);
Philadelphia 76ers

La pizarra NBA: Joel Embiid y Rudy Gobert, el presente del ataque y la defensa en el poste

"El juego al poste ha muerto", rezaba un artículo publicado en el Washington Post allá por 2015. El básquet parecía morir para algunos y ya nada sería igual. No más Hakeem Olajuwon y su juego de pies, no más suspensiones de Kevin Garnett a la media vuelta, ni aclarados para que Shaquille O'Neal destrozase el aro. Todo ello había sido arrastrado por los fríos números, los perversos expertos matemáticos y una suerte de decadencia en el juego infectada por el incipiente auge de la línea de tres puntos.

MÁS | Gordon Hayward se reencuentra con la historia y pasa página

El alarmismo continuado en constante contacto de las viejas costumbres con la contemporaneidad que vive el básquet actual por parte de aquellas partes fundamentales y activas del pasado, han asentado la firme convicción de que todo tiempo anterior fue mejor. Nada más lejos de la realidad, pues ni los pivotes van a convertirse en polvo que porte el viento ni el triple va a generar un juego de aleros y bases. El básquet es un deporte cuya riqueza reside en la constante evolución a la que se expone y, al mismo tiempo, a la interconexión de la disciplina con otros ámbitos, no solo en referencia a las ciencias de la salud, sino abrazando la tecnología y el perfeccionamiento de la métrica, que facilitan la resolución de preguntas hasta este momento irresolubles.

Asumiendo que son los números los que otorgan legitimidad a lo que se busca expresar, la pequeña muestra al alcance del público en NBA Stats (registra las "playtype" desde 2015) ofrece una respuesta que se queda pequeña para nuestras dudas. ¿Cuál era el volumen de uso de las acciones al poste bajo en tiempos anteriores? El ojo y el visionado nos invitan a creer en que mayor, por supuesto. No hace falta tener una numerología que lo registre todo, pero sí que refuerza o da mayor consistencia a esa idea asentada de decadencia de la pugna en la pintura. Tomando esa referencia, apenas hay variaciones en los porcentajes de uso que los equipos han destinado al registro conocido como post ups. Si bien en la temporada 2015-2016 el registro iba del 6 al 14%, en lo que llevamos de curso ronda del 5 al 10%.

Temporada Equipo con mayor frecuencia de uso Equipo con frecuencia de uso medio Equipo con menor frecuencia de uso
2019-2020 (6 partidos de media) Philadelphia 76ers - 12,2% Milwaukee Bucks - 4,5% Brooklyn Nets - 0,5%
2018-2019 San Antonio Spurs - 12,2% Toronto Raptors 6,6 % Brooklyn Nets - 0,9%
2017-2018 San Antonio Spurs - 11,6 Memphis Grizzlies - 6,3% Atlanta Hawks - 1,2%
2016-2017 Memphis Grizzlies - 11,6% Cleveland Cavaliers 6,7% Houston Rockets - 2,1%
2015-2016 San Antonio Spurs - 14,3 Denver Nuggets - 6,8% Portland Trail Blazers 2,9%

Los picos de San Antonio Spurs y Memphis Grizzlies responden a la presencia de monstruos del poste bajo, jugadores que ganan en las distancias cortas. Este es el caso de LaMarcus Aldridge (43% en 2018 y 42% de uso al poste en 2017), Zach Randolph (32% de uso al poste en 2017) o Marc Gasol (40% de uso al poste en 2016). Si bien las edades de estos tres gigantes oscilan los 35 años (38 en el caso de Randolph), es lógico que sus prácticas sean adaptadas al momento histórico al que pertenecen, y de nuevo aludimos a ese tiempo pretérito.

Del mismo modo que el abuso indiscriminado del aclarado, del juego de trincheras o el estrangulamiento de la botella llevó a la NBA a modificar las reglas en sus respectivos momentos históricos, ha sido gracias al propio desarrollo, mejora y perfeccionamiento de la técnica del básquet aplicada a los gigantes de este deporte lo que ha llevado a una pérdida sistemática de una costumbre tan antigua como el pasar y cortar. Sin duda, la mejora física de este tipo de jugadores (y de todos en general) con el consiguiente aumento de la rapidez y resistencia aplicadas, han hecho que las posesiones a las que se juega sean mayores y, a pesar de que esto fuese una tendencia en los años 80, el cambio ha venido de la mano del aumento del rango, tipo y uso del tiro de tres.

