Los Angeles Lakers

La impresionante temporada 2005-2006 de Kobe Bryant: un hombre en una misión

Viajemos en el tiempo. La fecha a la que llegamos es el 20 de abril de 2005 y el sitio es el vestuario visitante del Rose Garden Arena, el estadio de Portland Trail Blazers. El equipo local acaba de vencer por 106-103 a Los Angeles Lakers en el último partido de la temporada, uno de nulas implicaciones competitivas para dos equipos que ya estaban eliminados de la pelea por la clasificación a Playoffs. Travis Outlaw, Ruben Patterson y Sebastian Telfair acaban de ser los tres máximos anotadores del equipo local: su trabajo en conjunto valió para superar a los 37 tantos que Kobe Bryant le dio a los Lakers.

En ese vestuario visitante presenciamos, según cuenta el libro "Showboat" de Robert Lazenby, a un Bryant enojado con sus compañeros tras una pésima temporada para los Lakers: consiguieron solamente 34 triunfos en 82 partidos. El final fue pésimo: apenas dos triunfos en 21 partidos. Un desastre para un equipo que contaba con Bryant y que el año anterior había llegado a las Finales de la liga. Pero Phil Jackson ya no estaba como entrenador, Shaquille O'Neal se había marchado a Miami Heat, Gary Payton a Boston Celtics, Karl Malone se retiró como Rick Fox y Derek Fisher se fue a Golden State Warriors. Kobe había quedado junto a Devean George y Stanislav Medvedenko como los únicos miembros de la rotación de los Playoffs anteriores.

Algo así como: "ustedes no merecen compartir la cancha conmigo, son todos un desastre", afirmó Bryant ante sus compañeros, en realidad con palabras más duras, y se marchó para cerrar un año que alguien tan competitivo como él sintió como algo terrible. Por primera vez había tenido que jugar sin compañeros de gran nivel como O'Neal y por primera vez se había quedado fuera de los Playoffs.

Individualmente en la 2004-2005 Kobe no había logrado compensar la baja de la calidad y la experiencia del reparto del resto de los Lakers. Bryant fue el segundo máximo anotador de la NBA con 27,6 puntos por partido pero su porcentaje de acierto en tiros de campo decayó a 43,3%. Su promedio de asistencias creció en 0,9 pero el de pérdidas subió un 1,5 (con 4,1 también acabó detrás de Allen Iverson en este registro como lo hizo en el promedio anotador).

Por primera vez desde la temporada 1998-1999, la primera en la que fue titular fijo en los Lakers, Bryant no había sido elegido para los quintetos defensivos ideales de la NBA y también por primera vez desde entonces había sido relegado al tercer quinteto All-NBA. Los votos para MVP fueron desde el ganador Steve Nash hasta PJ Brown, Marcus Camby y Shawn Marion: 16 jugadores recibieron al menos un punto pero Bryant no formó parte de esa lista en la que estaba desde la campaña 1999-2000, la primera en la que fue campeón.

Todo lo que se vio en esa campaña significó demasiadas afrentas para Bryant: era tiempo de revancha. Phil Jackson regresó como entrenador a los Lakers en la campaña 2005-2006 y el reparto continuó siendo bastante flojo: Smush Parker, Kwame Brown, Ronny Turiaf, Andrew Bynum (con 18 años recién cumplidos), Von Wafer, Laron Profit y Aaron McKie eran las únicas incorporaciones y solamente los dos primeros disputaron al menos 350 minutos a lo largo de la Fase Regular. Lamar Odom sería el segundo máximo anotador de los Lakers y el líder en asistencias con 14,8 tantos y 5,5 asistencias de media. Pero de ganar 34 partidos pasarían a ganar 45 encuentros. ¿Cómo se explica? Por la revancha de Bryant, un hombre en una misión.

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Puede que el de aquella campaña haya sido o no el mejor Kobe Bryant de todos los que vio la NBA, pero sin dudas fue el más desatado en ataque. Tuvo el uso de balón más alto de su carrera (38,7%, el tercero más alto de la historia entre los registrados por Stathead) y registró la cifra anotadora más alta de su carrera y la segunda más alta que se haya registrado en la liga en los últimos 30 años: 35,4 tantos por encuentro. Eso en una NBA de un ritmo promedio de 90,9 posesiones por encuentro (el de Lakers era de 90,8), unas 9,1 posesiones más lento que el 100 de promedio de la temporada 2018-2019 en la que James Harden promedió 36,1 puntos por partido (con su Houston Rockets jugando a 97,9 posesiones).

Además de la anotación con un repunte en su acierto en el tiro (45% en tiros de campo, 34,7% en triples y 85% en tiros libres, todas cifras mejores que las del año anterior), Kobe bajó su cantidad de pérdidas de balón a 3,1, volvió al primer quinteto ideal de defensores y lógicamente fue primer equipo All-NBA. Sus Lakers fueron sextos en el Oeste con 44-38 y eso parece ser lo único que pudo haber influido en el criterio deportivo para que Bryant no se lleve el MVP: lo volvió a ganar Steve Nash (18,8 puntos, 10,5 asistencias y 4,2 rebotes por partido), de 924 puntos en la votación contra 688 de LeBron James, 544 de Dirk Nowitzki, 483 de Kobe Bryant y 430 de Chauncey Billups.

