Playoffs 2021

Los motivos del fracaso de Los Angeles Lakers de LeBron James y Anthony Davis en su misión por repetir el título

La temporada de Los Angeles Lakers terminó en decepción. Fracaso por el reforzado plantel y por la imagen ofrecida en la Primera Ronda del Oeste ante unos superiores Phoenix Suns. Sin duda, los de Arizona tienen mucho mérito. Un equipo joven y hambriento con el toque veterano necesario para superar a los campeones. Eso sí, hay mucho por analizar en el equipo de LeBron James y Anthony Davis.

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Devin Booker sentenció con 47 puntos el Juego 6 de la eliminatoria, poniendo el 4-2 definitivo. Aun así, las caras largas de Lakers comenzaron antes. Las dudas, incluso en semanas previas. La temporada 2020-2021 ha sido atípica y extraña para un conjunto incapaz de llegar a lo que consiguieron en Disney.

¿A qué se debe este bajo rendimiento de los Lakers? Analizamos diferentes factores que conducen a esta situación, con algunos de ellos siendo muestras claras desde hace meses, incluso desde el inicio de la temporada regular.

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Los problemas físicos de LeBron James y Anthony Davis

La gran diferencia y el punto de partida para comprender los problemas. Ni LeBron ni AD han tenido salud. El interior, que ya jugó muy tocado las Finales contra Miami, no ha conseguido continuidad en ningún momento de la temporada, ni tampoco hemos visto su mejor versión. Sí ha habido destellos de ese jugador diferencial en ambos lados de la cancha, pero a años luz de su versión ideal. Trató de jugar en el cierre de la serie contra Phoenix, pero estaba muy tocado tras sus problemas en la pierna izquierda. Entrega total por parte de Davis, cuyo cuerpo esta temporada dijo basta.

El caso de James es distinto. Hasta su lesión en marzo jugando contra Atlanta, el jugador de 36 años no mostraba signos de envejecimiento. Candidato al MVP y liderando a unos Lakers considerados por todos favoritos. Pero los esguinces de tobillo cortaron ese ritmo y, tras su doble regreso, no hemos visto esa agresividad. Ha tirado más que nunca desde fuera en Playoffs en vez de atacar el aro, aspecto donde siempre ha marcado las diferencias. Sin duda hay mucho mérito de la defensa de Phoenix, aunque es evidente que LeBron ha jugado tocado. Él mismo dijo tras su esguince que jamás volvería al 100%. Si bien parecía más un acto de dramatismo que de realidad, es cierto que, tras su regreso, James no ha jugado como antes.

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Tanto Davis como LeBron, al igual que el plantel -y Miami Heat- han sufrido por la offseason más corta del deporte norteamericano. No es casualidad que ambos finalistas han caído en Primera Ronda, aunque el caso de Florida se explica de forma diferente, ya que Milwaukee evolucionó como rival. ¿Qué hubiese pasado con unos Lakers sanos? Nunca lo sabremos. Lo cierto es que sus estrellas han estado tocadas y sin ellos pierden ese punto de equipo dominante. Por supuesto, no es el único factor, pero sí el de inicio.

A la lista de problemas físicos podemos sumar el caso de Kentavious Caldwell-Pope. El alero, clave en Disney y potencial tercer mejor jugador en la burbuja, también se perdió un partido en la serie contra Phoenix. Con menos ritmo del habitual y poco entonado, KCP es otro claro caso de físico tocado. Los Lakers recibirán el descanso de este verano como un auténtico bálsamo.

La ecuación fallida con Dennis Schroder

El principal problema de los Lakers 2020 fue la ofensiva cuando LeBron no estaba en cancha. Se sufría muchisimo para generar y nadie era capaz de crear puntos para sí mismo o para el resto. El rol de Davis cambió de hacerlo todo en New Orleans al de ejecutor en Hollywood. No querían cargarlo, algo lógico, y Rajon Rondo fue el único que trajo creación, aunque su aporte se redujo a la mitad de los Playoffs por lesiones.

Sí, sin duda Rondo fue clave. De hecho, por momentos fue el mejor jugador sobre el parqué durante las Finales. Sin embargo, desde las oficinas querían intervenir y cambiar esto. Hacía falta más ayuda y Rob Pelinka, GM, consiguió un importante traspaso: Danny Green y una ronda por Dennis Schroder. Eso sí, este movimiento significaba el adiós a Rondo y un posible cambio de estructura, aunque son dos conceptos separados.

Los Lakers de 2020 tenían a sus dos bestias, una defensa nivel de campeonato y en ataque a James de generador con dos aleros al lado. Ya después podía estar Davis con otro pivote o introducir a Markieff Morris para la fórmula definitiva con la Ceja de cinco abierto. Lo importante era el LeBron más dos aleros, en este caso Green y KCP.

