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Los Angeles Clippers

Los momentos que definen "Lob City": el mejor equipo de Los Angeles Clippers que terminó sin anillo

Entre 2011 y 2017, la ciudad de Los Ángeles dejó de ser de los Lakers. O al menos fue más compartida que nunca. El final del proyecto de Kobe Bryant y Pau Gasol, el fracaso del intento con Dwight Howard y Steve Nash, chocaba de lleno con un bloque diferente y mediático que tomaba forma en el mismo estadio. Un equipo joven y al alza que se metió de lleno al aficionado.

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Mientras los Lakers se hundían, ellos ascendían. Aunque jamás alcanzaron la gloria y eso los hace perder una batalla que jamás pudieron ganar: la de títulos contra el dominador de LA, el jefe de la ciudad. Porque Hollywood es oro y púrpura, pero durante unos años Los Angeles Clippers fueron el motor del espectáculo. El proyecto de Lob City ni siquiera alcanzó unas Finales de Conferencia. Las decepciones y lesiones se amontonan a partes iguales con el disfrute visual que era ese equipo.

Que se quedasen sin el Larry O´Brien no les priva de reconocimiento. El éxito del título es algo reservado para unos pocos. Medir solo con anillos sería injusto, porque el impacto de los jugadores y los equipos va siempre más allá de éstos. El recuerdo es amargo, sin duda, sobre todo para el aficionado de los Clippers, pero ese equipo fue muy divertido. Los Clippers de Chris Paul, Blake Griffin, DeAndre Jordan y Doc Rivers.

La temporada rookie de Blake Griffin

El número uno del Draft de 2009 colmaba de ilusión al aficionado del hermano pobre de LA, uno que apenas había vivido salvo disgustos en su tiempo como seguidor del equipo. La figura de Griffin venía a llenar de esperanza y mayor atención mediática a una franquicia que vivía a la eterna sombra de los Lakers que, por si fuese poco, acababan de ganar otro título y sumarían uno más meses después.

El dolor fue terrible cuando Blake se lesionó de gravedad en la pretemporada. La maldición de los Clippers parecía sobrevolar de nuevo el Staples Center, aunque por supuesto solo con una víctima. La de siempre. La bestia física usó ese año en blanco para entrenar su tiro y el manejo de la mano débil, y así llegar más fuerte que nunca a la nueva temporada. Y como rookie fue todo un escándalo: 22,5 puntos, 12,1 rebotes y 3,8 asistencias, cifras que solo Elgin Baylor y Kareem Abdul-Jabbar registraron como novatos. All-Star y campeón del Concurso de Volcadas. Una nueva estrella en la ciudad.

El traspaso de Chris Paul

Eric Bledsoe, Eric Gordon, Al-Farouq Aminu y el propio Jordan eran los otros jóvenes de un equipo que daba para poco más. La gerencia quería mejorar de forma radical a corto plazo, y así buscaron ser agresivos en el mercado. Uno de sus movimientos durante la temporada fue enviar a los Cavaliers su primera ronda del siguiente Draft (2011), que terminaría ganando la lotería: así Cleveland pudo seleccionar a Kyrie Irving.

Más allá del "y si" y el pésimo negocio de dar una primera sin protecciones a cambio de 74 partidos de Mo Williams en campaña y media, la directiva lo intentó de nuevo, esta vez con mayor éxito. Chris Paul quería salir de los Hornets y, cuando todo parecía cerrado para salir a los Lakers, David Stern vetó el traspaso. Mejor dicho, la NBA lo hizo. En aquel momento no tenían propietario y el paquete que recibían era poco interesante para la reconstrucción.

Finalmente la NBA acordó el traspaso de Paul a Los Ángeles, pero al vecino. Los Clippers se llevaban a CP3 a cambio de Aminu, Gordon, Chris Kaman y la primera ronda de 2012. En aquel momento, tanto Gordon como Aminu, en especial el primero, eran vistos como dos jóvenes de gran proyección. Con la ronda los Hornets seleccionaron a otro futuro Clipper: Austin Rivers.

Como curiosidad, en el video ya es el propio Blake el que dice "Lob City" al reaccionar a la noticia del traspaso.

El mejor récord de la historia de la franquicia

El proyecto cambió por completo. Ya no eran jóvenes para desarrollar, había que apostarlo todo a Blake. Llegaron también Chauncey Billups, Caron Butler o Kenyon Martin, veteranos para jugar alrededor del núcleo formado por CP3 y Griffin, que rápidamente se convirtió en uno de los pick&roll más peligrosos de la NBA.

La 2011-2012 fue la temporada de regreso a los Playoffs. Los Clippers apenas sumaban dos participaciones en las últimas 18 temporadas, para un total de 7 en 41 años de historia. Una progresión notable hasta las 40 victorias después de las 32 del curso anterior. Y la 2012-2013 fue la del gran salto: 56 victorias, récord de franquicia y primer título de División. Jamal Crawford, Matt Barnes o Lamar Odom fueron los refuerzos, aunque este último decepcionó.

Sin embargo, cayeron en Playoffs 4-2 ante unos Grizzlies de peor récord pero más curtidos. El equipo se quedó corto en la postemporada y el siguiente punto a mejorar era el banco.

El traspaso por Doc Rivers

Después de ganar los dos primeros partidos de la serie ante los Grizzlies, caer en cuatro consecutivos y hacerlo por más de 10 puntos fue demasiado duro para el equipo. Era la temporada más exitosa de los Clippers y el final dolió. El banco lo ocupaba un poco popular Vinny Del Negro, al que la directiva cesó del cargo para buscar un entrenador de entidad de campeonato.

