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Una pregunta para los mejores rookies de la 2020-2021 rumbo a la próxima temporada: LaMelo Ball, Anthony Edwards y más

Llegar a la NBA y tener un impacto inmediato y destacado no es una cuestión simple, pero hay algo que suele ser aún más complejo: ratificar el buen rendimiento para generar un salto. Eso, generalmente, suele ser un foco de atención bien claro en los jóvenes a la hora de mirar a la transición entre su primer año y el segundo. Sí, en la 2020-2021 vimos destacarse a varios rookies, principalmente a LaMelo Ball y Anthony Edwards, quienes hicieron del premio al mejor novato del año una carrera entre dos. Ahora bien, ¿qué debemos mirar a la hora de un crecimiento para la próxima temporada?

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Allí vamos en el próximo repaso, donde buscamos una pregunta o foco de atención que habrá que tener en cuenta a la hora de ver cómo pueden seguir en línea ascendente en la 2021-2022 los rookies que más destacaron en el curso pasado.

LaMelo Ball: ¿Puede ser un anotador más consistente y efectivo?

Hay que comenzar con el Rookie del Año, el jugador debutante que más miradas se llevó en la 2020-2021. Claro, detrás de él había un cartel mediático mayor por cuestiones familiares, pero lo más importante es que estuvo totalmente a la altura del hype generado alrededor de su talento. Desde el primer momento dejó en claro que puede ser una máquina de highlights por su enorme calidad y creatividad para el pase (con el lujo bien usado para el bien de la acción), pero sobre todo puede ser un líder y conductor en el campo que impacta de manera positiva en un equipo que gana. De hecho, hasta su lesión a fines de marzo, los Hornets tenían importantes chances de meterse en los Playoffs y él fue gran responsable de ese presente.

El base ya tuvo un destacable papel en la creación, con 6,1 asistencias de promedio que lideraron a los de su camada (contra 2,8 pérdidas). Tuvo un porcentaje de asistencias de 32,2% (mejor que, por ejemplo, Stephen Curry, Ja Morant, Shai Gilgeous-Alexander, Kyle Lowry, Mike Conley y Malcolm Brogdon, por dar algunos nombres de jugadores de peso en su posición). Ahora bien, ¿cuán mejorable fue su producción anotadora?

LaMelo cerró con 15,7 puntos de media, una cifra interesante pero con un acierto realmente mejorable: 43,6% de campo y 35,2% triples sobre 5,1 intentos. Nada mal, sobre todo considerando que su ineficiencia era un punto que muchos veían que se iba a presentar en el inicio de su carrera. Pero, de nuevo, mejorable. Es más, en el tramo de 21 partidos en el que tomó la titularidad y hasta que sufrió su lesión en una muñeca, se fue hasta los 19,5 tantos, con 46,4% campo y 42,6% triples en 6,1 intentos. Esta última cifra es realmente genial. ¿Y qué hizo al regresar de la lesión? 15,1 unidades pero con 38,4% campo y 24,4% triples en 4,5 intentos.

En encontrar un punto medio está la clave, y hay algunos detalles que puede explotar más. Por ejemplo, Ball tiene unas cualidades físicas que le permiten llegar con solidez hasta el aro, y su creatividad, toque y calidad hacen el resto para definir. Su promedio de penetraciones en la temporada fue de 12,6 por partido, el 25° más alto de la liga, y a través de ellas generó 6,3 puntos (con 48,3% de acierto). Claro, ayuda su capacidad para definir (54,4% en la zona restringida, 49% usando la 'flotadora'). ¿Podría subir la frecuencia de uso? Sin dudas. De hecho, los cinco primeros que más usaron las penetraciones son bases y estuvieron por encima de las 18 por partido: Shai, Doncic, Young, Fox y Morant).

Subir sus lanzamientos de alto porcentaje le permitirá, a su vez, reducir aquellos que quizás más les cuesta, principalmente desde el drible, donde registró un 37,7% de acierto (32,1% en triples). 70 jugadores en la temporada tuvieron su volumen de intentos al aro desde el drible, y él ocupó el 50º puesto entre los más efectivos.

Anthony Edwards: ¿Puede mejorar su lanzamiento?

La segunda mitad de la temporada del #1 del Draft fue espectacular y los números son más que claros para empezar a graficarlo:

  • Pre All-Star: 14,9 puntos (37,1% campo, 30,2% triples en 6,3 intentos), 4,0 rebotes y 2,5 asistencias en 29,1 minutos (36 partidos)
  • Post All-Star: 23,8 puntos (45,4% campo, 34,9% triples en 8,2 intentos), 5,3 rebotes y 3,4 asistencias en 35,2 minutos (36 partidos)

Ant-Man pasó de un anotador totalmente ineficiente y básico a uno no sólo de volumen, sino peligroso, con muchos recursos y muy buenos porcentajes para su volumen de tiros (de hecho, sólo 24 jugadores tomaron al menos 18 tiros por encuentro después del All-Star). Ahora bien, su tiro en salto, desde todo punto de vista, debe ser el punto a mejorar, ni hablar el triple al convivir con jugadores como Towns y Russell que necesitan (y generan) muchos espacios. 106 jugadores promediaron más de 3,3 triples en situaciones de catch and shoot en la temporada pasada, y entre ellos Edwards fue el 15° más ineficiente, con 33,5% de acierto.

