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Entrevista a Julio Lamas: un viaje para respirar NBA y el crecimiento de Japón dentro de un desafío especial

Julio Lamas
Getty Images

El entrenador de básquet es, sin lugar a dudas, uno de los mejores ejemplos de un profesional en continuo movimiento, evolución y aprendizaje. La constancia para trabajar sobre nuevos conceptos, para reforzar aquellos ya incorporados, para siempre querer saber o conocer un poco más, está bien marcada en ellos. A lo largo de su historia, Argentina ha creado una escuela que es marca registrada a nivel internacional. El coach de nuestro país es valorado y respetado, no sólo por entender lo que pasa en una cancha de básquet, sino por su capacidad de docencia y de administración y gestión de grupos, entre otras cosas.

Julio Lamas es uno de los nombres que hace de esta escuela un sello mundial. Selección Argentina, Real Madrid, multicampeón de Liga Nacional... Sobran los pergaminos a la hora de hablar del coach que comenzó, por ejemplo, el lustro de gloria de San Lorenzo en el básquet doméstico. Ese historial de pura jerarquía, entre otras cosas, fue lo que llamó la atención de un país completamente lejano para nosotros en muchos aspectos, sobre todo en el básquet: Japón. La selección asiática puso en sus manos el proyecto del trabajo que tendrá como punto cúlmine los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, y Julio está haciendo lo que sabe: cumplir con las expectativas en base a un gran trabajo.

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De la mano de Lamas, Japón dio un salto de calidad en todo sentido en lo que rodea a lo deportivo, al punto de que el equipo pudo regresar a un torneo internacional después de un largo tiempo a través de un gran papel en las Eliminatorias de Asia/Oceanía (con 8 triunfos en fila). La clasificación al Mundial 2019 fue el primer gran objetivo cumplido, y si bien no hubo victorias en China, el balance fue completamente positivo por una experiencia muy rica en todo sentido para la organización y sus componentes.

Pero como todo buen entrenador, Lamas no se detiene. Y ahora se encuentra en pleno viaje de tres semanas por Estados Unidos para vivir y respirar NBA. En realidad, mucho más que eso. Su estadía por Memphis, Minnesota y Washington le permitirá visitar, pasar tiempo y acercarse a los tres pilares de su seleccionado, Rui Hachimura (9° del Draft 2019 y de muy buen inicio con los Wizards), Yuta Watanabe (en su segundo año con un contrato dual con Memphis Grizzlies) y Yudai Baba (en el equipo de G-League Texas Legends, filial de Dallas Mavericks); y además capacitarse en diferentes aspectos, sobre todo con los Timberwolves a partir de un mayor acceso al Staff y la organización gracias a la presencia de Pablo Prigioni, actual asistente técnico de los Wolves.

En el medio de su viaje, Lamas atendió el llamado de NBA.com en español para una larga charla de más de una hora sobre muchos temas.

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El básquet como punto de partida

-¿Qué es lo que estás descubriendo de lo que viste hasta acá del viaje?

-Si hablamos del juego, vemos a los equipos aumentando su cantidad de tiros de tres puntos. Es como que ahora se desechan los tiros de dos puntos largos para que sean de tres. La cantidad de triples está casi siempre arriba de los 30. También el tema de las posesiones, que al aumentar la cantidad y velocidad de las transiciones hacen que los equipos estén por encima de las 100-110. También, en este comienzo de temporada y quizás a partir de las complicaciones que tuvieron los Warriors, los equipos se están armado de otra manera, y hay varios que pueden hacerse con los primeros lugares. Se nota un cambio en cuanto a los equipos dominantes. Los dos de Los Angeles están con proyectos ambiciosos para ocupar lugares importantes, Houston ya lo venía haciendo, Philadelphia, Milwaukee y Boston volverán por los lugares de privilegio...

-¿Y en lo que rodea al juego?

-Los staffs son cada vez más largos, y en casi todos se ven entrenadores FIBA. Todos los que pude ver de cerca tienen alguno, y eso parece una novedad. Estos staffs largos aprovechan cada hueco entre viaje y partidos para hacer pequeñas sesiones de entrenamiento o de tiro, hay muchos entrenadores siempre ayudando a los jugadores para trabajar sus fundamentos o lo que necesitan mejorar. Está todo preparado para atender y ayudar al jugador de la mejor manera. Obviamente, es muy bueno también cómo se usa la tecnología e imagen para mostrar, corregir y preparar al jugador y al equipo. Es algo que avanza cada vez más. Y hay una gran importancia que se le da a la estadística para las decisiones y el juego, para el sistema de juego a elegir. La analítica es muy importante para las decisiones que se toman en los planes de juego, e incluso en la construcción del sistema de juego del equipo.

