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Draft de Fantasía: ¿Qué jugador histórico de la franquicia le vendría mejor a cada equipo de la temporada 2020-2021?

Este martes dará comienzo la temporada 2020-2021 de la NBA y los planteles de 15 jugadores (más dos contratos two-way) ya están prácticamente cerrados. Sin embargo, desde NBA.com en español vamos a jugar por un rato y le vamos a dar una oportunidad extra a cada equipo con un Draft de Fantasía de una selección para cada uno.

Las reglas son muy sencillas. Cada equipo se refuerza con un jugador histórico que haya pasado por la franquicia, pensando en el nivel de ese drafteado pero también en el encaje con su plantel actual. A su vez, un par de puntos para hacerlo más interesante.

  • No están permitidos jugadores en actividad.
  • No están permitidos miembros del Salón de la Fama, para evitar los picks obvios de Jordan en Chicago, Kareem en Milwaukee, etc.
  • El jugador que se suma lo hace con su versión de cuando jugó en dicha franquicia. Por ejemplo, si San Antonio sumara a Richard Jefferson lo haría pensando en el alero que pasó por los Spurs... no por el que supo brillar en los Nets.
  • Buscamos jugadores con la mayor historia posible dentro de cada franquicia. Todos los elegidos jugaron al menos cuatro años en esos equipos.

¡Vamos con los 30 picks!

Más | La Guía de la temporada NBA 2020-2021: equipos, planteles, estrellas, fichajes, calendario, análisis y más

Draft de Fantasía

Atlanta Hawks: Stacey Augmon

Augmon jugó las primeras cinco temporadas de su carrera en los Atlanta Hawks entre 1991 y 1996. Y aunque nunca fue una estrella en el costado ofensivo (lo máximo que promedió fueron 14,8 puntos), siempre brilló por su rendimiento defensivo, combinando gran altura para las posiciones externas (2,03 metros) y explosión atlética con habilidad para defender múltiples posiciones en el perímetro. En esos cinco años con los Hawks promedió 1,7 robos y 0,5 tapas por cada 36 minutos en el campo, estadísticas interesantes siendo que jugaba mayormente como escolta. Y su producción en ese campo iba aún más allá de los números.

Los Hawks actuales tienen suficientes tiradores y jugadores ofensivos, por lo que la falta de lanzamiento externo de Augmon puede ser compensada. Lo que le falta al Atlanta actual es un gran defensor perimetral y eso es exactamente lo que era el "El Hombre de Plástico".

Boston Celtics: Antoine Walker

Está claro que el apuntado en Boston debería ser un interior, para reforzar el sector más flojo del quinteto inicial. Sin embargo, a pesar de la gloriosa historia de la franquicia en la pintura, las opciones no son tantas como uno podría esperar, básicamente porque la mayoría de sus figuras están dentro del Salón de la Fama. Pensamos en un pivote clásico como Al Jefferson, de buenos años con los Celtics en sus inicios, pero no terminaba de cerrar... y es por eso que el elegido termina siendo Antoine Walker.

Walker era un ala pivote de 2,03 metros, por lo que probablemente debería comenzar desde el banco en este armado actual de Boston, con Tatum como cuatro. Sin embargo, tiene dos características que lo harían muy valioso para el juego actual: el tiro de tres (llegó a encestar más de dos triples por partido en tres campañas consecutivas en el equipo) y su buena habilidad rebotera para su estatura (8 por cada 36 minutos en sus ocho campañas con Boston). Con esos dos puntos en su favor, los de Stevens podrían cerrar los partidos con una formación pequeña y completamente abierta, con opciones de lanzamiento entre sus cinco jugadores.

¿Defensa? Que de eso se encarguen Smart, Brown, Tatum y el resto.

