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Golden State Warriors

Draymond Green, el motor de Golden State Warriors

El corazón es el motor de nuestro vehículo. Es básico cuidarlo para conseguir el mejor funcionamiento posible, para alargar la vida y que esta tenga la calidad más alta. Ocurre lo mismo en Golden State Warriors. Si el equipo de San Francisco fuese un automóvil, Draymond Green sería el corazón. Y en su caso es, al mismo tiempo, alma y motriz.

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Disfrutar de Green en su esplendor físico es comprender en la máxima expresión el impacto más allá de los números. Todo lo hablado estaba justificado tras un rendimiento muy bajo en la 2019-2020. Sin embargo, es imposible demandar de un motor sin revisión un alto rendimiento cuando el chasis, los neumáticos y la carrocería apenas tienen calidad.

Draymond necesita dos factores para ser devastador en el sistema de Steve Kerr: su cuidado personal y talento alrededor, donde Stephen Curry es la llave de doble sentido para el éxito Warrior.

En estos diez primeros duelos del conjunto californiano todavía resuenan las reflexiones del entrenador. Tras las primeras cosechas, esas que ante Nets y Bucks parecían hundir toda posibilidad de Playoffs, Kerr mantenía su idea: el objetivo es ser mucho mejor equipo dentro de dos meses que en la semana inaugural de competición.

Parece una idea a seguir por todos los equipos. ¿Quién evita en su planificación ser mejor en marzo, con meses de rodaje, que en diciembre, con la liga recién arrancada? Pero en este caso las palabras pesan por los argumentos. Los Warriors comenzaban la temporada con Andrew Wiggins y Kelly Oubre como acompañantes en el perímetro para Curry, que la última vez tenía a su lado a Klay Thompson y Kevin Durant. Además del salto significativo, un banquillo lleno de incógnitas y un novato muy esperanzador, faltaba el motor del vehículo.

Green tuvo un debut horroroso en la 2020-2021 frente a Portland. Golden State caía por 25 puntos y el Defensor del Año de 2017 se quedaba sin anotar (0 de 3) y con 4 rebotes, 4 asistencias, un robo y una pérdida en 18 minutos como titular. Las campanas alzaron el vuelo una vez más. ¿Dónde están aquellos Warriors de entre 2015 y 2019? Tras aquella derrota marchaban con balance de 2-5 y hundidos en sus estadísticas favoritas: peor ataque de la NBA y segunda peor defensa.

El pase era el elemento base del dominio ofensivo del equipo. El triple, como brillo y verdugo, pero en la circulación y la fluidez, en la ausencia de egoísmo, radicaba el logro de los Warriors. Cuando cayeron ante Portland eran últimos en la lista de ratio de asistencias, categoría dominada por el equipo en sus años dorados como ninguna otra.

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Ese fue el gran y último punto de preocupación. Draymond fue el encargado de disipar las dudas creadas en torno a su figura durante el pasado año y, de un plumazo, transformar al resto. Porque el engranaje funciona cuando las piezas encajan, todas ellas. Ningún jugador es capaz de ganar solo y estos Warriors son la antítesis del individualismo. Integraron a Kevin Durant como si de un jugador de complemento más se tratase tras su fichaje en 2016 y el funcionamiento de la organización es de absoluta élite desde hace una década.

Green es el ejemplo del triunfo de Golden State. Una segunda ronda cuya proyección en la NBA no superaba los niveles de especialista defensivo. Cerca de los 31 años, Dray atesora tres All-Star, dos All-NBA, cinco All-Defensive, un Defensor del Año y tres títulos de campeón. A ningún jugador le preocuparían las estadísticas con ese palmarés. Menos todavía si es con 421 titularidades y un promedio de 32,1 minutos por partido desde 2014. Si además es con el impacto de Dray, cualquiera estaría encantado de ser una figura tan guerrera, inteligente y victoriosa como lo es el #23 de los Warriors.

Desde su deleble estreno, Green promedia 4,4 puntos, 6,6 asistencias, 5,1 rebotes y 1,3 robos en 27,1 minutos. Siete encuentros con un 30% en tiros de campo y 20% en triples: apenas ha convertido 3 de 15 desde el exterior. Sin embargo, el brillo es otro. Récord de 4-3 con impresionantes victorias, incluida una inverosímil remontada ante los Clippers con Curry de protagonista. Pero sería impensable el efecto de Steph sin la presencia de Green. La carrocería más pulcra quedaría reducida sin un poderoso motor rugiendo por dentro.

En este tramo, Golden State ha sufrido la baja de Marquese Chriss e incorporado a Green como titular. Kerr utiiza a Curry y Wiggins como jugadores de mayor minutaje; seguidos de Green y un Oubre todavía haciéndose al estilo, mientras trata de borrar sus malos hábitos; y estos cuatro están complementados por el novato James Wiseman, Damion Lee, Kent Bazemore y un más acertado Eric Paschall.

En este tramo, Golden State pasa a bordear el to 10 ofensivo de la NBA y son quintos en defensa. En su estadística favorita, el ratio de asistencias, celebran la tercera posición dentro de una élite más competida este año por la búsqueda del pase para el tiro ideal. Y ahí, detrás de la increíble mejoría, del Wiggins con confianza, del Steph liberado y del Wiseman contenido, pero más eficiente, se esconde plenas luces el feroz motor del éxito Warrior, Draymond Green.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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NBA.com Staff
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