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Boston Celtics

Cinco historias de Boston Celtics en la temporada 2019-2020

Con la temporada 2019-2020 suspendida de forma indefinida por la pandemia del coronavirus COVID-19, desde NBA Global miramos hacia atrás para recordar qué estábamos viendo en una campaña repleta de condimentos. Por lo tanto, seguimos con esta serie de artículos en la que recordamos cinco historias, momentos u observaciones de cada uno de los 30 equipos que componen la mejor liga del mundo. En esta entrega, nos adentramos en el rendimiento y el camino de Boston Celtics.

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Tatum lleva su juego a un nivel superior

Después de un año sophomore complicado, las miras estaban puestas encima de Jayson Tatum. Sin llegar a decepcionar, los problemas del alero pasaron principalmente por su selección de tiro, empleando en exceso ese lanzamiento de dos largo que en la NBA actual queda en desuso por su baja efectividad. Se demandaba un mayor uso del triple y que tomase impulso como joven estrella.

Prácticamente un 17% de sus tiros en la 2018-2019 eran esa zona prohibida del dos largo, mientras solo un 30% eran desde el triple. La tendencia cambia este curso: un 9% para el tiro de dos largo y un 37,7% en triples. Además mejora el rendimiento en ambas categorías: sube de un 35% a un 37%, aunque sigue siendo un acierto a mejorar, y en triples roza el 40%.

Lo importante con Tatum va más allá de los números. Las sensaciones con el jugador han sido de estrella, en especial en el último tramo del curso. Los promedios impresionan en sus últimos 23 partidos, con 27,9 puntos, 7,3 rebotes, 3,1 asistencias, 1,5 robos y 1 tapón, con series en tiro del 45,5% en triples, 48,8% en tiros de campo y un 75% en libres.

Ha debutado en el All-Star de manera merecidísima. Su nivel de juego ha sido excelso por momentos, entre los mejores de la liga. Este es el Tatum que tanto prometía, el que necesitábamos ver tras una segunda campaña difícil en Boston.

La química brilla de nuevo en Boston

De todo lo que pudo ir mal en Boston en la 2018-2019, prácticamente todo fue peor. Problemas de vestuario y de egos, imposibilidad al acoplar las estrellas y los jugadores de rotación... Y al final todo terminó con las salidas de Kyrie Irving y Al Horford en verano, además de decepción en una temporada en la que se esperaba más que nunca competir por el anillo.

La llegada de un jugador como Kemba Walker y las salidas del verano han permitido reiniciar los ánimos del equipo. La química está renovada y es más evidente que nunca sobre el parqué. Ya desde la concentración del Team USA en verano se apreciaba ese buen clima entre Kemba, Marcus Smart, Tatum y Jaylen Brown.

Al igual que la pasada temporada el equipo estaba roto, en esta se aprecia un equipo que sabe jugar y que lo hace de forma cómoda. Disfrutan jugando. Es imposible desarrollarse en un mal ambiente, como el que había en la 2018-2019, pero en el de la 2019-2020 pueden crecer promesas como Jayson y Jaylen.

Hayward y Jaylen en las alas

Puede que en la pintura falte un pivote, pero las alas de los Celtics son envidiables. Tatum como estrella, Jaylen Brown siguiendo su estela y Gordon Hayward como el veterano que hace jugar al equipo. Ha sido sensacional ver de nuevo esta versión de Hayward, la mejor de toda su carrera, desde luego el mejor tramo desde aquella terrible lesión contra Cleveland en su debut con los verdes.

Brown se ha establecido como una fuerza anotadora tras su renovación, una tras la que se le iba a exigir mayor producción. Y así ha sido. Lo más destacado no es que supere los 20 puntos de promedio por noche, sino que en el triple, su principal laguna ofensiva, mejora hasta irse por encima del 38% de acierto.

Los números de Hayward quizás impresionan menos, 17,4 puntos, 6,5 rebotes y 4,1 asistencias, pero en especial durante las primeras semanas hasta su lesión en la mano izquierda contra los Spurs era el punto de equilibrio. Servía para hacer fluir el ataque y como opción secundaria en la anotación. Tuvo ciertos problemas con el lanzamiento y en otros partidos se quedó en un bajo número de intentos. La diferencia es cuando juega y cuando no para el resto. Cuando Gordon puede hacer su juego, Boston es mejor equipo.

Versatilidad y juego ofensivo

Kemba sirve como iniciador del ataque. Tatum y Jaylen son los anotadores por detrás. Hayward es el equilibrio. Y Smart, poco queda decir del corazón de Boston. El capitán de los verdes y líder de la segunda unidad, la única pieza de confianza de un banco plagado de jóvenes y de veteranos poco destacados.

La versatilidad que presenta Brad Stevens en sus quintetos, con hasta formaciones de cinco bajitos, ha dejado momentos brillantes para los Celtics. Destacan por su versatilidad, movimiento y estética en el juego. Radicalmente diferente a lo visto el curso pasado.

Ese entendimiento y la formación del plantel permiten a Stevens desarrollar el básquet que a él le gusta, por medio de un equipo donde la mayor presencia es la de los aleros. Es también evidente la comodidad que siente Walker en este equipo, mejor rodeado que nunca y ante una menor responsabilidad, se muestra más seguro y solidario que nunca. Temporada notable del base con 21,2 puntos, 4,9 asistencias y 4,2 rebotes, aunque su eficiencia ha sido irregular.

Carencias claras y paliadas

Que a los Celtics les falta un pivote de tamaño y garantías es obvio. Es su debilidad desde el verano, cuando construyeron el plantel y Daniel Theis, Enes Kanter y Robert Williams completaban el puesto. Todos pensamos lo mismo: qué serían estos Celtics con Al Horford de pivote titular.

Sin embargo, dentro de sus problemas, el alemán ha sido más que un cumplidor. Más allá de cifras, es bueno e inteligente en el pick&roll, puede defender a todos los interiores salvo a los más grandes de la NBA y se ha lanzado más con el tiro exterior, con un 32% de acierto.

Es la debilidad del equipo, sin duda, pero incluso con sus problemas ahí Boston ha conseguido solventarlos. Si dispusiesen de un cinco de mayores garantías defensivas hablaríamos de uno de los grandes candidatos al título, pero disponer de un plantel prácticamente perfecto parece imposible en una temporada tan abierta.

Los Celtics han desplegado una de las cinco mejores defensas de la competición, son un equipo de nivel medio en rebote defensivo y atacan el ofensivo muy bien, situándose en el 8º puesto en porcentaje de captura. Han convertido su debilidad en su estandarte y les ha ido bien. Sumar un pivote de mayor nivel y mantener la columna vertebral debe ser obligatorio para Danny Ainge.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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Staff NBA.com
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