Philadelphia 76ers

Andre Drummond, Philadelphia 76ers y el gran desafío de cubrir a Joel Embiid

Los Philadelphia 76ers han tenido dos problemas constantes en los últimos años, durante la era de Ben Simmons y Joel Embiid: la falta de un guardia capaz de generar juego y ser amenaza anotadora desde el pick and roll y un pivote confiable para darle minutos de descanso al camerunés. Y mientras que para lo primero habrá que esperar para ver cómo se resuelve en estos meses la situación de Simmons, para ese segundo déficit los 76ers ya han hecho su apuesta para la 2021-2022: contrataron a Andre Drummond, luego de su reciente paso por los Lakers.

Encontrar una variante confiable para Embiid resulta absolutamente central para los Sixers. Primero, por la cantidad de partidos que el africano suele perderse. Y segundo, para terminar de aprovechar las ventajas que el equipo suele sacar con Embiid en cancha y no perderlas cada vez que va al banco. Algo que a la hora de los Playoffs lastima a Philadelphia especialmente, porque lo obliga a darle más minutos de los aconsejados a su pivote estelar, desgastándolo físicamente y subiendo el riesgo de una complicación física.

Cada vez los 76ers han tenido equipos para avanzar lejos en el Este, sufrieron esa situación. No hay dudas de que en términos de encaje y rendimiento, los mejores planteles de Philadelphia en estos años han sido los de la 2018-2019 (Simmons-Redick-Butler-Harris-Embiid) y la 2020-2021 (Simmons-Curry-Green-Harris-Embiid) pero veamos lo que sucedió en ambos casos.

Playoffs 2019 y 2021 (Diferencia por 100 posesiones)
Playoffs Suplente Con Embiid Sin Embiid Diferencia
2019 Marjanovic/Monroe +20,5 -21,1 41,6
2021 Dwight Howard +14,7 -5,2 19,9

Los números son contundentes. En ambas postemporadas Philadelphia tuvo un rendimiento totalmente dominante con el camunerés en cancha, pero se vio demasiado superado cada vez que tuvo que descansar. Lo de Howard en el 2021 no fue nada bueno, aunque luce mejor en comparación con la debacle total del 2019, donde los 76ers apostaron por Boban Marjanovic y Greg Monroe como relevos, con resultados que saltan a la vista (¡casi 42 puntos de diferencia por 100 posesiones!).

La pregunta que asoma entonces pasa por si Drummond representa una mejoría en relación a esos antecedentes. Y en principio, en términos individuales, no parecería haber demasiado debate. El ex Lakers tiene sus defectos, pero no hay dudas de que es una opción superior a la de los últimos años, contrastado con jugadores como Amir Johnson, Kyle O'Quinn o los propios Marjanovic, Monroe y Howard.

Para Drummond será clave presentar una mejor versión desde lo físico que en la 2020-2021, pero aún así hablamos de un jugador que promedió 14,9 puntos y 12 rebotes en la pasada campaña pasando 27 minutos en cancha. En teoría debería ser una sólida opción para los 15/20 minutos de descanso de Embiid, ayudando al equipo en los tableros y como definidor cerca del aro.

El problema, sin embargo, es que sabemos que parte de esas estadísticas de Drummond tienen poco sabor y no siempre han llegado en pos de una mejora colectiva. Sus antecedentes en Playoffs son especialmente preocupantes: para empezar, hablamos de un jugador con marca de 2-11 en postemporada. Y que a la vez, sus equipos registran un -16,2 en contra por cada 100 posesiones con él cancha.

Claro que podríamos vincular ese diferencial negativo a sus años en unos Pistons que apenas tenían material para afrontar una 1° Ronda de Playoffs... pero hay un dato llamativo: sus conjuntos fueron 6,7 puntos mejores con él en la banca. Es decir, que aún en un Detroit sin demasiados recursos, la producción mejoraba cuando Drummond salía del campo. Sabemos que el +/- puede ser una estadística engañosa, pero los números acompañan la observación: el ex Connecticut comete demasiados errores defensivos y esto muchas veces complica a sus equipos, especialmente a la hora de afrontar cruces ante rivales de élite.

Daryl Morey, dirigente de los Sixers, destacó al momento de su contratación su habilidad para proteger el aro. Sin embargo, los números cuentan otra historia: Drummond apenas promedió 1,4 tapones por cada 36 minutos en la 2020-2021, un número bastante por debajo de lo de Dwight Howard (1,9 por 36). Y no solo eso, sino que además permitió un +2,8% de campo de lo normal en sus tiros defendidos, siendo esa la quinta peor marca entre todos los pivotes calificados. Por atrás apenas quedaron cuatro hombres grandes de claras debilidades defensivas como Enes Kanter (+4,1%), Willy Hernangómez (+3,4%), Nikola Vucevic (+3,4%) y Nikola Jokic (empatado con 2,8%).

Ver a Drummond en ese grupo debe generarle cierto temor a los seguidores de los Sixers, sobre todo cuando consideramos que su aporte en el otro costado está lejos del de alguno de eso nombres. Claro que, de nuevo: hay que tomar su actuación en la 2020-2021 con cierta cautela, debido a la situación que vivió en Cleveland (donde claramente no quería continuar) y a su falta de estado físico. Con una pretemporada normal a cuestas y mayor motivación para arrancar el año en un contendiente, quizá veamos a un Drummond más enfocado.

O al menos, eso esperan los Sixers para evitar que los errores del pasado vuelvan a lastimarlos.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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