¿Y desde el drible? 51 jugadores tomaron más de 5,5 intentos por encuentros en la temporada, y el 31% de acierto del ex Georgia es la tercera peor marca. ¿Y si tomamos sólo los partidos después del All-Star? Tampoco hay una mejora sustancial. De hecho, en triples catch and shoot empeoró (32,4% en 3,8 intentos), mientras que en lanzamientos desde el drible subió a 35,6% en 5,7 intentos.

Sí, al acercarse hasta el aro aprovechó su potencia y recursos para sumar, pero la consistencia de su disparo en salto desbloqueará un nivel superior en él.

Tyrese Haliburton: ¿Confiarán en él como titular habitual?

Haliburton fue uno de los rookies más consistentes del curso, en donde ejerció un papel generalmente desde el banco (38 de sus 58 partidos). El punto es saber si Luke Walton al fin confiará en él como un titular habitual y no como un parche circunstancia ante eventuales lesiones (ya sea de Fox o, sobre todo, de Bagley, cuando bajó la formación corriendo a Barnes de 4). En los resultados vistos hay varias respuestas sobre cuál debería ser el camino del coach.

  • Suplente: 12,0 puntos (46,2% campo), 3,2 rebotes y 5,0 asistencias en 29,0 minutos
  • Titular: 14,9 puntos (48,8% campo), 2,6 rebotes y 6,0 asistencias en 32,1 minutos

Vamos más en profundidad... 12 de los 20 partidos que jugó como titular fueron a partir de mediados de marzo, en un tramo en donde se había caído Bagley y Walton al fin confió en juntarlo desde el inicio con Fox. Los Kings ganaron 7 de esos 12 partidos, siendo uno de sus mejores pasajes del curso.

Para la 2021-2022 se suma Davion Mitchell a la ecuación, otro base (de corte más defensivo) para potenciar al equipo en la posición. Pero claro, también alimentará la competencia y las dudas sobre cómo los usará Walton. Aunque parece lógico pensar que Haliburton se ha ganado el derecho a tener una chance de demostrar de manera consistente todo lo bueno que hizo como novato.

Saddiq Bey: ¿Puede ser un tirador de elite?

Cuarto en la votación para el Rookie del Año, el alero de los Pistons fue una de las buenas señales que recibió el núcleo joven de Detroit en la 2020-2021, un grupo que ahora sumó nada más y nada menos que a Cade Cunningham. Por lo tanto, ahora más que nunca se refuerza la necesidad de encontrar en Bey a un espaciador de primer nivel. Cade, Hayes, Grant... Varios necesitarán el balón en las manos y crearán ventajas, y el ex Villanova tendrá que estar allí para castigarlas.

En la 2020-2021 terminó con un excelente 38% en triples en 6,6 intentos por juego. ¿Cuántos rookies en toda la historia de la NBA tuvieron ese acierto con semejante volumen de intentos? Uno solo, el propio Bey, quien tuvo 13 encuentros anotando al menos 5 triples, la mejor cifra de todos los tiempos para un jugador de primer año (el récord era de Stephen Curry y Allen Iverson con 9). Por algo quedó con la tercera mejor marca de triples anotados para un rookie en un curso (175), sólo por detrás de Donovan Mitchell (187 en la 2017-2018) y Damian Lillard (185 en la 2012-2013).

El crecimiento de los Pistons descansa en buena parte de cuánto pueda mantener este nivel espectacular el nacido en Charlotte.

James Wiseman: ¿Puede ser titular en un equipo con aspiraciones?

Cerramos la lista con un asterisco, porque Wiseman estuvo lejos de ser uno de los mejores rookies del pasado curso, pero sí llegó al mismo como uno de los nombres más fuertes (#2 del Draft). Y muchos de los ojos alrededor de los Warriors estarán sobre él, porque hablamos de un equipo que buscará volver a la pelea importante. ¿Está capacitado para ser una pieza de valor como Golden State necesita?

Probablemente no haya respuesta a la pregunta aún, y lo visto en la 2020-2021 no debería ser una gran medida. Al cabo, el contexto colectivo será diferente (hubo cambios en el plantel y además regresará Klay Thompson) y el individual también debería serlo. A Wiseman no sólo lo lastró el haberse perdido el training camp por los protocolos de salud y seguridad (sumado a que había jugado sólo tres partidos en la NCAA), sino que tuvo dos lesiones importantes, la segunda en los meniscos de una rodilla que puso fin a su año antes de tiempo.

Fueron apenas 39 partidos y 21,4 minutos de media, con 11,5 puntos y 5,8 rebotes. Mostró destellos top pero también lagunas importantes. Algo lógico, claro, ya que hablamos de alguien que recién en marzo cumplió 20 años. Necesita desarrollo, sin dudas. Pero los Warriors necesitan (y quieren) ganar ahora mismo. Interesante ver cómo balancea Kerr ambas situaciones.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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