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Chicago Bulls

Las grandes temporadas individuales de estrellas sin escuderos en la NBA: parte 1

El mejor Michael Jordan tuvo a Scottie Pippen. El mejor Shaquille O'Neal tuvo a Kobe Bryant. Stephen Curry y Kevin Durant se tuvieron el uno al otro. Hasta para Kawhi Leonard en el último título de Toronto Raptors fue muy importante el acompañamiento en ataque de Kyle Lowry y Pascal Siakam. Por más buena que sea una súperestrella de la NBA, los "escuderos" son fundamentales.

Esta es semana de "grandes escuderos" en nuestros sitios, con la encuesta para determinar cuál fue el mejor de todos los tiempos según la opinión de los fanáticos.

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Pero también le hacemos un lugar al recuerdo de excepcionales temporadas individuales de leyendas de la liga que no tenían al lado suyo a otro All-Star que los ayude a llevar al equipo adelante y que, concentrando todo el poder ofensivo en ellos, pudieron clasificar a su equipo a la postemporada. Tres escoltas de estilos similares, Michael Jordan, Kobe Bryant y Dwyane Wade, son los protagonistas de esta primera parte.

Michael Jordan (1986-1987)

Comenzamos por orden cronológico con el mejor de todos los tiempos: Michael Jordan. A diferencia del "camino de rosas" que equipos ya competitivos antes de su llegada le dieron a grandes jugadores de la época como "Magic" Johnson y Larry Bird, el mítico escolta de Chicago Bulls no arribó a la liga en un panorama muy alentador. Los Bulls draftearon a MJ en 1984 después de tres temporadas en las que no pudieron alcanzar las 35 victorias y tenían un equipo repleto de jugadores jóvenes sin alguno muy destacado.

A pesar de ello, Jordan rápidamente cambió su suerte y los clasificó a Playoffs a la primera de cambio, pero tardaría cuatro temporadas en lograr un balance positivo en la fase regular y avanzar una ronda en Playoffs. Un año antes de esa campaña 1987-1988 fue cuando MJ terminó de despegar como figura dominante de forma consistente, a los 24 años de edad: en la temporada 1986-1987 Jordan fue seleccionado por primera vez al primer quinteto All-NBA y lideró la liga en anotación con 37,1 puntos por partido, una cifra que no volvió a estar cerca de igualar.

El 23 de Chicago promedió 37,1 puntos, 5,2 rebotes, 4,6 asistencias, 2,9 robos y 1,5 tapones con un 48% de campo en 27,8 lanzamientos por partido, números sensacionales en unos Bulls de récord 40-42. Todo en el ataque de la franquicia de Illinois pasaba por él: es la única vez en la historia de la liga en la que un jugador perimetral lanzó al menos 2.200 tiros en fase regular. Su porcentaje de uso del balón fue de 38,2%, el quinto más alto en la historia de la liga hoy por hoy y el número uno en el momento (esa estadística se mide en la NBA desde 1977-1978).

¿El segundo mejor jugador de los Bulls después de él? Charles Oakley, el pivote que por entonces tenía 23 años y estaba en su segunda temporada en la liga. Oak aportó 14,5 puntos, 13,1 rebotes y 3,6 asistencias, bien, pero a una galaxia de distancia de lo que hacia Jordan, además de no tener mucho impacto fuera de lo que era la zona interior.

Kobe Bryant (2005-2006)

Primero con Shaquille O'Neal y después con Pau Gasol, las épocas doradas de Kobe Bryant en Los Angeles Lakers siempre tuvieron a un gran All-Star en la pintura acompañándolo. Pero entre la partida de O'Neal a Miami y la llegada del catalán, los Lakers tuvieron un par de temporadas en las que no fueron demasiado trascendentes en cuanto a lo estrictamente deportivo y de conjunto. En 2005 ni siquiera clasificaron a Playoffs, mientras que en 2006 y 2007 lo hicieron y luego fueron eliminados en primera ronda.