Bryant fue cuarto en la clasificación general pero fue el segundo con más votos de primer lugar: 22 de 125 posibles. Lo más valorado fue lo hecho por Nash que ganó 54 partidos con Phoenix Suns y ayudó a hacer mejores a sus compañeros, pero contando con nombres de mucha más valía que los que rodeaban a Kobe. Si Nash hubiera jugado en esos Lakers de 2006 es válido analizar si hubieran llegado a Playoffs o no (cuatro derrotas más los habrían dejado fuera).

La campaña 2005-2006 de Kobe lo deja como uno de los seis jugadores que hasta el momento lograron anotar 2.800 puntos en una misma Fase Regular (junto a Michael Jordan, Wilt Chamberlain, Bob McAdoo, Kareem Abdul-Jabbar y Harden). Bryant legó a eso con unos 27 partidos de al menos 40 puntos (18 fueron ganados por los Lakers) cuando hasta el momento en toda su carrera apenas había logrado 30 encuentros así. Ciertamente el cambio de reglas que le permitía mayor comodidad en ataque a los jugadores perimetrales ayudó a Kobe a crecer sus números, pero lo mismo hizo con Allen Iverson (33 puntos por partido), Gilbert Arenas (29,3 puntos) o Dwyane Wade (27,2 puntos) por mencionar algunos casos.

Las reglas no eran lo único que había cambiado. Según Devean George, compañero de Bryant desde 1999 hasta 2006, Kobe empezó a lucir más como un líder en aquel año: "Antes lideraba con el ejemplo, ahora está hablando más, acomodando a sus compañeros. Está tratando de poner a los chicos jóvenes bajo su guía. Pienso que esa es la diferencia principal", declaraba George entonces. Mientras tanto, los números no lo enloquecían a Bryant. El 20 de diciembre le anotó 62 puntos en tres cuartos a Dallas Mavericks y eligió no ingresar a la cancha en el último cuarto con el partido ya definido. "Llegaré a 70 puntos otro día" le contestó al entrenador asistente Brian Shaw, que le había preguntado si le interesaba entrar para llegar a esa cifra.

Ante Toronto Raptors no se quedaría en 70: Kobe anotaría 81 puntos el 22 de enero de 2006, el día del cumpleaños de su abuelo John Arthur Cox II, quien había fallecido unos años antes, y en la única ocasión en la que su abuela, Mildred Williams, lo vio jugar estando presente en el estadio. Esa noche estará para siempre en la historia, con Kobe anotando 55 puntos en la segunda parte del encuentro para remontar una desventaja de los Lakers que llegó a ser de 18 puntos de diferencia.

Kobe terminó promediando 43,4 puntos en enero de 2006, logrando la segunda marca más alta en un mes desde los 45,8 puntos de Wilt Chamberlain en marzo de 1963. No se suele recordar que ese mes Bryant lo comenzó con una suspensión de dos partidos por haberle dado un golpe con el codo a Mike Miller el 28 de diciembre en una derrota ante Memphis Grizzlies en la que anotó 45 puntos. Los Lakers tuvieron una racha negativa de cinco derrotas seguidas con la suspensión de Bryant en el medio y quedaron con récord de 15-16, pero de ahí en adelante no volvieron a estar por debajo del 50% de victorias. El regreso de Bryant fue impresionante: tuvo partidos de 48, 50, 45 y 41 puntos en un plazo de seis días.

A la hora de cerrar la temporada, Kobe promedió 38,7 puntos por partido en los últimos 15 encuentros con un 48,5% de acierto en tiros de campo y unos Lakers de registro 34-33 que estaban séptimos en el Oeste y luchando contra Sacramento Kings y New Orleans Hornets por entrar a Playoffs lo terminaron logrando con cierta tranquilidad. Estamos hablando de un equipo que tuvo un rating ofensivo de 108,4, el octavo mejor de la NBA, pero que contando solamente los minutos de Bryant en cancha crecía en ese registro a 113,3, un número que apenas superaban Phoenix Suns y Dallas Mavericks. Cuando Kobe descansaba el número era de 92,4, 8,7 puntos cada 100 posesiones peor que el peor equipo de la liga en aquella campaña (Portland Trail Blazers).

En los Playoffs los Lakers tuvieron contra las cuerdas a Phoenix: empezaron con ventaja de 3-1 en la serie de primera ronda. La derrota en Phoenix del quinto encuentro le abrió una puerta a los Suns que aprovecharon en el juego 6, en el que festejaron en la prórroga a pesar de que Kobe anotó 12 puntos en ella. Los 50 de Bryant en ese partido no fueron suficientes y los Suns liquidaron todo con un 121-90 en el séptimo partido, encuentro en el que por última vez vimos a Bryant utilizar el número 8. La misión no estaba perdida: dos años después Kobe estaría de nuevo en las Finales y tres años después se coronaría campeón por cuarta vez. Ya no sería KB8 sino KB24. Pero su paso de estrella a mito se fortificó, sin anillo ni MVP, en aquel 2006.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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