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Juan Ignacio "Pepe" Sánchez, uno de los pioneros argentinos en la NBA

Hoy, 8 de mayo, cumple 43 años. Y a pesar de que su carrera deportiva estuvo llena de éxitos y de que tras su retiro continúa ocupando roles importantes, hay pocos días que Juan Ignacio "Pepe" Sánchez deba recordar con más cariño que el 31 de octubre del año 2000, hace casi 20 años.

Ese día Pepe marcó un hito histórico: fue uno de los dos argentinos en debutar en la NBA en aquella jornada. Para el bahiense fue en un partido que enfrentó a los Philadelphia 76ers contra los New York Knicks, un duelo entre dos franquicias históricas y encima en el mítico Madison Square Garden. ¿Qué más pedir?

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"La NBA era un sueño pero que ni siquiera se soñaba, era un sueño ir a ver un partido de la NBA, no jugar en la NBA", le contó Pepe a NBA Latam.

Sánchez no realizó lanzamientos al aro en ese encuentro ni tomó rebotes, pero fiel a su estilo de armador pensante y prolijo, terminó con dos asistencias y sin pérdidas en sus dos minutos y medio sobre el parquet. Además sus Sixers ganaron por 101-72, con 25 puntos de Allen Iverson y 23 tantos de Toni Kukoc. Todo redondo frente a unos Knicks con varias leyendas de los 90 a los que Sánchez había visto antes por televisión: Larry Johnson, Glen Rice, Latrell Sprewell.

El bahiense, hoy uno de los dirigentes deportivos más importantes de Argentina, narró cómo fue esa experiencia: "El día de mi debut fue muy especial, en el Madison. Ser el primer argentino jamás lo había ni siquiera pensado. (...) Fue una experiencia increíble. Estábamos en el Hotel Plaza de Nueva York, jugábamos contra los Knicks, y me llamó por teléfono Billy King que era el general manager del equipo y me dijo 'te vas a cambiar'"

La ansiedad se apoderó de Sánchez, por entonces un joven de 23 años, que cuenta que llamó a sus padres y sus amigos. Igual había algo que tenía claro: él recién se estaba haciendo un lugar en el equipo. Llegaba a los Sixers desde la cercana universidad de Temple, donde se había destacado en la competencia universitaria, pero no había sido drafteado y en su posición tenía a jugadores de la importancia de Iverson, Aaron McKie, Vernon Maxwell o Eric Snow, veteranos de mucha más consideración para el entrenador Larry Brown.

Por suerte, los Sixers ya manejaban el partido con tranquilidad en el último cuarto y el argentino pudo ingresar por McKie cuando ganaban por 96-69, con el tiempo suficiente para darle dos asistencias a Todd MacCulloch.

"Tuvimos la suerte de que sacamos muchos puntos, con lo cuál tuve la suerte de jugar. Larry Brown, que era nuestro coach, no era un entrenador de poner a jugadores rookies, pero llegó un momento en el que un par de compañeros míos, me parece que fue Toni Kukoc, pero alguno le dijo 'ponelo a Pepe así puede debutar'. Fue una experiencia única.", recordó Sánchez.

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"Eramos muy poquitos y era muy complejo ser extranjero en la NBA. Yo tuve la verdad una suerte increíble de poder jugar en ese equipo de Philadelphia con grandísimos entrenadores y jugadores", afirmó el argentino. Es que esos Sixers, liderados por un Allen Iverson que estaba en su mejor momento y fue MVP, terminarían llegando a las Finales de la NBA en las que cayeron ante Los Angeles Lakers.

Pepe vivió una situación particular en aquella temporada: estuvo en los Sixers hasta fines de febrero, jugando unos 19 partidos (0,8 puntos y 1,6 asistencias en 5,1 minutos por juego), hasta que fue traspasado a Atlanta Hawks junto a justamente Kukoc, Theo Rattliff y Nazr Mohammed, por Dikembe Mutombo y Roshown McLeod. En la franquicia de Georgia duró menos de un mes: jugó cinco partidos con un poco más de tiempo en cancha (6,8 minutos por encuentro), y el 12 de marzo fue cortado por los Hawks, en plena campaña perdedora (tuvieron un récord de 25-57).

Tres días después se reintegró a los Sixers, donde volvió a tener acción en cinco partidos más antes de los Playoffs, en los que no fue parte del plantel de forma oficial aunque acompañó al equipo en los entrenamientos.