-En el mundo FIBA está la sensación de que los números y estadísticas son un poco mirados de reojo a la hora de hacer énfasis en determinados análisis, como si eso hiciera que se pierda el hecho de ver el juego en sí. ¿Cómo tomás y vivís esa parte, que en la NBA se profundiza año a año?

-Creo que las estadísticas son muy importantes y te muestran muchas cosas, pero no son todo. Tenés que analizarlas, saber leerlas. Pero son muy importantes, te muestran muchas cosas rápidamente y hasta a veces te muestran el camino por el que tenés que mirar para que vos después le pongas los contenidos. Los cambios a veces llevan un proceso, y primero puede ser que se miren las cosas medio de reojo hasta que se terminan de aceptar y entender. Pero los entrenadores de básquet siempre se han acostumbrado a las estadísticas y scouting. El tema es que esto se va desarrollando cada vez más, hay cada vez más información por ese camino, y nuevas maneras de medir la información. En definitiva, esto es una parte de actualizarse, y siempre es bueno hacerlo. En la NBA, los staffs son muy largos, y hay personas que se dedican puntualmente a eso, y te dan un material que después usa el entrenador. Creo que en FIBA sería muy útil poder actualizarse a esto, y hacer todo lo posible con los medios que se cuenta, que no son los mismos que en la NBA.

El orgullo por Pablo Prigioni

-¿Qué significa para vos encontrar a un argentino como Pablo Prigioni metido de lleno en un staff NBA, ocupando un cargo como asistente principal?

-Lo de Pablo da mucha alegría por verlo en un lugar tan importante en un equipo, y por verlo totalmente adentro del mundo de la NBA. Él está adentro, es un profesional respetado por muchos equipos. La verdad es que da mucho orgullo, alegría y respeto por él, porque ha hecho algo que nunca había hecho otro entrenador argentino. Creo que es el entrenador de nuestro país que quizás alguna vez pueda dirigir en la NBA, el que más cerca está.

-¿Hoy por hoy ves la puerta más abierta para los entrenadores extranjeros en la NBA? Quizás es el lado más "cerrado" aún.

-Sí, creo que todo ha ido cambiando mucho, primero respecto a los jugadores FIBA, después en cuanto a los entrenadores FIBA, y ahora falta el último paso de terminar viendo a algunos pudiendo dirigir. También es normal que para el cargo de primer entrenador, esa persona tenga que hacer primero un proceso. A la persona que se tiene que hacer cargo de todo y dirigir, evidentemente no lo pueden traer de afuera a adentro en un segundo, sino que debe hacer un proceso en un mundo en el cual hay muchísimas cosas para manejar, desde lo deportivo, la gestión, la parte de negocios y espectáculos. En el año 2011 ó 2012, Luis Scola me decía que veía esto como una posibilidad, y yo en ese momento no lo vi así. Vine muchas veces a la NBA desde 1999, y en aquel entonces siempre vi la posibilidad para los jugadores FIBA pero no para los entrenadores. Hoy la veo, y tenía razón Scola.

-¿En algún momento te gustaría probar el hecho de ser parte de un staff NBA, podría ser un objetivo tuyo?

-Con mi nivel actual de inglés, ese no puede ser un objetivo para mí.

La adaptación de Rui Hachimura y el crecimiento de Japón

-¿Qué estás viendo de Rui Hachimura en este comienzo de temporada? No es fácil adaptarse a la NBA, y hay muchas cuestiones que parece resolverlas de manera natural. ¿Esperabas este inicio tan prometedor?

-Rui es un talento, y todavía está lejos de su techo. Su potencial es muy grande, y creo en su futuro y su carrera como jugador NBA, y en lo que puede ser en la selección de Japón. Tiene una gran condición atlética, tiene recursos, le sale de manera natural y no tiene miedo a nada, pero todavía no está cerca de su techo. Hay muchas cosas que puede mejorar porque tiene 21 años, pero todo lo que le está pasando es muy prometedor para él. Hay cosas que le están pasando por primera vez, y esta primera temporada le va a servir para adaptarse al mundo NBA, al mundo profesional, y luego vendrán otras donde seguirá subiendo su nivel.

-Para los que lo vemos desde afuera, ¿cómo se puede explicar el impacto de Hachimura para Japón?

