de preparación y que todavía no se sabe si tendrán una continuidad y traslado a los seeding games, o bien simplemente sirvieron como experimento en algunos casos.

3 - Los mejores siguen siéndolo

Puede que con menos minutos de lo habitual, puede que con una intensidad de juego a la que no estamos acostumbrados, pero en el momento en el que las estrellas de cada equipo apretan el acelerador, pocos jugadores pueden hacerles frente.

Los números de las estrellas como LeBron James, Giannis Antetokounmpo, Luka Doncic, Nikola Jokic o Ben Simmons no llaman la atención viendo únicamente la hoja de estadísticas, pero verlos jugar cada acción en los principios de partido ha dejado claro que nada o casi nada ha cambiado para ellos, que siguen estando en lo más alto con acciones de altísimo valor y asegura que en un partido de máxima tensión e importancia van a poder realizarlo.

No obstante, ha habido excepciones a la norma de la limitación de minutos entre los jugadores franquicia como el caso de James Harden, que ha promediado 30 puntos en los tres partidos disputados en 30 minutos de media y siendo el principal sustento ofensivo de los Rockets.

4 - Cuidar el balón es fundamental

Como consecuencia de la falta de ritmo se ha producido algo bastante inusual: un aumento significativo de las pérdidas por partido. La falta de rodaje, rutina y la necesidad de mejorar la química en cancha de algunos equipos ha hecho que los errores aumenten, perdiendo el control del balón y no dando la importancia necesaria a cada posesión como sucedería en un encuentro normal.

Ejemplos como las 28 pérdidas cometidas por los Raptors frente a los Suns, 22 por los Celtics ante los Rockets, 21 por Bucks contra Pelicans o las 24 de Spurs en su partido frente a Nets reflejan bien esta problemática.

Aunque también ha sucedido al contrario con equipos capaces de mantener excelentes números en pérdidas como las 12 de Nets ante Jazz, 12 de Mavs contra 76ers con una prórroga de por medio o las 14 de Lakers sobre Wizards.

5 - Una inmersión total en el juego

Una de las principales novedades que traía esta fase preparatoria era la realización de los partidos sin público y, lo más importante, cómo eso iba a afectar al juego. Respecto a esta última cuestión todavía no hay respuesta ya que no ha habido nada en juego más allá de la victoria, pero la primera cuestión hay que decir que, desde la televisión apenas ha habido diferencia.

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La NBA ha realizado un enorme esfuerzo por tratar de evitar la imagen de un estadio vacío, con las gradas sin público y donde el sonido ambiente fuese el silencio únicamente roto por las conversaciones en la cancha y el pique del balón. Para ello preparó cada uno de los espacios de juego con pantallas gigantes desde las que los aficionados aparecían como si estuviesen en el propio estadio o bien con mensajes de apoyo o los símbolos de cada equipo para dotar al lugar de un ambiente más propio a su lugar de competición habitual.

Además, la liga ha experimentado con tomas de cámara muy diferentes a lo que estamos acostumbrados, incluyendo una cámara a pie de cancha que recorrerá una de las líneas laterales para permitir seguir el partido a ras de suelo y otros planos cortos que modificarán la experiencia del aficionado.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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