Phoenix Suns

El crecimiento de Deandre Ayton bajo la tutela de Chris Paul y las dudas de cara a Playoffs con Phoenix Suns

La etiqueta de número uno del Draft pesa en ocasiones más de lo que ayuda. Encontramos más fracasos en esa famosa elección que si salimos de la lotería (1-14). Elegir y desarrollar son conceptos distintos, y hay franquicias que fallan en ambos, mientras otras tienen un tino certero con elecciones más bajas. La cuestión es que, además de talento, los jugadores necesitan un carácter especial para sobreponerse a cualquier situación y convertirse en factores decisivos en poco tiempo. Y esa no fue la narrativa con Deandre Ayton con Phoenix Suns.

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Primer pick muy claro en un equipo con Devin Booker y, sobre todo, por formarse en la Universidad de Arizona. El primer -y único- número uno que han tenido los Wildcats. Su año rookie quedó lastrado por el pésimo rendimiento colectivo de los últimos Suns previos al desembarco de Monty Williams, y a nivel individual las comparaciones de novato con Luka Doncic y Trae Young resultaban odiosas.

La segunda temporada del pivote mostró cierto progreso, aunque menos del esperado. La sanción de 25 partidos y problemas en los tobillos lo privaron de la consistencia necesaria para ir tapando agujeros, en especial en defensa. Ayton tiene las herramientas para ser absoluta élite entre los pivotes de la liga, pero falta algo. ¿Se trata de carácter? No tiene la llama que poseen los Joel Embiid, Anthony Davis o incluso Bam Adebayo, todo pivotes All-Star que deben ser las comparaciones más cercanas por rendimiento para un jugador cuyo techo está ahí, entre los mejores.

La llegada de Chris Paul a Arizona situaba a Ayton como el principal ganador en un plano individual. El base tiene un historial eficaz de mejorar a todos los postes con los que ha compartido vestuario. Blake Griffin, DeAndre Jordan, David West o Clint Capela son los claros ejemplos. ¿Se unirá Deandre a la lista? El foco en Monty, CP3 e incluso un veterano como Jae Crowder está en él, en el número uno del Draft de Phoenix. Quieren y necesitan converitrlo en su mejor versión, porque su rendimiento marca el potencial del proyecto.

Tras un complicado inicio de temporada, tanto colectivo como propio, Ayton está arrojando sus actuaciones más brillantes. Viene de registrar 26 puntos, 11 rebotes, 1 tapón y 10 de 11 en tiro (90,9%) con 6 de 6 en libres (100%) aprovechándose de la endeble defensa de Sacramento. Pero su facilidad para los números es escandalosa. La pregunta es si su impacto, más allá de los guarismos, será la de una estrella que hace ganar a su equipo o la de una eterna promesa cuyos defectos exponen al grupo.

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Todavía con inconsistencia, aspectos a mejorar y quizás algunos que no cambien, promedia 20 puntos, 10,7 rebotes, 1,4 tapones, 1,3 robos, 72,9% en tiros de campo y 76,2% en tiros libres en los últimos 7 partidos (31,3 minutos). Récord de 6-1 para Phoenix asentado en el rendimiento ofensivo del dúo Devin Booker-Ayton, las sensaciones con el bahameño han mejorado. Pero ¿son ciertas?, ¿hay motivos para la esperanza y confianza en él?

Comenzamos por la defensa, aspecto de mayor entredicho con el protagonista. Es capaz de lo mejor y lo peor. De desesperar e ilusionar. Al igual que le han caído palos por sus problemas al cambiar con pequeños o su falta de agresividad a la hora de cerrar el aro, Ayton muestra progreso como ancla. Es inteligente y sabe cuándo salir. Ha crecido en medir los tiempos y la defensa de los Suns, la quinta mejor de la temporada, se asienta sobre su presencia.

Es el quinto jugador que más tiros defiende por encuentro (13,4) en una lista con Myles Turner, Rudy Gobert, Brook Lopez, Chris Boucher o Jarrett Allen, todo especialistas y anclas de sus equipos cuando juegan. Además, Deandre baja el acierto de sus rivales una media de 3,7%, cifra que asciende hasta el -10,3% en la zona cercana al aro.

También ha mejorado en el cambio con los pequeños. En este clip lo vemos con Bojan Bogdanovic, que no es el jugador más escurridizo, y realiza una defensa notable desde su posicionamiento corporal hasta el desplazamiento de los pies. Todavía sufre cuando queda con los tipos más bajitos. Ahí Phoenix tiene trabajo para taparlo en bloque.

Sin tener la capacidad anotadora de Embiid, algo que solo él y AD compiten como interiores destructivos de primer nivel, Ayton es capaz de anotar. Tiene recursos muy técnicos, aunque falta agresividad en ocasiones. La parte que equilibra esto es su visión de juego y saber jugar general. Si recibe el dos contra uno, levanta la cabeza y encuentra al tirador desmarcado. Si lo usan en cabecera, es muy útil para jugar manos a manos y lanzar pases por encima de la defensa.

No es Jokic en el pase ni Embiid en la anotación, pero registra elevadísimos porcentajes y permite dar fluidez ofensiva. Tiene un IQ alta.

Con la llegada de Paul, el crecimiento de Mikal Bridges y la alternativa del small-ball con Dario Saric, Ayton pasa poco tiempo con el balón en sus manos. La tendencia es al alza y cada vez tiene más peso en ataque, combinado también con el factor rival: si Phoenix se enfrenta a un equipo de problemas interiores, buscan al pivote para que ejecute más; si juegan contra equipos de importantes murallas cerca del aro, lo usan como bloqueador y distribuidor para que la mayoría de tiros sean de Booker y desde el triple.

Cumplirá 23 años en julio y será muy interesante seguir su curva de crecimiento. Puede convertirse en una versión mejorada de Clint Capela y estar en el escalón de rendimiento All-Star -que lo sea o no, es otra cuestión- o ser un Andre Drummond 2.0: tener una enorme facilidad para hacer números cuyo impacto no se refleje de forma tan positiva para el equipo.

Y vamos con un frío dato: con sus promedios en línea ascendente, Ayton va camino de ser el octavo jugador en la historia de la liga con al menos 15 puntos, 10 rebotes, 1 tapón y 60% en tiros de campo en una temporada. Kareem Abdul-Jabbar, Dwight Howard, Shaquille O'Neal o Rudy Gobert son algunos de los ejemplos, también Capela, pero en la lista encontramos a Hassan Whiteside, otro prototipo de Drummond. ¿Qué versión terminará siendo Ayton? Imposible saberlo a día de hoy. Lo que sí es un hecho es su crecimiento en la dirección correta, el énfasis en la franquicia por explotarlo y que, de cara a los Playoffs, es el joven de los Suns que menos confianza transmite y que más debe demostrar.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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