Brooklyn Nets: Richard Jefferson

Por un momento pensamos en Kerry Kittles, como ese especialista triplero que también encajaría junto a Kyrie y KD. Pero con Joe Harris en el plantel no parecería ser tan necesario. En su lugar vamos con Richard Jefferson, un alero que aunque terminó cambiando su rol con el paso del tiempo, en su época con los Nets era de los perimetrales más explosivos y versátiles de la liga. En siete años con New Jersey promedió 17,5 puntos, 5,4 rebotes y 3,1 asistencias.

Con su capacidad atlética y altura (2,01 metros), Jefferson sería el complemento ideal para formar quintetos pequeños junto a Irving, Harris, Durant y Dinwiddie o Levert. ¿Cómo frenar a un conjunto así, tanto en la mediacancha como especialmente en transición?

Charlotte Hornets: Emeka Okafor

Este equipo de Charlotte necesita presencia en la pintura y dentro de las posibilidades históricas de una franquicia que no ha tenido demasiadas figuras, la mejor opción es la de Emeka Okafor. Quien si bien decepcionó como segundo pick del Draft 2004, tuvo un excelente comienzo de carrera. A punto tal que se quedó con el Rookie del Año en el 2005.

En cinco años en Charlotte, Okafor promedió 14,9 puntos, 11,3 rebotes y 2 tapas por cada 36 minutos, lanzando un 51% de campo. Nada espectacular, pero un buen complemento para este conjunto de James Borrego, especialmente como especialista defensivo. ¿En ataque? A disfrutar de los pases de LaMelo.

Chicago Bulls: Ron Harper

Imposible no recurrir a un nombre de la gloriosa era de los '90 y aunque la mayoría de las figuras del equipo están afuera, al pertenecer al Salón de la Fama, terminamos decidiendo entre dos nombres: Ron Harper o Toni Kukoc. Claramente el croata fue un jugador superior, pero estos Bulls de la 2020-2021 ya tienen suficentes armas ofensivas... el problema está en el otro costado. Y allí no hay discusión: mientras que Kukoc tenía algunos problemas en ese costado, Harper era todo un especialista.

La versatilidad de Harp para jugar con o sin balón además lo haría encajar a la perfección en este plantel, pudiendo compartir cancha con LaVine, White o incluso ambos. En nueve años en Dallas, el oriundo de Illinois promedió 17,9 puntos por cada 36 minutos, con un 38% en triples.

Cleveland Cavaliers: Larry Nance

Con un equipo como Cleveland no se puede andar buscando el mejor encaje, sino al mejor talento disponible. Y aunque otras opciones como Mark Price, Brad Dougherty o Zydrunas Ilgauskas entran en la discusión, terminamos yendo con Larry Nance, quien de paso conformaría la primera pareja padre-hijo en la historia de la liga, teniendo en cuenta la presencia de Jr. en el actual conjunto de los Cavs.

Nance, una bestia atlética como pocas veces se había visto hasta entonces, jugó los últimos siete años de su carrera en Cleveland promediando 17,5 puntos, 8,6 rebotes, 2,8 asistencias y un 53% de campo por cada 36 minutos, pero aún más importante: 2,6 tapas. Algo fundamental para unos Cavaliers muy flojos en el campo defensivo.

Dallas Mavericks: Michael Finley

El Dallas de los '80 nos ofrecía varias opciones en el perímetro como Rolando Blackman, Mark Aguirre y Derek Harper. Sin embargo, el elegido termina siendo Michael Finley, principalmente por su capacidad triplera, la cual lo transforma en un encaje perfecto al lado de Luka Doncic. Piensen en un Tim Hardaway Jr. pero con más recursos y cinco centímetros más de estatura.

Los Mavericks vienen de tener el mejor rating ofensivo de todos los tiempos en la 2019-2020, pero si a ese grupo le sumaran a un perimetral como Finley, seguramente darían incluso un paso más adelante, además de tener mucha experiencia en su carrera jugando con bases protagónicos como Luka, al haber compartido equipos con Kevin Johnson, Jason Kidd, Steve Nash y Tony Parker, entre otros. No tendría problema en jugar sin la pelota en las manos.