En un sensacional movimiento del entonces Vicepresidente de Operaciones Gary Sacks, los Clippers enviaron su primera ronda de 2015 a los Celtics a cambio de Doc Rivers. Incluso estuvo cerca de incluirse a Kevin Garnett, aunque finalmente el veterano interior quedó fuera del movimiento.

El primer año de Rivers llevó al equipo a 57 victorias, mejorando incluso el récord del año anterior. Jordan explotó como pivote defensivo, Crawford ganó el Sexto Hombre del Año y llegaron otros complementos como JJ Redick, Darren Collison o Jared Dudley. Ganaron en Primera Ronda a los Warriors en el Juego 7, comenzando ahí su rivalidad, y cayeron en una intensa serie contra el Thunder en seis encuentros.

El tiro ganador de CP3 contra los Spurs

El gran año de los Clippers, por lo menos el que se esperaba que de verdad los angelinos diesen un paso al frente. Las lesiones comenzaron a atacar a Griffin, que sería All-Star por última vez con los Clippers en 2015: sumaba cinco participaciones consecutivas y ya no lo sería de nuevo hasta 2019, como estrella de los Pistons.

Las 56 victorias en un Oeste Salvaje pusieron a los Spurs campeones en su camino. Una de las mejores Primeras Rondas que se recuerdan. El nivel de ambos equipos fue altísimo, un continuo enfrentamiento de respuestas por ambas partes. La estrella fue un Paul lesionado, que sumó 19 puntos y 15 asistencias para ganar el Juego 6 en San Antonio y forzar el séptimo en casa. Después, el Staples celebraría una de sus victorias más recordadas con el blanco y el rojo: el tiro de CP3, cojo y con Duncan por encima.

La oportunidad perdida contra Houston

Y entonces, cuando todo apuntaba a unas Finales del Oeste entre Warriors y Clippers, llegó el punto más bajo de Lob City. Ganaban 3-1 y se disponían para jugar sus primeras Finales de Conferencia. Habían ganado los Juegos 3 y 4 por una ventaja combinada de 58 puntos. Los Rockets se mostraban hundidos y la prensa mandaba ya a casa a los texanos. "Están terminados".

Sorprendieron con una victoria en casa en el quinto 124-103, pero la serie volvía a Los Ángeles. El partido seguía la ruta esperada y los Clippers ganaban de 19 a falta de dos minutos del tercer cuarto. Ahí comenzó una de las remontadas más locas de la historia del deporte y el final del proyecto de los Clippers, aunque ellos no lo supiesen.

Con Harden en el banco y afrontando el final de la temporada, los héroes de los Rockets fueron Josh Smith, Corey Brewer y Jason Terry. Los dos primeros, Smith y Brewer, se combinaron para 30 puntos, y Houston remontó con un parcial de 40-15. Forzaron el Juego 7 y ganaron, para caer ante los Warriors. La mayor decepción de los Clippers.

La salida de Paul y desmantelación del proyecto

La 2015-2016 mostró cierto resentimiento en el juego del equipo, además de un extra en problemas de lesiones. La peor parte llegó en Playoffs: comenzaron 2-0 ante los Blazers, pero acto seguido caían tanto Griffin como Paul lesionados. Portland remontó y los Clippers se veían otra vez frustrados.

Los refuerzos de secundarios como Jeff Green o Paul Pierce de poco servían si las estrellas no estaban. Y es que las lesiones trituraron en varias ocasiones temporadas prometedoras del proyecto de Rivers, que aparte de ser entrenador jefe se encargaba de los movimientos del plantel. Como entrenador, muy bien; como ejecutivo, no tanto.

Rivers dejó paso en la directiva a nuevos nombres y Jerry West entró como asesor. La 2016-2017 fue la de la amarga despedida, con un 3-4 contra Utah Jazz tras liderar la serie 2-1. El Juego 7 fue el clavo que faltaba por poner en el ataúd de los Clippers. Fue entonces cuando la directiva traspasó en verano a Chris Paul a los Rockets. El base quería jugar con James Harden y la desmantelación de Lob City llegaba como una ventisca sin ni siquiera haber disfrutado del buen tiempo.

Los highlights parecían olvidarse para recordar que no habían ganado, que ni unas Finales del Oeste habían pisado. Renovaron a Griffin como rostro visible del equipo y, pocos meses después, lo enviaron de forma sorprendente a Detroit, donde continúa en un equipo cuyo rumbo no parece nada claro. El traspaso de Blake tomó por sorpresa a toda la liga, al propio jugador y sirvió para confirmar lo que la directiva de los Clippers tenía ya en mente desde hace semanas: iniciar un nuevo proyecto.

Jordan se marchó el siguiente verano como agente libre, el de 2018, a los Mavericks. Así Jerry West pudo trabajar con Michael Winger, Mark Hughes y Trent Redden en la confección de la siguiente era. Quién iba a decirle al aficionado de los Clippers, destrozado por la falta de éxito del Lob City, que apenas tardaría un año en tener a Kawhi Leonard y Paul George en su plantel.

La decepción que supuso el final del proyecto de Paul y Griffin desembocó directamente en este otro, uno que aspira al título y que lo busca al corto plazo. Es cierto que los Clippers no consiguieron ganar con CP3 y Blake, pero pusieron al equipo en el mapa. Los Clippers eran el hermano pobre, el olvidado de Los Ángeles. La ciudad sigue siendo y será de los Lakers, pero la percepción es bien distinta a la de hace una década y todo comenzó con ellos, con Lob City.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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