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Portland Trail Blazers

El complicado legado de Carmelo Anthony: ¿Un miembro seguro del Salón de la Fama?

Russell Westbrook o James Harden en los ultimos años le pueden disputar un poco el trono, de hecho le sacaron el primer puesto en una actualidad en la que poseen mayor cartel. Pero en la NBA del siglo XXI, pocos jugadores han generado opiniones tan polarizadas como Carmelo Anthony.

De un lado los que piensan que fue un talento ofensivo como pocos que no tuvo la suerte de estar en un contexto favorable para él. Del otro los que consideran que el alero fue eternamente un jugador sobrevalorado y poco productivo, que no fue capaz de llevar muy lejos a sus equipos y por eso no se puede sentar a comer en la mesa de los grandes.

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Con 36 años recién cumplidos, el mejor momento del alero de Portland Trail Blazers ya pasó. De hecho su carrera NBA parecía terminada por un momento, hasta que los de Oregon lo rescataron con la temporada 2019-2020 ya en marcha. Y la verdad es que su rendimiento no ha sido malo para un jugador de su edad y que venía de estar un año inactivo: 15,3 puntos, 6,3 rebotes y 1,6 asistencias de promedio en 32,5 minutos por partido, con un 37,1% de acierto en triples y un 42,6% de campo en un equipo en el que no es la primera opción ofensiva pero que probablemente le termina pidiendo más de lo que debería hoy en día, debido a todas las bajas que fue teniendo el plantel de los Blazers, que hoy por hoy no estarían clasificando a Playoffs.

Los premios de MVP, All-NBA o máximo anotador ya están lejos del presente de Anthony. Incluso su sueño de consagrarse campeón de la NBA probablemente también, salvo que se sume como un veterano con un rol pequeño a uno de los contendientes de la temporada 2020-2021.

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Pero hay algo que sí puede alcanzar el ex jugador de Denver Nuggets y New York Knicks y que justamente depende de todo su legado: el ingreso al Salón de la Fama del Básquetbol. ¿Lo merece? Con Leandro Fernández, editor de NBA Global, lo debatimos.

Primero, antes de pasar a lo subjetivo, vamos con la frialdad de los números y logros. Hasta mayo de 2020, Anthony lleva 1.114 partidos de fase regular en la NBA, en los que anotó 26.314 puntos, tomó 7.251 rebotes y repartió 3.244 asistencias. Un promedio de 23,6 puntos, 6,5 rebotes y 2,9 asistencias en 35,7 minutos por partido, con un 34,8% en triples y un 44,8% en tiros de campo. Todo eso a lo largo de 17 temporadas, habiendo entrado a la liga a los 19 años.

En los Playoffs su productividad decae un poco: jugó 72 partidos en los que anotó 1.764 puntos, tomó 513 rebotes y repartió 185 asistencias. El promedio de Melo en postemporada es de 24,5 puntos, 7,1 rebotes y 2,6 asistencias pero en 38,5 minutos por juego, y su efectividad de tiro baja a un 41,5% de campo y 30,9% en tiros de tres puntos. Melo llegó a los Playoffs en las siete temporadas que pasó en Denver, perdiendo seis veces en primera ronda pero también llegando al sexto partido de las Finales de Conferencia en el 2009. Luego perdió en primera ronda con los Knicks en 2011 y 2012, llegó a segunda ronda en 2013 y jugó por última vez en Playoffs en 2017 con Oklahoma City Thunder, siendo nuevamente eliminado en la primera instancia. De 14 series de Playoffs, sus equipos ganaron tres.

Colectivamente, casi siempre estuvo en equipos de récord ganador en el prime de su carrera, cuando era el líder en la cancha: su desbarranque fue recién en la 2013-2014 con unos Knicks que ganaron 37 partidos. Al año siguiente se lesionó la rodilla izquierda y debió ser operado, pero la cosa ya marchaba mal de nuevo. Al llegar a Oklahoma para la 2017-2018 de nuevo se encontró en un equipo de más de 45 victorias, pero ya no era "su" equipo sino que era la tercera opción detrás de Westbrook y Paul George.

Individualmente la trayectoria de Anthony sí tiene más brillo: 10 veces All-Star (ocho veces votado entre los titulares, una vez seleccionado por los entrenadores y otra vez seleccionado por el comisionado Silver como reemplazo), solamente faltó en la edición de 2009 entre las que fueron de 2007 a 2017. ¿Quintetos All-NBA? Tercer quinteto en 2006, 2007, 2009 y 2012 y segundo quinteto en 2010 y 2013.

La de 2013 fue justamente su mejor campaña: se consagró como el máximo anotador de la liga con 28,7 puntos por partido, su 37,9% en triples lo dejó entre los 15 mejores tiradores de la liga de los que realizaron al menos 350 intentos y sus Knicks ganaron unos 54 partidos, siendo la única temporada en la historia de la franquicia desde el año 2000 en la que pasaron la barrera de las 50 victorias. Melo era amo y señor en ese equipo, con un 35,6% de uso del balón. Ese año Anthony quedó tercero en la votación a MVP, apenas detrás de LeBron James y Kevin Durant.

