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Dallas Mavericks

Porzingis, el unicornio con la llave de Dallas

kristaps porzingis

Cualquier seguidor y miembro de los Dallas Mavericks se sentirá agradecido a los Knicks por poner en su camino al unicornio. La posibilidad de unir a Luka Doncic y Kristaps Porzingis era tan emocionante sobre el papel como lo está siendo en la realidad. El esloveno abrió la temporada a ritmo de MVP, el letón lo hace ahora a nivel All-Star.

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Una lesión lo dejó fuera entre el 31 de diciembre del año pasado y el 17 de enero. Tras su vuelta, Porzingis muestra su mejor cara con los Mavericks. Cada semana que pasa se ve mejor. Más confianza, más suelto sobre el balón. En definitiva, dominante.

En este tramo de 19 encuentros desde que regresó, Porzingis promedia 23 puntos, 9,5 rebotes, 2,2 asistencias y 2 tapones, con un 37% en triples en 31,1 minutos. Por encima del 83% en libres y del 45% en tiros de campo. Kristaps está sobrado en ataque y destruye en defensa. En NBA.com analizamos la forma.

Cada vez más drible y confianza

Es de sobra conocida la combinación física y técnica de Porzingis. No es que cumpla a la perfección con los moldes del interior moderno, es que se sale de ellos. Un jugador por encima de los 2,20 metros que ejerce prácticamente de exterior. Una proeza del baloncesto, figura del siguiente escalón de la cadena evolutiva.

Ya antes de su lesión de diciembre, el arma principal de su ofensiva era el tiro. De manera principal en catch&shoot, Kristaps era el 6º jugador que más lanzamientos en esa situación promediaba por noche desde el triple (5,7) con un mejorable 33,7%. Sin embargo, desde su vuelta la mejora es considerable: 6,5 intentos (5º) y 39,5% de acierto.

Prácticamente todos sus intentos exteriores son en acciones de recibir y tirar, en concreto esos 6,5 son de un global de 8,2 en los últimos 19 encuentros. La eficiencia y los intentos suben porque lo hace la confianza, la seguridad en su cuerpo tras casi dos años sin jugar a este deporte. Lo mejor es que también aumena la lejanía de sus triples y su complicación. Cada vez es más habitual ver cómo lanza sobre drible, incluso con step-backs.

Pero no solo del tiro se alimenta Porzingis. Es cierto que, por los esquemas de Rick Carlisle, pasa mucho tiempo abierto y sin balón. La pelota es de Luka, mientras él genera espacios y funciona como ejecutor del equipo. En la era del mismatch, supone un desajuste constante para el rival. Hay que aprovecharlo.

Desde el poste es sencillo que encuentre superioridad. Casi siempre busca la ventaja de altura: si tiene un defensor más bajo, gira y de forma automática tira; si es algo más grande pero no alcanza su altura más envergadura -lo habitual, claro- usa el pique para buscar la tabla.

Dallas ha sabido darle confianza al letón. La diferencia de tiros intentados entre sus primeras semanas de competición y estas últimas es muy baja, apenas de 1,7 (de 15,2 a 16,9). Ahora simplemente se siente más cómodo y el poste es otro ejemplo, como el tiro. Pasó de 3 posteos con un pobre 28,8% en tiro, a 3,4 situaciones de promedio con un por encima de la media 57,6%.

Y, de nuevo, Porzingis es más que esto. Sin balón su amenaza es enorme. Como tirador genera espacio, lanza rápido y registra buenos porcentajes. Al poste tiene superioridad con la mayoría de defensores, solo jugadores de calibre de Jugador Defensivo del Año (Anthony Davis, Joel Embiid, Giannis Antetokounmpo) disponen del tamaño para frenarlo abajo. Hablamos de la mega élite. Si no, el recurso del pique cada vez es mayor.