Denver Nuggets: Fat Lever

Los Nuggets necesitan buenos defensores para esta temporada y para eso vamos con un especialista como Fat Lever. El guardia nacido en Arkansas pasó seis años con los Nuggets a finales de los '80 y sus promedios lo dicen todo: 17,2 puntos, 7,7 rebotes, 7,6 asistencias y 2,5 robos por cada 36 minutos. Una máquina de triple-dobles (43 en su carrera), que además llegó a tener sus buenas campañas como triplero (41% en la 1989-1990) y que en la 1987-1988 fue seleccionado para el Quinteto All-Defensive de la liga.

La historia puede no haberle hecho justicia a Lever, pero supo ser de los mejores guardias de su era, incluso terminando en el Top 10 de votos para el MVP en dos campañas consecutivas (1987 y 1988). Encajaría perfecto junto a Jamal Murray y le daría a los de Malone una agresividad a la hora de cortar balones en la primera línea que no tiene ninguno de sus titulares. De hecho, los 2,2 robos que promedió a lo largo de su carrera son la quinta mejor marca de todos los tiempos, solo por detrás de Alvin Robertson, Michael Ray Richardson, Michael Jordan y Mookie Blaylock.

Detroit Pistons: Chauncey Billups

Detroit es otro de esos equipos que no pueden darse el lujo de andar eligiendo por encaje, por lo que vamos con el mejor jugador disponible. Y en este caso es Chauncey Billups, quien le gana la pulseada a Bill Laimbeer, al lucir más apto para el juego actual. Billups jugó ocho temporadas en los Pistons, consiguiendo el campeonato en el 2004, quedándose además con el MVP de aquellas recordadas Finales ante los Lakers.

A lo largo de esos ocho años promedió 17,5 puntos, 6,6 asistencias y un 40% en triples por cada 36 minutos. Y si bien probablemente su arribo no alcanzaría para hacer de los Pistons un equipo de Playoffs, al menos le daría a la franquicia una seguridad en la base que no han tenido justamente desde su salida.

Golden State Warriors: Baron Davis

Aunque muchos sostienen que el principal defecto de este Golden State está en el puesto de pivote, la sensación es que sumar a otro guardia creativo sería mucho más interesante que apostar por un cinco. Básicamente porque habilitaría a más posesiones de Curry moviéndose sin la bola y sin la presión de generar juego constantemente que parece tendrá con el plantel 2020-2021. Y para eso, no hay mejor opción que un base como Baron Davis.

Si bien Davis solo jugó cuatro años en los Warriors, supo dejar su huella en el equipo como parte del plantel del We Believe que eliminó a Dallas en los Playoffs del 2007. El angelino, que encajaría perfecto al lado de Curry y como jugador del básquet actual, promedió 19,6 puntos, 7,9 asistencias, 2 robos y 4,3 rebotes por cada 36 minutos en sus 227 juegos con la por entonces franquicia de Oakland. La idea de sumar a un atleta de su calibre a este equipo es especialmente atractiva.

Houston Rockets: Shane Battier

Podíamos haber ido con jugadores ofensivos más talentosos, pero teniendo a Harden, Wall, Gordon y Wood, Houston ya parece tener esa cuota cubierta. Lo que necesita es buenos defensores y pocos más efectivos en la historia que Shane Battier.

Sus números a lo largo de cinco campañas con los Rockets dicen poco: 9,2 puntos, 4,9 rebotes y 2,4 asistencias, con un destacado 39% en triples. Pero cualquiera que haya visto jugar a Battier sabe que se trataba de uno de los mejores marcadores perimetrales de su era (dos veces All-Defensive), además de un perfecto jugador de equipo. Y un punto más en su favor: en sus años en Miami demostró que podía adaptarse a la perfección a los esquemas de formaciones pequeñas que vemos en el básquet moderno, jugando incluso como ala pivote.