¿Qué panorama nos dan las estadísticas avanzadas sobre su rendimiento comparado al de sus pares temporada tras temporada? Según el PER, apenas dos veces fue top ten de la liga: cuarto en la 2012-2013 con un PER de 24,8 y séptimo en la 2013-2014 con un 24,4. En 2007, 2008, 2010 y 2011 estuvo en el top 20 pero con un PER menor a 23. Las Win Shares, el número estimado de victorias producidas por ese jugador, nunca lo vieron en el top ten: apenas top 20 en 2013 y 2014, siendo este un número resentido por el poco aporte defensivo de Anthony. En el VORP (valor sobre jugador de nivel de reemplazo) sí llegó a estar entre los diez mejores una vez, pero solamente en 2014, quedando séptimo con 5,3.

Una conclusión razonable de esto sería que durante los casi 10 años en los que Anthony fue considerado en cartel como una gran estrella de la liga, hubo un año en el que no debería haber mucha discusión sobre su status de top ten: (2012-2013) y otro bastante similar (2013-2014). Luego giró mucho en el pelotón que va entre los puestos 10-25, pero no en ese primer escalón de los grandes nombres. ¿Alcanza eso para el Salón de la Fama?

La presencia de jugadores con carreras similares, como Grant Hill (por un pico alto y corto y varios años más en un segundo escalón, además de una larga carrera y ninguna presencia en Finales) o Alex English (quizá el de mayor similitud, un anotador puro con algunas temporadas entre los 10 mejores, un título de anotación, varias presencias All-Star y una campaña en la que llevó a su equipo a las Finales de Conferencia), lleva a pensar que Anthony tendrá lugar allí eventualmente.

Esto hablando solo de lo que fue en NBA: si consideramos sus logros colegiales (campeón de la NCAA con Syracuse en 2003 siendo MVP del Final Four) y en FIBA (medalla dorada en Beijing 2008, Londres 2012 y Rio 2016, y medalla de bronce en Atenas 2004, único tricampeón olímpico de la historia del básquetbol masculino, líder histórico en puntos y rebotes de la selección de Estados Unidos) bajan las dudas sobre su lugar allí, pero la carrera NBA de Melo es la que presenta discordia. Llegó la hora de debatir.

¿Merece Melo ser HOF en base a lo hecho en la NBA?

Agustín Aboy: Sí. El Salón de la Fama no es un lugar solamente para grandes campeones, como los elegidos en el 2020 (Kobe Bryant, Tim Duncan y Kevin Garnett) sino para los jugadores que marcaron una huella realmente importante en la NBA. Y por lo larga que es su carrera (siempre como un jugador trascendente en sus equipos, incluso hoy en día), por ser uno de los 20 máximos anotadores de la historia y uno de los nombres que definieron a la liga en su época, Anthony deberá tener su lugar dentro de unos años.

Leandro Fernández: En base a la "normalidad" de este tipo de menciones, no debería haber mucha duda. Podemos discutir en otro momento la parte "común" alrededor de él a la hora de cuestionarlo, la de no haber ganado un título, la de no acercarse de verdad a la cima, la de quizás no mejorar a sus compañeros y su tendencia un tanto individualista a lo largo de su carrera. Pero el simple hecho de ser uno de los mejores anotadores de los últimos 20 años, desde lo visual y lo numérico, generan una clara respuesta afirmativa a la pregunta.

Estamos hablando de alguien con más de 26.000 puntos en la NBA, el 17° en la lista de máximos anotadores. Alguien que mostró una regularidad bien marca para mantenerse en la elite del rubro durante más de una década. En este apartado, por ejemplo, Melo es mejor que Grant Hill y Tracy McGrady, quienes ingresaron al Salón de la Fama en 2018 y 2017, respectivamente. Apenas dos ejemplos que indican que a Anthony le sobra para la mención. Ni hablar si sumamos la parte que no está en la pregunta: el Melo de USA Basketball que ganó como pocos a nivel internacional. El Melo que, a su vez, me genera mayor intriga porque ahí se adaptó a lo que hubiese borrado muchos de los cuestionamientos NBA: ser uno en pos del equipo.

¿Lo consideramos un top 5 de su generación?

Agustín Aboy: Sí. Bastante atrás de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Paul, sus compañeros de Draft. Quizá también de Dwight Howard, que en su mejor momento pudo llevar a su equipo a unas Finales y supo tener un mayor protagonismo en los Playoffs. Pero el impacto general de Melo en la liga, en el plano individual, me parece mayor que el de campeones como Tony Parker, Pau Gasol, Chris Bosh o Andre Iguodala, jugadores que sí se consagraron con varios títulos y que probablemente tengan reconocimiento de Hall of Fame.

Leandro Fernández: Es una pregunta compleja, porque lo primero que habría que hacer es definir bien cuál es su generación. ¿Es el Draft 2003? ¿Los que compitieron con él durante su prime? ¿Tienen que tener la misma edad o puede haber diferencia? Cada uno tendrá su propia mirada y todas son válidas.