-Lo de él fue una explosión. Pensá que en abril del 2019 lo podrían conocer los aficionados al básquet, y en septiembre de 2019 lo conocía todo el mundo del deporte del país. Entonces sí, hubo una explosión, con él y Naomi Osaka (tenista). El fan es muy consumidor del producto del entretenimiento con el estilo americano, y también hay una altísima capacidad de sponsoreo, con lo cual se armó una pequeña revolución detrás de él. Si lo unimos con el equipo que se clasificó para el último Mundial, y que hay unos Juegos Olímpicos inminentes, nos encontramos con este impacto que hubo en los medios de comunicación, en los aficionados... Nosotros jugamos tres partidos amistosos en el Saitama Arena y fueron 55.000 personas. Se generó un fenómeno, y a todas estas cosas nuevas él se está adaptando con apenas 21 años.

-¿Qué techo de jugador esperás para Hachimura?

-En los próximos años se convertirá probablemente en el mejor jugador de la historia de Japón, y creo que puede ser un jugador bueno en la NBA. Son etapas que hay que ir cumpliendo para poder hablar de la que sigue. Él puede ser un jugador bueno en la NBA. El día que lo sea, que pueda ayudar a su equipo a ganar partidos, probablemente después intentará ser muy bueno. Pero primero hay que ser bueno. Él ahora es una promesa con muchísimo potencial, y tiene que desarrollarse para ser un buen jugador NBA.

Japoneses en la 2019-2020
Jugador Equipo Minutos Pts. Reb. As.
Rui Hachimura Washington (NBA) 28,0 14,4 5,9 1,6
Yuta Watanabe Memphis Hustle (G-Legue) 35,5 7,5 7,5 0
Yudai Baba Texas Legens (G-League) 9,3 2,0 1,5 0,5

-¿Y cómo ves las situaciones y casos de Yuta Watabane y Yudai Baba?

-Watanabe es un jugador principal y totalmente adaptado en la G-League, y con entradas a distintos partidos en el equipo NBA. Su deseo es poder hacerse un lugar en la NBA para la próxima temporada y trabaja mucho para eso. Es un jugador de equipo, es un 2-3 de buena talla y que, en la NBA, no es el mejor en ninguna cosa pero hace bien muchas, por lo tanto es un buen jugador de equipo. Su estilo es ese, el de ser un jugador de equipo. Yudai Baba está tratando de hacerse un lugar en la rotación del equipo de G-League de Texas Legends. Está recién llegado, se está adaptando.

-¿Qué significa para el país tener tres jugadores en este circuito NBA/G-League?

-Significa un progreso muy importante para el básquet de Japón. Estos jugadores, que tienen 21, 24 y 25 años, son aquellos en donde girará la selección de Japón en los próximos años, y además pueden contagiar a los jugadores de la B-League, que es una competencia en crecimiento, y a sus compañeros de la selección. Pueden contagiar con nuevos desafíos para el básquet japonés, nuevas maneras de jugar, entrenar, lo que generará un crecimiento en el básquet japonés a mediano plazo. Japón organizará el Mundial de básquet 2023, y toda esta historia empezó en 2017. Cuando se mida en 2023, tanto la B-League como la Selección de Japón habrán progresado. De hecho, nosotros empezamos en el lugar 48 del ranking FIBA, y hoy estamos en el 38° puesto, y sobre todo se ha producido el regreso a competencias mundiales, que es lo principal. Si vos lo mirás, los tres estarán en su plenitud en el Mundial de 2023, donde tendrán otra experiencia detrás. Pero bueno, ahora nosotros intentaremos ganar un partido en los Juegos Olímpicos, es nuestro objetivo.

-De eso te quería preguntar. ¿Cuáles son las expectativas rumbo a esos Juegos de Tokio 2020, considerando lo que fue la experiencia del Mundial y el hecho de ser locales?

-Primero queremos mejorar nuestro nivel de juego respecto al Mundial, tanto ofensivo como defensivo. Creo que podemos mejorar las dos cosas, y tenemos que tratar de ser nuestra mejor versión posible. Después, tratar de aprovechar la experiencia porque ya no va a ser la primera vez. En China jugamos contra dos equipos europeos, Estados Unidos y Nueva Zelanda, quienes nos mostraron que todavía no estamos a su nivel, que tenemos que seguir mejorando para poder ganarles un partido a ellos. Creo que esa experiencia de haber jugado hace que sea distinto.

Su mirada de un desafío diferente

-Obviamente que para hacer un balance de un proceso de trabajo se necesita un principio y un final para medirlo, ¿pero qué estás viendo hasta acá de tu proceso en Japón?

