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Boston Celtics

El desarrollo exponencial de Jayson Tatum que ilusiona a Boston Celtics

Se marcharon Kyrie Irving y Al Horford, los líderes del ataque y la defensa, respectivamente, dos jugadores con mucha experiencia ganadora. Y a pesar de ello, Boston Celtics va en camino a una temporada mucho mejor que la 2019-2020. Kemba Walker se integró bien a su nuevo equipo y casi todos los jugadores mostraron un crecimiento, pero la evolución más ilusionante dentro de la franquicia es la de Jayson Tatum.

El alero que cumplió 22 años hace unos meses parece ser la gran llave de cara a la postemporada, con un juego ofensivo que continúa mejorando y al que ya mostró en varias cuotas de destellos de súperestrella. Cuando los partidos se traben y anotar sea una tarea complicada, algo que sucede más en los Playoffs que en el día a día de la fase regular, Brad Stevens sabe que podrá contar con el número 0. ¿Por qué? Por lo siguiente.

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Un paso hacia la eficiencia

Un paso (o unos pocos más) son la diferencia entre que un tiro similar valga dos o tres puntos en el básquetbol. Está más que claro cuál posee mayor importancia: lo que se suma con dos triples es recién alcanzable con tres dobles.

Hizo mucho ruido durante la campaña pasada el hecho de que Tatum, que había entrenado en forma privada con un rey de la media distancia como Kobe Bryant en el receso previo a la temporada 2018-2019, había pasado a tomar muchos más tiros desde allí a pesar de que estos son mucho menos eficientes según los números.

El alero había metido un 43% de sus triples en su temporada rookie, intentando un 29% de sus lanzamientos desde fuera del perímetro. Un 36% de sus disparos los realizaba en el área restringida de la pintura, a menos de 1,25 metro del aro y un 25% de sus lanzamientos llegaban desde la media distancia. Su éxito con esos dobles largos (43,7%) era idéntico al de los triples, demostrando que algo ahí debía ser corregido. La media distancia como opción si, pero no como la principal.

En su segunda campaña, Tatum pasó a intentar casi tres lanzamientos más por partido (de 10,4 a 13,1) en una cantidad similar de minutos (de 30,5 a 31,1). Y su eficiencia cayó. De convertir 1,33 puntos por tiro intentado pasó a 1,19 por cada lanzamiento. Intentó un poco más con el tiro exterior (un 30% de sus intentos) con bastante menos éxito (37,3% de efectividad) y a cambio sacrificó el juego de definición cerca del aro, con apenas un 30% de sus disparos llegando desde allí aunque metía el 63% de esos tiros.

En cambio la media distancia no se vio afectada en volumen: subió al 26,6% a pesar de que entraban apenas el 36% de esos tiros de dos puntos. Los lanzamientos con stepback, raros en su repertorio, pasaban a ser habituales. No estaba mal incorporarlos, más ante un mayor protagonismo ofensivo, pero la toma de decisiones se veía resentida en un Boston que, con Kyrie como armador, no tenía el juego fluido que quería Stevens.

De pronto, (casi) todo se acomodó para la temporada actual. Al aro continúa sin atacarlo demasiado (30% de intentos desde allí, mete un 60%), pero la media distancia quedó en el pasado: apenas 181 disparos sobre los 1.113 que lleva intentados, un 16%. La eficacia sigue en el mismo nivel, en un 37%, pero el volumen fue depurado. ¿Donde fue esa cantidad de tiros? Atrás de la línea de tres puntos. 37 de cada 100 lanzamientos del jugador de los Celtics son triples y aproximadamente unos 15 de esos tiros terminan en conversiones, ya que JT mete un 40% de sus intentos desde el perímetro.

Así, a pesar de intentar 5,8 lanzamientos más que la campaña pasada, Tatum logró llevar su crecimiento en eficiencia junto al volumen: promedia 1,25 puntos por lanzamiento. Un número acorde al de otros jugadores que anotan una cantidad de puntos similar a la suya (23,6 por partido): Donovan Mitchell y Pascal Siakam.

¿Podría ser mejor la eficiencia de Tatum? Claro que si, pero ahí el paso a mejorar sería sacar una mayor cantidad de faltas para aprovechar su 80% de acierto en tiros libres. Cuando tiraba 10,4 lanzamientos por partido como rookie tenía 3,2 intentos desde la línea de tiros libres, ahora que lanza unos 18,9 tira unos 4,7 tiros libres. El crecimiento no fue a la par. Para eso tendría que atacar más el aro nuevamente.

"Debo enfocarme en atacar mucho más el aro y tirar más triples. Triples y bandejas. Y tiros libres. Si quieres ser un gran anotador en esta liga, tienes que ir a la línea. Los tiros libres son súper importantes. Llegar al aro y todo eso abre el resto del juego. Los triples valen más que los dobles", dijo Tatum en el media day previo al comienzo de la temporada. El chico entendió el juego desde el punto de vista de la eficiencia de los números, pero llevarlo a cabo no es tan fácil.

Un punto que le abriría más ese camino y que va a necesitar para terminar de completar su evolución hasta ser un candidato al MVP, algo que se puede preveer con Tatum dentro de unos años, es una mejora en su habilidad como pasador.

JT cada vez tiene que enfrentar más marcas dobles y varias veces entra en desesperación ante ellas y termina perdiendo el balón.

Su ratio de asistencia por pérdidas no es bueno (2,9 asistencias contra 2,2 pérdidas) y encima en Boston está rodeado por varios jugadores que son capaces de anotar desde cualquier lugar de la cancha en la que reciban la pelota, por lo que sería ideal que no desaproveche eso y que ocurran más situaciones así.

Tatum está también entre los más eficientes en acciones de pick and roll, ubicandose en el percentil 91 con 1,04 puntos por cada una de este tipo de posesiones, que representan el 25% de sus jugadas. Esto representa una clara mejora respecto a la temporada pasada, cuando sumaba 0,91 puntos por cada acción de pick and roll.

Su explosión post All-Star

Con todo ese crecimiento, Tatum lleva un promedio de 23,6 puntos, 7,1 rebotes y 2,9 asistencias por partido y se ganó un espacio en el All-Star Game por primera vez en su carrera. El verdadero miedo en los rivales lo comenzó a generar post All-Star. En los nueve partidos disputados desde el fin de semana de Chicago, los números del alero escalaron a 29,9 puntos, 7,9 rebotes y 3,1 asistencias. Desde la línea de tres puntos pasó a ser un verdadero francotirador: 46,8% de acierto, comparado con el 38% previo.

Previo al partido de las estrellas ya llevaba un febrero fenomenal, con 28,3 puntos por juego y un partido de 39 puntos ante los Clippers de Kawhi Leonard y Paul George. Al volver de Chicago fue más peligroso aún, como si la cabeza hubiese hecho un click. Maravilló con sus 41 tantos ante los Lakers en Los Angeles, tirando un 60% de campo y ganándose los elogios de LeBron James, y dos días después le metió 8 triples en 12 intentos a Portland Trail Blazers. El premio de mejor jugador del Este en el mes de febrero fue suyo, con Boston obteniendo un récord de 9-3.

Bien podría haber sido de Giannis Antetokounmpo, el gran candidato a repetir el MVP de la liga y que es sin dudas el mejor del Este de forma global. Pero este Tatum mejorado ya está en la discusión sobre quién es el segundo mejor jugador de la Conferencia después del griego y la verdad es que está haciendo todos los méritos. Y que, bien rodeado como lo está en el equipo de Brad Stevens, puede ser un arma muy peligrosa en la postemporada.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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