Para usar un criterio definido, voy a tomar como referencia los jugadores de su Draft (2003) y los de los dos años anteriores y posteriores. En ese rango de cinco años hay dos claramente por encima como LeBron James y Dwyane Wade. Del 2001, Pau Gasol y Tony Parker picarían en punta. Del 2002, sólo Amar'e Stoudemire tendría argumentos, pero se quedan cortos. Del 2004 tenemos a Dwight Howard y Andre Iguodala para poner sobre la mesa. Y del 2005, Chris Paul es el claro líder.

Recordando que esto se trata de una mención completamente individual, de todos esos nombres sólo hay dos (LeBron y Wade) que están por arriba de Melo. Sí, Pau y Parker tuvieron muchísimos más logros colectivos. Incluso el propio Iggy. ¿Pero individualmente? Suena complejo armar un caso para ellos que supere al de Melo. Pero claro, entramos en la eterna discusión a la hora de armar las habituales tablas de "los mejores". ¿Cuál es la definición precisa? ¿Existe? Posiblemente no, y el factor subjetivo pesa bastante a la hora de una respuesta clara.

¿Cuánta importancia debería tener el factor de que nunca tuvo una gran estrella a su lado en su prime?

Agustín Aboy: Poco, tanto a favor como en contra. En Denver, con un Melo joven, era complicado tentar a alguien a sumarse. En su momento la gerencia del equipo llevó a Allen Iverson y Chauncey Billups, pero cuando ambos ya estaban saliendo de su mejor momento como profesionales. Luego Melo eligió ir a los Knicks y renovar contratos allí, habiendo tenido otras posibilidades que podían garantizar mayor competitividad. Pero no es que lo haya hecho por priorizar su ego dentro de la cancha (en teoría en New York tendría que compartir cartel con Amar'e Stoudamire, pero las lesiones arruinaron la carrera del ex Phoenix en el segundo año de Melo en la Gran Manzana).

Puede no haber sido una gran decisión desde lo deportivo, pero fue una búsqueda ambiciosa como las que justamente cada vez se le exige más a los jugadores, criticados cuando forman "súperequipos" para garantizar el éxito.

Leandro Fernández: Bastante, porque estamos hablando de un deporte completamente colectivo, donde lo que rodea a la principal estrella es tan importante como el aporte de la estrella. Sí, es éste último el que definirá la cuestión a fin de cuentas, pero sobran los casos de que todo Batman necesita a su Robin. Sin ir más lejos, el primer Michael Jordan -letal y salvaje como pocos- necesitó del entorno adecuado para transformarse en el Michael Jordan multicampeón, como lo vimos en "The Last Dance". Y en ese entorno estuvo Scottie Pippen.

Dicho esto, vale aclarar que las dudas sobre cuánto mejor hizo Melo a su entorno son claras y completamente válidas. Convengamos que a lo largo de su carrera no hizo mucho para mejorar esas situaciones. Y en los mejores contextos para aprovechar lo colectivo (OKC y Houston), no aceptó dar un paso atrás por el bien general. El ego siempre fue un factor en su ecuación.

¿Cuánto golpean a su legado los años post derrumbe de los Knicks y su caída del prime?

Agustín Aboy: Bastante. Impacta que la caída haya sucedido tan rápida después de su mejor momento, de estar cerca del MVP en 2013 a ser marginado de la liga en 2018. Y ahí sí hay responsabilidad suya por haber puesto bastante oposición a aceptar un cambio de rol, a tomar un lugar secundario en un equipo, como cuando en Oklahoma City Thunder declaraba que todavía no estaba listo para ser sexto hombre o mismo en el tiempo en el que estuvo libre, exigiendo un rol importante para volver a un equipo en lugar de tratar de ganárselo en cancha. Eso terminó negando una reversión de Melo que podría haber acallado un poco las críticas que generalmente recaen sobre él.

Pero igualmente tampoco es lo suficientemente fuerte como para eliminar lo construido anteriormente. Es normal ver a varias estrellas "desbarrancar" un poco después de los 33-34 años y ya con mucha trayectoria en la liga y terminar dando una imagen más opaca de lo que fueron, o no retirándose a tiempo. Las excepciones son, justamente, varios de los más grandes de todos los tiempos. Lo recordado, al fin y al cabo, termina siendo la mejor cara que diste.

Leandro Fernández: No mucho más que el "golpe" al legado que suelen recibir la mayoría de jugadores en su misma situación: la falta de un anillo. Ese parece ser el padre de todos los cuestionamientos en los legados. Es (o parece ser) la validación definitiva que separa a los grandes de verdad y al resto. ¿Injusto? Sin lugar a dudas...

El mayor daño al legado de Melo, probablemente, sea el no haber aceptado el ya no ser en sus etapas en OKC y Houston. De haberlo hecho, de haber aceptado dar un paso atrás en lugar de reírse en la cara de quien le planteara el hecho de ser sexto hombre, pensando eso como un insulto, sin dudas que su historial podría haber tenido un toque diferente. Quizás está redención en Portland le permita completar esa pieza del rompecabezas en lo que le quede de carrera.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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