Todavía tiene que mejorar sus porcentajes, pero parece cuestión de tiempo. Todavía necesita pulir algunos movimientos y saber cuándo realizar unos en concreto u otros, según el defensor que tenga delante. Cada vez intenta más tiros en situaciones de pull-up, en este tramo que analizamos está en 3,2 (antes 2,5) y sube de un 28,9% a un 36,7%, mejor acierto -aunque en muchos menos tiros- que su compañero Luka.

Bloqueos y abrirse, capacidad para cortar, anotar al poste y pasar de manera decente. Pick&roll y potencia hacia la volcada. Juego sin balón. Destructor como finalizador.

Movilidad y anclaje

Que el ataque de los Mavs esté en registros históricos es responsabilidad de todas sus piezas, desde el cuerpo técnico con Rick Carlisle, al plantel con Luka y Porzingis al frente. La ofensiva funciona, sin dudas, aunque la defensa cumple de manera notable, incluso sobresaliente considerando que varios de sus jugadores son considerados debilidades atrás.

Donde Kristaps ha sido más contundente desde el primer partido es en defensa. Ese tamaño y esa movilidad le convierten en un jugador único para proteger el aro propio. Se mueve con una velocidad impropia para su tamaño, dispone de una envergadura excepcional y, aunque comete errores, se viste sin problemas como capitán de la defensa.

En los últimos 9 partidos, Porzingis promedia 3,1 tapones, líder absoluto de la liga en esta franja. Se sitúa 5º en el global de la temporada con 2,1 por noche en una clara tendencia ascendente. La mayoría de sus tapas llegan en dos tipos de situaciones: o bien en ayudas, en el papel más tradicional de ancla defensiva, o bien en ataques rápidos del rival, donde muestra su movilidad.

La defensa de Dallas es 17º en la NBA y reciben 110 puntos por cada 100 posesiones, mientras que con el letón en cancha reciben 107,2 tantos por 100. Esta cifra los situaría en el top 10.

¿El mejor dúo de la NBA?

Con la exhibición ofrecida en su victoria contra los Pelicans, es imposible no pensar en una forma de acumular actuaciones así durante una década. Uno atado a largo plazo por su contrato rookie y otro recién renovado al máximo salarial, los Dallas Mavericks tendrán a Doncic y Porzingis durante muchos años en su equipo.

Dos talentos muy especiales y de origen europeo, con amigos en común, puntos que refuerzan su vínculo. Si bien su química como pareja todavía tiene margen de mejora, se entienden y sobre todo encajan a la perfección. No se pisan, como ocurría con Dennis Smith Jr. Es más, aquí se complementan y equilibran como pocos dúos ya de toda la competición.

Uno tiene la magia y el dominio exterior sobre balón. Luka es el jefe de la pelota, el cerebro de los Mavs y extensión de Carlisle sobre el parqué. Mientras, el otro ejecuta y condiciona sin balón. Es un desajuste constante para la defensa y es capaz de finalizar a los tres niveles.

Donde Luka peor va, atrás, Porzingis protege. Lo que le falta al letón de toque de estrella sobre balón, lo pone el esloveno.

Dos unicornios juntos en Dallas que ya en su primer curso junto ofrecen resultados de primer nivel. No es nada habitual tener una pareja de esta edad ofreciendo tantas victorias a corto plazo. Desde luego aquí el contexto se antoja básico. La franquicia de Mark Cuban está dando cada paso tras calcularlo al milímetro. Sin dudar y confiando en el talento.

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Si LeBron James y Anthony Davis son la dupla por excelencia interior-exterior de la liga, ¿dónde se sitúan estos dos? Apenas tienen 21 y 24 años respectivamente, un entorno positivo, presencia garantizada en Playoffs a corto plazo y un impacto mediático que atraerá a otros para jugar con ellos.

De momento, parece que el letón encuentra la llave. Esa que abrirá la puerta de la liga para que Doncic y Porzingis sean la mejor pareja de la NBA.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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