-Como decís, la evaluación final se hará cuando terminen los Juegos Olímpicos. Si hacemos una evaluación parcial, hemos dado un paso importante, saltando del tercer nivel de Asia/Oceanía al segundo. En el primero está Australia solo. En el segundo hay varios, como China, Corea, Filipinas, Nueva Zelanda, Irán. Nosotros estábamos en el tercero, pero saltamos al segundo con los cambios producidos. En relación a la forma de trabajo del equipo, ya hay un sistema de entrenamiento, trabajo y juego más FIBA que el que tenía Japón antes, adaptando a la forma de ser y trabajar de los japoneses, con el que nos estamos convirtiendo en un equipo.

-¿Y desde el punto de vista humano y personal? Porque es una experiencia completamente diferente en todo sentido.

-Yo acepté un desafío a partir de una apuesta distinta, particular, en un lugar lejano, desconocido y ajeno para nosotros. Desde el punto de vista de entrenador, la Selección Argentina está por encima de todas las otras cosas, y el Real Madrid fue muy importante. Pero como entrenador y líder de personas, es el desafío más grande de mi carrera, porque el poder gestionar un grupo y liderar personas en una cultura tan distinta me ha puesto en una situación de tener que conocer el básquet y la cultura japonesa, entenderla, adaptarme y poder desarrollar nuevas herramientas para poder desempeñarme dentro de ella. Hay que ponerle el punto final en los Juegos, pero hasta acá ha sido una experiencia de crecimiento profesional y personal enorme, para mí y para Herman (Mandole, su asistente). En Japón, las cosas llevan su tiempo, pero en el deporte profesional se necesita que las cosas sean un poco más rápido, no hay tanto tiempo. Manejarse dentro de esa situación ha sido muy exigente, una posibilidad de crecimiento muy grande.

-Dentro de esta experiencia desafiante, ¿hay algo que todavía te rebote por llamarte la atención en estos años?
-Hay varias cosas. Desde el punto de vista del management de Japón, la JBA y la B-League están muy bien encaminados, y no sólo tienen potencial sino que ya tienen un poder, una capacidad muy alta. En todo lo que es management, recursos y capacidad están muy arriba, y sumado a la cultura japonesa, tuve que adaptarme a aprender los procesos de trabajo japoneses y manejarme dentro de ellos. Después, llama la atención el tiempo de programación y cuidado de detalles en cuestiones organizativas.

-¿Y en lo cotidiano, el día a día?

-Como persona que vive un tiempo allí, te llama la atención una ciudad como Tokio tan llena de gente y que sea tan silenciosa, haya tanta armonía entre la naturaleza y los grandes edificios, que hacen que por la forma de ser de los japoneses y la tecnología aplicada a la vida cotidiana pase que no se escuchen ruidos ni en ascensores, trenes, coches... Vos decís "qué pasa, bajaron el volumen". También, como sociedad respetan a los viejos, los cuidan, cuidan al otro, cuidan la limpieza y el medio ambiente. La limpieza es la más alta que vi en cualquier lugar del mundo, es impresionante. He aprendido algunas cosas que tenía un poco desatendidas, mejoré mis hábitos por esta etapa en Japón.

El subcampeonato Mundial de Argentina, en dos frases

"La Selección jugó un Mundial enorme, calcado con el del 2002 salvo por la final. El equipo llegó a su techo, peleó, parecía un grupo comando en defensa, que anuló o hizo jugar mal a los jugadores principales de los rivales, que en ataque abría la cancha, jugaba un gran contraataque, un gran pick and roll. La verdad es que la rompieron. El equipo llegaba como candidato a estar entre los 8 primeros, porque había jugado bien en las Ventanas de Eliminatorias y porque cuando tenemos varios jugadores en Euroliga o NBA, las posibilidades de resultados de nuestra Selección suben, y en este caso llegó con opciones claras de entrar entre los 8 mejores, y con un camino que no era el peor. Después el equipo venció a dos candidatos al título como Serbia y Francia, reduciendo a la mínima expresión a ambos y luciendo el mejor juego propio".

"Fue un resultado inolvidable que quedará para siempre en la historia del básquet argentino y que será muy beneficioso para todos los integrantes del equipo, porque creo que a los jugadores y al entrenador esto le puede abrir mejores oportunidades profesionales. Los que están en Euroliga están siendo mirados por la NBA, los que estuvieron en equipos más pequeños de Europa los pueden mirar mejores equipos... Creo que esto puede traer muchas cosas. Y hay algo muy importante y sano para el básquet argentino: que después de la Generación Dorada se vuelva a jugar una final del mundo pone al equipo en un muy buen lugar, convierte la presión y comparación en algo positivo, y hace que la aceptación sea total por lo que ellos han hecho. Es bueno para el básquet y sano para la actividad".

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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