Shane Battier y PJ Tucker juntos... buena suerte para los atacantes rivales.

Indiana Pacers: Detlef Schrempf

Con un quinteto que incluye a Brogdon, Oladipo, Warren, Sabonis y Turner, Indiana no tiene una necesidad clara en su rotación. Por lo que apostamos por alguien acostumbrado a salir desde la segunda unidad y ser un jugador completamente de impacto en esa función: el alemán Detlef Schrempf.

Schrempf fue un pionero en muchos sentidos, empezando por su versatilidad posicional, pero también por haberse transformado en un especialista en el arte del sexto hombre: ganó dos premios consecutivos en 1991 y 1992 saliendo desde el banco de los Pacers. Sus números marcan cómo era capaz de ayudar a su equipo en prácticamente todas las áreas: 18,2 puntos, 9,2 rebotes y 4,4 asistencias por cada 36 minutos a lo largo de cinco años con Indiana. Con sus 2,08 metros y buena mano para el tiro a larga distancia, hoy podría tener minutos como alero, ala pivote o incluso pivote.

LA Clippers: Randy Smith

La gran carencia de estos Clippers en la 2019-2020 fue la falta de un guardia capaz de generar juego, pero a la vez no tener las deficiencias defensivas de Lou Williams. Y es que los angelinos tenían a jugadores incompletos en esa posición, muy fuertes en un campo, pero flojos en el otro. Es por eso que buscamos a la opción más balanceada, aunque también a uno de los grandes talentos que pasaron por la historia de la franquicia: Randy Smith.

Smith fue un 1-2 de 1,90 de estatura, que jugó en el equipo (primero Buffalo Braves, luego San Diego Clippers) durante nueve años, promediando 18,8 puntos, 5,2 asistencias, 4,4 rebotes y 2 robos por cada 36 minutos. Entre su palmarés aparece nada menos que el MVP del All-Star Game 1978 y un punto clave teniendo en cuenta la situación de estos Clippers: entre 1972 y 1982 jugó 10 campañas consecutivas completas (82 partidos), sin perderse un solo juego. No por nada se ganó el apodo de "Iron Man".

Los Angeles Lakers: Michael Cooper

Seguimos en Los Angeles, ahora con los campeones Lakers. ¿Qué necesitan siempre los equipos de LeBron? Jugadores 3&D. Y para eso, pocos mejores en la historia de la franquicia que Michael Cooper, pieza clave (como sexto hombre) de cinco títulos de la franquicia en los '80.

Coop era un escolta de enorme capacidad defensiva que no solo promedió 1,6 robos y 0,8 tapas por 36 minutos en su carrera (toda con los Lakers), sino que además fue elegido a siete Quintetos All-Defensive. Además, fue uno de los primeros especialistas tripleros de la liga, llegando a tener tres temporadas por encima del 38% de eficacia. Encajaría a la perfección en estos Lakers, como titular o suplente.

Memphis Grizzlies: Mike Miller

Si hay algo que históricamente suele faltarle a los Grizzlies es un 2-3 de buena capacidad anotadora. El plantel actual no es la excepción y nos enfocamos en ese déficit a la hora de buscar la incorporación. Las opciones no son muchas, pero dentro de ellas la mejor pasa por Mike Miller.

El tirador jugó siete temporadas con los Grizzlies y promedió 15,8 puntos, 5,3 rebotes y 3,6 asistencias por 36 minutos, lanzando un 42% en triples. Idealmente conseguiríamos a su versión 2006-2007, campaña en la que tuvo una media de 18,5 puntos por encuentro, la máxima de su carrera. Su mano caliente le daría muchas soluciones al conjunto de Taylor Jenkins.

Miami Heat: Tim Hardaway

La única posición en la que Miami no tiene demasiada profundidad es la del base, donde Goran Dragic sigue siendo su única opción realmente natural. Y si tenemos en cuenta que eso coincide con el puesto de uno de los mejores jugadores en la historia de la franquicia, no había que pensarlo demasiado: Tim Hardaway padre, es el elegido.