No solo se lanza más, sino que se dispara en todo tipo de situaciones, las suspensiones no son cosa de los 5 metros sino que se alargan por detrás de la línea de triple. Cambios, en definitiva, de la misma manera que los bases a mediados del año 2000 comenzaron a llevar la voz cantante del volumen de puntuación en contraposición a modelos clásicos como John Stockton, Gary Payton o Isiah Thomas.

Las tendencias nunca son radicales, más bien paulatinas, inapreciables por el constante flujo de información. El básquet posee la virtud de ser democrático tanto para el grande como para el pequeño, de tener espacio para ambas posibilidades y que siempre han coexistido siguiendo el patrón técnico y táctico de su tiempo. Un mayor número de recursos (en todos los sentidos) ofrece un mayor abanico de opciones para aplicar conceptos, ideas y plasmarlas en una cancha, y el abandono del esencialismo cuando se trata de los jugadores es clave para poder llenar esos recipientes vacíos que ponen el balón en juego noche tras noche.

El paradigma: Joel Embiid

En un mundo en el que el alero versátil y multifuncional es el modelo hegemónico de estrella y jugador franquicia, Joel Embiid se erige como el asterisco (con el permiso de Nikola Jokic) dentro de toda la NBA como un jugador que marca las diferencias como antaño. Un gigante de 2,13 metros de estatura y 2,28 metros de envergadura que hacen del camerunés alguien difícil de frenar o incluso limitar en ataque. Un juego de pies perfecto, así como una coordinación envidiable incluso para cualquier mortal de 1,80 metros, hacen del pivote de Philadelphia 76ers -quien regresa este miércoes ante Utah Jazz tras dos partidos de sanción- uno de los jugadores más interesantes de toda la competición.

En una NBA en la que de los 10 máximos anotadores de la pasada temporada 5 eran guards (bases y escoltas) y 4 forwards (aleros), asoma un único nombre superior a los 7 pies y que lidera a los suyos en puntos por encuentro: Joel Embiid (4º con 27.5 por partido). No es una cuestión aleatoria o casual, pues desde la gerencia se realizó una apuesta en firme por él desde el mismo momento en el que se le drafteó, incluso a sabiendas del riesgo de lesiones que corría. Durante más de dos años, la franquicia de los Sixers invirtió recursos existentes en él y no reparó en gastos si tenía que encontrar expertos en preparación física fuera de sus fronteras, como en España.

A fuego lento se fraguó lo que sería una toma al cielo por asalto. Una demostración individual de recursos, su traslado y evolución que tomó a media liga por sorpresa. Las pequeñas píldoras que la franquicia nos permitía visualizar en los calentamientos prepartido auguraban algo de dimensiones poco comunes en la liga actual, como así sería.

Desde el primer momento, Embiid se ha mostrado como uno de los jugadores de mayor altura y con una técnica más pulida, no solo comparado con sus contemporáneos, sino incluso con aquellos que le precedieron. El africano coloca el balón en el suelo con una tremenda facilidad, y a partir de ahí el desfile de fintas, cambios de dirección y pivotes entra en juego. Un baile sin fin que embelesa a todo aquel que ama este deporte. No importa si recibe de espaldas o ataca de cara, o si el tiempo se ralentiza. En un equipo que juega a 106 posesiones por partido hay momentos para todo.

El pivote de los Sixers no se encuentra a caballo entre dos mundos, sino que representa en sí mismo el nuevo perfil de interior dominante. Nadie como él ha sabido conjugar el fuera-dentro, el control del balón y los recursos al poste como él. Si bien su tiro exterior necesita alguna que otra mejora, así como la selección de los mismos, tanto desde la larga distancia como en la media, Joel fue el mejor jugador al poste de toda la competición el pasado año, con 1,05 puntos por posesión en acciones de balón al poste bajo, seguido de Kevin Durant y LaMarcus Aldridge.

Aunque todo héroe necesita su villano (y viceversa), y es por eso que existe Rudy Gobert.

La batalla cultural: 76ers contra Jazz

Philadelphia 76ers visitará este miércoles el Vivint Smart Home Arena de Salt Lake City para enfrentarse a Utah Jazz en el regreso de Joel Embiid. Un partido que asegura una interesante batalla entre dos culturas, dos estilos y dos jugadores muy diferentes.