Si ese equipo de los dorado y púrpura llegó a la postemporada, fue en una parte gigante gracias al quizá mejor Kobe Bryant que vimos durante sus 20 años de trayectoria profesional. El Kobe de la 2005-2006 fue uno de los anotadores más implacables que vimos en los últimos tiempos de la NBA: promedió 35,4 puntos, con obras como los 81 tantos frente a Toronto Raptors o los 62 en tres cuartos ante Dallas Mavericks, además de aportar 5,3 rebotes, 4,5 asistencias y 1,8 robos por partido en una temporada que lo tuvo como máximo anotador de la liga y cuarto en la votación para el MVP (Steve Nash fue el ganador del premio).

Si, Kobe tiraba mucho: 27,2 intentos por partido (2.173 lanzamientos en total en la fase regular, segunda mayor cifra para un perimetral después de los 2.279 de Jordan en la 1986-1987). El porcentaje de uso fue de un 38,7%, el más alto en la historia de la NBA hasta que Russell Westbrook en 2017 lo superó (también lo hizo James Harden en 2019). Pero tenía poco a su alrededor como para distribuir el juego.

Apenas Lamar Odom aparecía como alguien en quién Bryant podía confiar un poco, con 14,8 puntos, 9,2 rebotes y 5,5 asistencias por partido para el alero, que intentaba 9,5 tiros por partido y tendría una buena actuación en los Playoffs en los que los de Phil Jackson perdieron en siete partidos ante un gran candidato al anillo como Phoenix Suns. Sin embargo, Lamar estaba lejos de ser alguien considerable entre los mejores 25 jugadores de la liga por entonces.

Recién con la llegada de Pau Gasol, la explosión de Andrew Bynum y el regreso de Derek Fisher en la 2007-2008 los Lakers de Bryant volvieron a ser candidatos (llegarían al sexto partido de las Finales que perdieron con Boston Celtics).

Dywane Wade (2008-2009)

Terminamos esta primera parte con la campaña 2008-2009 de Dwyane Wade, otro escolta acostumbrado a estar rodeado de manera espectacular en sus páginas más gloriosas (Primero Shaquille O'Neal, después LeBron James) pero que resaltó de mejor manera de forma individual cuando se vio obligado a hacerlo por falta de otras opciones.

Tras muchos problemas de lesiones, que también involucraron a la rodilla izquierda de Wade (apenas jugó 51 partidos), y la partida de Shaquille O'Neal a Phoenix, Miami Heat terminó último en la temporada 2007-2008, con un récord de 15-67. La lotería del Draft 2008 le impidió al Heat tener el pick 1 para elegir a Derrick Rose y Michael Beasley, el alero seleccionado con el pick número 2, no fue un gran premio consuelo. Así que Wade debió cargar con el equipo en sus hombros para ir en búsqueda de los Playoffs del 2009. Y lo logró.

Miami, en la primera temporada de Erik Spoelstra como entrenador, ganó 43 partidos y terminaría perdiendo en la primera ronda del Este frente a Atlanta Hawks por 4-3, con Wade promediando 29,1 puntos en la serie y el segundo máximo anotador del equipo, Jermaine O'Neal, contribuyendo con apenas 13,3 tantos. Le faltaba compañía al número 3, que en fase regular había convertido 30,2 puntos por partido siendo así el líder de la liga en anotación, con tres juegos de al menos 50 tantos y 13 de al menos 40 unidades.

D-Wade también lideró la NBA ese año en lanzamientos de campo: 1.739, 27 intentos más que los realizados por Kobe Bryant. El uso de "Flash", de 36,2%, fue el máximo de la liga aquel año: un 2,6% mayor que el de LeBron James, su gran amigo y futuro compañero de equipo poco más de un año después.

¿Con qué otras opciones contaba Wade? Pues con los mencionados Beasley (13,9 puntos de promedio) y O'Neal (13 tantos), llegando Jermaine en el mes de febrero desde Toronto Raptors a cambio de Shawn Marion (12 puntos). Esos cuatro fueron los únicos jugadores de Miami no llamados Dwyane Wade en promediar al menos nueve lanzamientos por partido durante aquella temporada. Ninguno estaba ni cerca de ser considerado un All-Star.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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