Tras su salida de Golden State, Hardaway jugó seis temporadas en Miami, consolidándose como uno de los mejores bases ofensivos de la liga: promedió 17,2 puntos y 7,8 asistencias por 36 minutos en ese tramo, incluyendo una 1996-1997 en la que alcanzó los 20,3 tantos de media. Dragic ya ha demostrado que puede rendir en un rol de sexto hombre, así que no debería haber problema para complementar sus minutos con los de Tim.

Milwaukee Bucks: Marques Johnson

Marques Johnson suele aparecer en dos listados: el de jugadores históricamente subvalorados y el de los mejores nombres que no han logrado entrar al Salón de la Fama. Se trató de un alero de un portento físico y una capacidad atlética extraordinaria, que fue elegido a cinco All-Star Games y formó parte de tres Quintetos All-NBA. Una estrella.

En siete temporadas en los Bucks promedió nada menos que 21,7 puntos por cada 36 minutos, además de 7,7 rebotes, 3,8 asistencias, 1,4 robos y 0,9 tapas, lanzando un 53% de campo. Su falta de tiro externo podría afectarlo en el básquet actual, pero sería una pieza ideal para armar formaciones de small-ball junto a Giannis, Middleton y compañía.

Minnesota Timberwolves: Wally Szczerbiak

Las opciones para los Timberwolves son sumamente limitadas, sobre todo si tenemos en cuenta el encaje con el plantel actual. Es por eso que terminamos optando por Wally Szczerbiak, un alero de 2,01 metros que pasó siete años con la franquicia, viviendo por lejos los mejores momentos de su carrera.

Szczerbiak promedió 16,6 puntos y 4,7 rebotes por cada 36 minutos con los Wolves, pero sería un jugador que se vería claramente beneficiado por el estilo de juego actual: lanzó un 40% en triples (más un 86% en libres) en su carrera en Minnesota, pero tomando apenas 2,1 lanzamientos externos por 36 minutos. Con la luz verde que tienen todos los equipos hoy desde el perímetro, seguramente veríamos valores muy diferentes. ¿El punto negativo? No hace mucho por resolver los problemas defensivos de los de Saunders, aunque los consolida como uno de los ataques más profundos de la liga.

New Orleans Pelicans: David West

A la hora de pensar en un interior ideal para jugar al lado de Zion, David West cumple muchos de los requisitos. Defensivamente era extremadamente sólido y podría esconder algunas de las debilidades de Williamson, mientras que en ataque hizo una carrera con su súper eficiente lanzamiento a media distancia. Algo fundamental para no congestionar la pintura y liberar espacios para las penetraciones de las figuras jóvenes de New Orleans.

West jugó ocho años en New Orleans, coincidiendo con la llegada a la liga de Chris Paul. En ellos participó de dos All-Star Games y tuvo una media de 18,2 puntos y 8,1 rebotes por cada 36 minutos de acción.

New York Knicks: Mark Jackson

Hace años que los Knicks necesitan un base y qué mejor que un hombre de la casa, nacido en Brooklyn como Mark Jackson. Uno de los mejores armadores de las últimas décadas, que no pertenecen al Salón de la Fama.

Jackson pasó siete años en New York, promediando 13 puntos, 9,4 asistencias y 4,7 rebotes por cada 36 minutos. Un armador clásico, con enorme visión de campo y capacidad asistidora. New York tendría que saber rodearlo, pero le daría un volumen de juego del que carecen hace años.

Oklahoma City Thunder: Shawn Kemp

Con la ventaja de cargar con la historia de Seattle como franquicia, el panorama es muy amplio para OKC. Y si bien podríamos haber optado por un jugador como Gus Williams, ícono de los Sonics de los '70 y '80, lo que realmente buscamos para el Thunder es a la figura más espectacular posible. Aún con una estrella, este plantel no está listo para competir, así que por qué no disfrutar de las volcadas y la explosión de Shawn Kemp, sin preocuparnos demasiado por encaje, liderazgo y demás.

