Chicago Bulls

La enorme mejora en defensa de los Chicago Bulls en un tiempo récord

Parece mentira que hace menos de un año los Chicago Bulls estuviesen en una situación completamente distinta. Saliendo de una pausa de más de 9 meses sin competición por la crisis sanitaria, la cual puso fin a otra temporada para el olvido de los de Illinois, donde lograron un balance de 22-43, la franquicia quiso buscar un cambio. La gestión deportiva, llevaba en manos de John Paxson y Gar Forman desde hacía una década, siendo este el periodo más brillante de la organización desde el retiro de Michael Jordan. Un periodo de altos y bajos que no fue capaz de superar la salida de Jimmy Butler en 2017, entrando en contracción y acumulando jugadores jóvenes sin que ninguno fuese el indicado.

La primera pieza en cambiar fue la de General Manager, pasando el cargo a Arturas Karnisovas, quien a su vez eligió a Billy Donovan como el técnico encargado de iniciar una nueva era en la Ciudad del viento. No obstante, el personal era que era. Zach LaVine fue la única noticia positiva de una campaña en la que nuevamente se quedaron lejos de poder optar a un puesto en la postemporada, añadiendo no obstante dos figuras destacadas como Patrick Williams (pick 4 del Draft) y Nikola Vucevic.

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De todos los años que Billy Donovan pasó en Oklahoma City Thunder, tan solo en 2 temporadas su equipo quedó fuera del TOP 10 de eficiencia defensiva (2016 y 2018), por lo que el mal rendimiento de los Bulls en su primera experiencia resultó especialmente molesto al veterano entrenador. Unos Bulls que en el inicio de la campaña 2020-2021 dejaron claro que un cambio en la organización no era suficiente para que las tornas cambiasen y que hacía falta bastantes movimientos para que el equipo fuese nuevamente competitivo.

Prácticamente un año después, Chicago se encuentra en una posición de privilegio. Con 17 partidos disputados, los Bulls ocupan el primer lugar de la Conferencia Este con una marca de 12-5, habiendo vencido a Lakers, Clippers, Nets y Warriors, entre otros, y habiendo dado no ya un paso adelante sino diez de golpe. Los de Illinois han pasado de estar en la parte baja de la tabla con un rendimiento del todo irregular y sostenidos únicamente por el talento de Zach LaVine a estar en disposición de construir un futuro brillante con un plantel equilibrado y de corte defensivo.

Trasladándonos al mismo punto en el que estamos pero en la temporada anterior se aprecia la gran progresión que han experimentado los Bulls a lo largo de los últimos meses. En los primeros 17 encuentros de la 2020-2021 el equipo era la cuarta peor defensa de toda la NBA, con un ratio defensivo de 112,8 para un net rating de -3,5. No solo eso, sino que eran los terceros que más puntos encajaban (118,2), los terceros que más acierto permitían (48,0%) y los terceros que más tiros libres concedían a sus oponentes (25,5). Así, no era de extrañar que la defensa de Chicago hiciese aguas por todos los lados, incapaces de mantener la suficiente consistencia como para poder competir siquiera por el Play-In.

10 meses después, los de Billy Donovan están en el otro extremo del espectro ya que son la séptima mejor defensa en términos de eficiencia (104,5), los octavos con puntos encajados de media (103,6) y decimoterceros en acierto rival (44,2%), aunque siguen permitiendo muchos tiros libres (9º, 20,8).

La clave de la mejoría reside en haber añadido tres exteriores sumamente polivalentes como son Alex Caruso, Lonzo Ball y DeMar DeRozan, dos de los cuales se ubican entre los 15 primeros clasificados en Defensive Win Shares con 0,8 para los dos ex bases de Lakers y Pelicans. Un paso adelante que representa uno de los mejores tríos defensivos del actual equipo con 98,8 de ratio defensivo en 249 minutos juntos y que hace olvidar que el anterior trío más decisivo en defensa la pasada campaña (108,1) estuvo integrado por Thaddeus Young, Garrett Temple y Coby White.

Especialmente notable está siendo la temporada que está realizando Caruso, quien fácilmente podría acabar entrando en uno de los mejores quintetos defensivos al término de este curso. El base suplente se ubica 13º según el Defensive RAPTOR de FiveThirtyEight con un +4,4, siendo el tercer guard en la lista por detrás de Gary Payton II y Derrick Rose. Siguiendo con esta métrica, otros 4 jugadores de los Bulls (Vucevic, Ball, Green y DeRozan) están entre los 100 mejores de toda la NBA.

El ex de Lakers ha encontrado en Chicago el mejor lugar para ser protagonista donde más destaca, que es atrás, siendo un dolor de cabeza constante para sus oponentes gracias a la combinación de movilidad, técnica defensiva e instinto para la anticipación. De entre todos los jugadores que han defendido más de 150 tiros, Caruso es el 4º que menor porcentaje ha permitido a su oponente con 37,9%, siendo especialmente notables sus actuaciones sobre Paul George, al que dejó en un 27,3%, CJ McCollum con un 16% o Jayson Tatum con un 33%.

Junto a él destaca Lonzo Ball, con quien ha formado el tándem perfecto alrededor del perímetro, presionando a sus rivales una y otra vez y ayudando a los Bulls a crecer desde la transición. Sin ir más lejos, el base californiano está dejando a sus contrincantes en un 43,9% en tiros de campo, mientras promedia 1,8 robos y 0,7 tapones.

Pero la clave de la mejora atrás de Chicago no solo reside en sus principales nombres, sino también en aquellos más desconocidos como puedan ser Javonte Green, que ha adoptado un papel de stopper defensivo y de navaja multiusos bajo las órdenes de Donovan, el ex de Boston es el quinto que mejor ratio defensivo tiene del equipo con 103,2. Junto a este, un joven Tony Bradley que ha encontrado su lugar en Illinois, demostrando ser un fantástico protector de aro y un interior suplente de garantías, logrando el mejor dato en eficiencia defensiva (98,8).

Lo más destacable de la defensa de los Bulls es su actividad de manos. Los exteriores realizan un enorme trabajo de presión a las líneas de pase, así como de anticipación a los movimientos rivales en el juego sin balón. Esto aumenta la presión sobre los atacantes rivales considerablemente, pudiendo aumentar las opciones de que se produzca un fallo.

Corren tiempos de cambio en Chicago. Las nuevas incorporaciones y el impacto instantáneo de estas solo puede llevar a una nueva etapa en la organización que les permita recuperar su posición histórica en la NBA.

Las opiniones aquí expresadas no representan necesariamente a la NBA o a sus organizaciones.

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