"Si bien yo no jugué, porque me habían traspasado a Atlanta y después me habían repatriado a Sixers, poder vivir una final de NBA por dentro fue algo alucinante. Poder ver lo que es una final, la intensidad con la que se juega, la locura en la ciudad. Philadelphia era una locura, y encima hacerlo contra un rival como los Lakers, fue una experiencia única", narró Sánchez.

"De Philadelphia rescato la tradición, es una franquicia con una gran tradición. Bueno, aparte es mi segunda casa Philadelphia así que yo soy de Philadelphia por decirlo de alguna manera. En Atlanta me tocó un momento de reconstrucción, no eran especialmente buenos momentos y fue una experiencia muy cortita.", dijo Sánchez sobre sus dos primeras franquicias.

Después Pepe jugó la temporada 2001-2002 en Grecia, consagrándose campeón de la Euroliga con el Panathinaikos en su debut en el viejo continente. Tras destacarse en el Mundial de Indianápolis 2002 con la Selección Argentina que llegó a la final, volvió a la NBA y lo hizo en otro equipo del Este, Detroit Pistons. En esa campaña 2002-2003 disputó nueve partidos, promediando 0,9 asistencias, 0,6 robos y 0,7 rebotes en 4,1 minutos por juego. Curiosamente no anotó tantos, fallando sus cinco intentos de campo. De allí el bahiense rescató "los profesionales que tenían, la verdad que trabajaban muy bien lo que era toda la parte de cuerpo técnico pero también la kinesiológica".

Los Pistons lo traspasaron a Golden State Warriors en agosto de 2003, junto a Cliff Robinson y a cambio de Bob Sura, y con la franquicia de California apenas alcanzó a realizar la pretemporada antes de ser cortado. "También, lo agarré en una época donde Golden State no era el Golden State de ahora y también se estaban encontrando", afirmó.

Luego para Pepe fue tiempo de enfocar los próximos años de su carrera en la Liga ACB de España, donde jugó en Etosa Alicante, Unicaja Málaga, FC Barcelona y Real Madrid. En el equipo andaluz ganó la Copa del Rey 2005 y la liga ACB 2006, y en las temporadas 2006-2007 y 2007-2008 fue el máximo asistidor de la liga. Lógicamente, su logro más importante fue la medalla dorada conseguida con Argentina en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

"Hoy creo que un chico argentino, latinoamericano, puede soñar con jugar en la NBA con mucha más lógica de la que nosotros podíamos tener", explica Sánchez. Eran otras épocas y él y Rubén Wolkowyski, el otro argentino que hizo su debut ese 31 de octubre del 2000 jugando para Seattle SuperSonics, rompieron la primera barrera. "Hablábamos con el Colo, hablábamos mucho y un día, bueno, jugamos en contra y nos encontramos ahí, en una cancha NBA".

"Lo mismo pasó con Manu cuando, el primer año de Manu en San Antonio yo estaba en Detroit, eso es muy raro. Jugábamos con 12 años en Bahiense del Norte y de repente te encontrás en un... Bueno, ya nos habíamos enfrentado en una final de Europa antes (Euroliga 2002) y ya había sido raro. Pero estar en un partido NBA, en la previa, charlando, fue muy loco. Hoy es normal, todo esto es normal y pasó a ser parte de nuestro mundo, pero creo que ninguno de nosotros perdió la dimensión y el asombro", contó Pepe.

"Los que dimos los primeros pasos quizá no marcamos un camino en lo deportivo pero sí en lo personal. Creo que se instaló en la NBA el hecho de que los jugadores argentinos éramos buenos para el grupo, trabajábamos duro, disciplinados, y eso creo que allanó el camino para un montón. Después vinieron los Manu, los Scola, que abrieron las puertas desde lo deportivo, marcando una diferencia", dio su parecer el ex base.

Tras Sánchez y Wolkowyski se sumó Ginóbili, ya pieza importante de los Spurs campeones del 2003, y al día de hoy ya hay unos 12 basquetbolistas criollos que pasaron por la mejor liga del mundo, desde Andrés Nocioni y Luis Scola hasta Nicolás Brussino y Patricio Garino, chicos que recién comenzaban la escuela primaria cuando Sánchez y Wolkowyski debutaban en la NBA.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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