Kemp jugó ocho años en Seattle, con números bestiales: 19,6 puntos, 11,6 rebotes y 1,9 tapas por 36 minutos, con un 52% de campo. Su carrera se desmoronó una vez que salió de la franquicia, pero si tenemos a su versión de los Sonics, estamos hablando de un interior que inmediatamente se transformaría en uno de los más dominantes de la liga en este momento.

Orlando Magic: Penny Hardaway

Sus pocos años de historia, al menos comparado con la mayoría de las otras franquicias acorta las alternativas para el Magic. Pero aún así encontramos disponible a una estrella como Penny Hardaway, quien le daría un atractivo y una electricidad que hace años no posee este conjunto.

Penny pasó los mejores años de su carrera en Orlando. Fueron 6 temporadas, de las cuales en 4 fue elegido al All-Star Game, promediando 18,4 puntos, 6,1 asistencias, 4,6 rebotes y 1,9 robos... un todoterreno ideal para el básquet sin posiciones moderno.

Philadelphia 76ers: Hersey Hawkins

Con los Sixers buscamos específicamente a un jugador que encaje junto a Joel Embiid y Ben Simmons. Y por eso nos inclinamos por un escolta de enorme capacidad triplera y anotadora como Hersey Hawkins.

Los años de Hawkins en Philadelphia han quedado algo olvidados, al haber llegado en una etapa muy pobre de la franquicia. Pero lo cierto es que fueron sumamente destacados: en cinco temporadas promedió 19 puntos por cada 36 minutos, lanzando un superlativo 41% en triples, a pesar de tener uno de los promedios de intentos más elevados para esa época (casi 3 por 36 minutos). Otro especialista que se beneficiaría de las tendencias actuales.

Phoenix Suns: Shawn Marion

Si de jugadores subvalorados y de todoterrenos hablamos, Shawn Marion aparece en el tope de cualquiera de esas listas. ¿Sabían que The Matrix es el jugador con más win shares* de la historia, entre todos aquellos que no pertenecen al Salón de la Fama? Bueno, ahora lo saben.

Marion podía no lucir, especialmente por su poco convencional lanzamiento, pero era un jugador extraordinario, que en nueve temporadas en los Suns promedió 17,5 puntos, 9,5 rebotes, 1,9 asistencias, 1,8 robos y 1,3 tapas por cada 36 minutos. No había una faceta del juego en la que no colaborará y hoy sería capaz de ver minutos en al menos tres posiciones diferentes, sin problema. La idea de juntarlo con Mikal Bridges en el perímetro debería asustar a todos sus rivales.

* número aproximado de victorias aportadas de acuerdo a sus estadísticas.

Portland Trail Blazers: Brandon Roy

Es muy probable que si las lesiones no lo hubieran perseguido, Brandon Roy hoy tuviera una carrera digna de un Salón de la Fama. Y es que mientras estuvo sano, se mostró como uno de los perimetrales más completos de la competencia, siendo seleccionado al All-Star Game en tres campañas consecutivas entre 2008 y 2010.

No hay demasiado para debatir aquí: si pensamos en el Roy sano, Portland no dudaría un segundo en sumarlo, conformando el mejor perímetro de la liga junto a Lillard y McCollum. En sus cinco campañas con los Trail Blazers, el nacido en Seattle tuvo una media de 19,1 puntos, 4,7 asistencias y 4,3 rebotes por cada 36 minutos.

Sacramento Kings: Chris Webber

Otra de las estrellas ignoradas por el Salón de la Fama es Chris Webber. Un interior que derrochaba talento, más allá de nunca haberlo logrado consolidar en un equipo realmente contendiente. Más allá de eso, hablamos de un jugador que fue seleccionado a cinco Quintetos All-NBA durante su carrera.