Rudy Gobert se ha erigido en los últimos años como el interior defensivo más determinante de cuantos habitan la NBA. Consistente, disciplinado en sus tareas y kriptonita de grandes estrellas. El Jazz parece poseer la pócima mágica que hace de Joel Embiid un jugador ineficiente en todo aquello que lo hace grande. Un plan de partido calculado milimétricamente por un jugador de ajedrez astuto y frío como Quin Snyder, quien en cada acción ofensiva rival coloca un señuelo, un trapo rojo para que el astado entre sin meditar. Pisando pintura, siempre, se encuentra el interior francés, ganador de los últimos dos galardones al Mejor Defensor del Año y que posee la clave para frenar al gigante de Philadelphia.

En los dos últimos encuentros que ambos conjuntos disputaron, efectivamente, la victoria cayó para los 76ers, ambas con idéntico resultado para Embiid, con 23 puntos, pero diferentes sensaciones. En el primer choque, el 16 de noviembre de 2018 en Philadelphia, los guarismos del camerunés bajaron hasta el 37% en tiros de dos puntos y 25% en triples (48% y 30% la pasada campaña). Como aparece reflejado en el video, la defensa del Jazz focaliza constantemente en limitar al máximo los espacios de acción de Embiid, hasta tal punto de tener a 4 jugadores pendiente de su posteo para colapsar la zona.

Las normas defensivas han sido una de las claves del éxito en Utah en el último lustro, razón por la cual están donde están. La disparidad entre sus recursos y el modo que se desplazan en la protección del aro ha hecho de ellos uno de los mejores equipos en las distancias inferiores a los 6 pies.

El cambio respecto al segundo encuentro de la temporada, ya en Salt Lake City, vino del acierto de Embiid, que se escapó al 63% en tiros de dos y 33% en triples. Los 76ers ajustaron y pusieron solución a sus problemas de spacing ofensivo para evitar una sobrecarga semejante en el camerunés.

Ataque de Embiid al poste

Temporada Puesto en liga Puntos por posesión Porcentaje de acierto
2019-2020 1,33 69%
2018-2019 1,05 50%
2017-2018 0,97 50%
*Mínimo de 2,5 posesiones por partido al poste

Así se explica que la incidencia de Gobert en Embiid carezca de un patrón en su estadística avanzada promedio. De las 24 posesiones de media que compartieron a lo largo de unos 6,6 minutos, Embiid promedió 7 puntos con un 38% de acierto, hasta aquí todo lógico dentro de la incidencia que habíamos expuesto de la defensa individual y colectiva. Sin embargo, el problema de estos números surge de los puntos del equipo en ese trance, pues los 76ers anotaron 27,6 con Embiid en cancha defendido por Gobert. Esto viene "desvirtualizado" precisamente por ese segundo encuentro el 27 de diciembre, donde los 76ers usaron a JoJo como pasador, como desatascador y no tanto en su papel de generador principal del ataque.

Mientras, Gobert podría decirse que salió vencedor de la contienda, pues promedió 7,5 puntos en 22 posesiones y 5,6 minutos de media con un porcentaje de acierto en el lanzamiento del 60%. Para contextualizar, en la pasada campaña promedió 15,9 con un 66%, es decir, contra el camerunés anotó un 47% del volumen de puntos promedio durante toda la 2018-2019.

Defensa de Gobert al poste

Temporada Frecuencia al poste

Puntos por posesión recibidos

Porcentaje de acierto
2018-2019 8% 0,89 49%
2017-2018 6,6% 0,81 43%
2016-2017 9,9 0,73 39,2%

Dos modelos yuxtapuestos, la defensa orientada del Jazz al constante uso de manos de Philadelphia. Línea abierta contra persecución, dos formas de entender el básquet que convergen en la firme convicción de que este deporte es un juego de grandes, donde nada ha cambiado en realidad, solo la lente con la que se observa el juego que Naismith diseñó.

Las opiniones aquí expresadas no representan necesariamente a la NBA o sus organizaciones.

Más en NBA.com

Melo
Buen juego de Melo y goleada de Portland a NY
Juan Estevez
Adebayo
Adebayo guió al Heat con un triple-doble récord
Juan Estevez
Embiid
Philadelphia, imbatible en casa: cayó Denver
Juan Estevez
Davis Bertans
Bertans: 'descarte' de SAS a paso historico en triples
Leandro Fernández
Vince Carter
Vince Carter llegó a los 1500 partidos
Agustín Aboy
Dort
Los proyectos bajo el radar de OKC
Juan Estevez
Más noticias