Lo más interesante es que los Kings tienen un hueco enorme en la posición de pivote, la cual C-Webb tranquilamente podría ocupar en el básquet actual (en su carrera jugó mayormente como cuatro). ¿Su producción con los Kings? 21,8 puntos, 9,9 rebotes, 4,4 asistencias, 1,4 robos y 1,4 tapas por cada 36 minutos, a lo largo de siete años.

San Antonio Spurs: Sean Elliott

San Antonio no ha tenido grandes figuras que no pertenezcan al Salón de la Fama, por lo que terminamos optando entre dos referentes de la historia de la franquicia: Bruce Bowen y Sean Elliott. Y si bien Bowen hubiera sido interesante por su rendimiento y versatilidad en defensa, nos quedamos con un alero más completo como Elliott.

Elliott fue uno de los tantos "Spurs de por vida" que ha tenido la franquicia en su historia, pasando 11 de sus 12 campañas NBA en San Antonio (en el medio tuvo un paso poco feliz por Detroit). Allí llegó a participar de dos All-Star Games y promedió 15,5 puntos, 4,7 rebotes y 2,8 asistencias por cada 36 minutos, destacándose por su buena mano: 38% en triples. Con 2,03 metros de estatura, podría jugar como ese 3-4 que San Antonio necesita para complementar a sus guardias.

Toronto Raptors: Chris Bosh

Quizá algún día esta selección quede invalidada porque Chris Bosh entre al Salón de la Fama, pero lo cierto es que el ala pivote no fue seleccionado en la primera oportunidad que sus votantes tuvieron de hacerlo (2020). Esa decisión hace que no haya que pensar mucho la nuestra: los Raptors se llevan al que seguramente sea el mejor interior que ha tenido la franquicia en su historia.

Antes de dar el salto a Miami, donde ganaría sus dos anillos, Bosh jugó siete temporadas en Toronto, promediando 19,7 puntos y 9,1 rebotes por cada 36 minutos, transformándose en un All-Star automático: sacando sus primeros dos años en la competencia, luego fue elegido en el resto de sus 11 campañas.

Utah Jazz: Andrei Kirilenko

El caso de Andrei Kirilenko es bastante similar al de Shawn Marion, probablemente un escalón por debajo en cuanto a nivel. Pero lo cierto es que el ruso era un alero de un aporte completísimo, no como una súperestrella (un solo All-Star Game), pero sí como un brillante jugador de rol.

AK-47 fue además uno de los mejores defensores de su era y juntarlo con Rudy Gobert haría al Jazz una escuadra impasable en ese costado. Después de todo, hablamos de un jugador que llegó a tener una temporada (2004-2005) en la que promedió 3,3 tapas y 1,6 robos en apenas 32,9 minutos por encuentro. Una bestia. Kirilenko jugó 10 años en Utah y tuvo una media de 14,4 puntos, 6,6 rebotes, 3,3 asistencias, 2,4 tapas y 1,6 robos por cada 36 minutos.

Washington Wizards: Gilbert Arenas

Para cerrar el artículo, vamos con la que probablemente sea la idea más divertida (y de mayor riesgo) de las 30 franquicias. Pero... ¿cómo dejar pasar la chance de juntar a Russell Westbrook y Gilbert Arenas? No piensen mucho en el encaje o como mantendrían contentos a dos anotadores de ese calibre, sumado a un Bradley Beal que viene de promediar 30 puntos en la 2019-2020... simplemente disfruten del caos.

Arenas pasó ocho turbulentos años con los Wizards, convirtiéndose en uno de los mejores bases anotadores de la liga. Su promedio de 22,9 puntos por cada 36 minutos habla por si solo, recordando que llegó a picos de 29,3 tantos por partido en la 2005-2006 y de 28,4 en la 2006-2007.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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