Pese a la enorme dependencia sobre el 23, la estructura ofensiva funcionó muy bien. LeBron asumió más creación que nunca para el resto, potenciando lo mejor de su juego -el pase- y aumentando las vías de puntos a su alrededor. La llegada de Schroder, finalista al Sexto Hombre del Año 2020 y cuyas mejores versiones habían llegado como suplente de Russell Westbrook y Chris Paul, parecía fantástica para dar el relevo a James.

El alemán no es Rondo. Más puntos y descaro, menos capacidad de juego colectivo. Más anarquía e imprevisibilidad, menos química con LeBron. Rajon tenía una fantástica relación con James dentro y fuera de la cancha, pero es cierto que las cifras no cuadraban para la renovación que pedía el veterano base. El ahora jugador de Clippers pedía la MLE (excepción de nivel medio, 9 millones anuales) que los Lakers precisaban para apuntalar el plantel.

Sorprendió que Schroder, nada más llegar, demandase un puesto de titular. Más sorprendentes fueron las renovaciones de continuos rechazos a las ofertas de renovación. Según Brian Windhorst y otras fuentes, los agentes del alemán llegaron a rechazar contratos de cuatro temporadas y por encima de los 80 millones. Es decir, a más de 20 por año. Dennis apostaba por su versión de Playoffs, que se resume a promedios de 14,3 puntos, 2,8 asistencias, 1,7 pérdidas y 30% en triples ante Phoenix. Decepcionante en números y sensaciones.

Lo mejor de su juego vino cuando LeBron estuvo fuera por lesión. Ahí si lo vimos penetrar y doblar, conectar con otros compañeros en juego de bloqueo directo y ser la amenaza que esperaban los Lakers. Pero la realidad es que él y LeBron, ya sea por pizarra o incompatibilidad, no han encajado juntos. Si la bola estaba en manos de James, Schroder lucía apartado. Y lo cierto es que, para eso, era mejor tener un alero de perfil tirador y defensor. Otra pregunta pertinente es por qué Dennis no ha sido el sexto hombre del equipo, donde podría haber formado un tándem letal con Montrezl Harrell, ganador del Sexto Hombre del Año, y ser el descanso real que necesitaba James, con KCP y Wesley Matthews como titulares.

El trío de pivotes y la inconsistencia de la rotación

De JaVale McGee y Dwight Howard, dos perfiles similares y cumplidores, a Marc Gasol y Montrezl Harrell, diferentes entre ellos y con respecto a los pivotes del año pasado. Si bien es cierto que Marc comenzó mal la temporada, el fichaje de Andre Drummond trajo su mejor versión en la segunda mitad del curso. De hecho, justo cuando el español tuvo menos importancia en la rotación es cuando más debería haber jugado.

Ante Phoenix ha promediado 5,2 puntos, 3,8 rebotes, 3 asistencias y 63% en triples en 17,4 minutos. Es decir, lo que se demandaba de él. Sus errores también han sido más visibles que los de McGee o Howard, que tenían algunos agujeros en defensa, pero una mejor estructura alrededor, y un peso ínfimo en ataque. Además, JaVale apenas jugó en Playoffs y el peso real de Superman fue ante Denver, cuando hizo de stopper de Nikola Jokic. ¿Hubiesen servido ante Phoenix? Posiblemente Howard sí, para salir y aplicar juego físico ante un Deandre Ayton muy superior para los Lakers.

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Aun así, el problema principal no ha sido este, sino las dudas en la rotación y la decisión de mantener a Andre Drummond como titular. Los Lakers ficharon al exjugador de Cleveland, que con 27 años y un salario de 27 millones fue cortado después de que ningún equipo se moviese por él. Es decir, no hablamos de un Blake Griffin sin rodillas, por encima de la treintena y con más de 40 millones de contrato, sino de un pivote atlético que supuestamente está en su prime. Si nadie va a por él, puede entenderse como una señal.

El caso es que firmarlo tenía sentido. Marc estaba gris, Montrezl Harrell servía desde el banco y se extrañaba el perfil de 5 atlético. Bien. El caso es que Drummond tuvo un periodo de adaptación, coincidiendo con la baja de ambas estrellas, y la respuesta fue la esperada: trajo mucho rebote, aspecto donde los Lakers ya destacaban; bajo acierto en los aledaños del aro, la tónica de su carrera; y fallos defensivos de los suyos, de los de siempre. Aun así, Frank Vogel fue reticente a moverle de la rotación y no ha sido hasta el Juego 6, perdida ya toda esperanza, cuando instauró de nuevo a Marc en el quinteto inicial.

Los Lakers tenían menos espacio con Dre en cancha para el juego de Davis y las penetraciones de James y Schroder. Marc como titular daba ese espacio con su tiro y generación con pases desde cabecera. Además, en la eliminatoria contra Suns, Ayton se ha sentido muy cómodo con Drummond. Gasol tampoco es que haya frenado al número 1 del Draft 2018, pero el agujero era superior con Dre. Como remate final, a los Lakers les han faltado muchos puntos. ¿Qué jugador ha sido uno de los pocos con puntos y ritmo durante la temporada? Harrell, fichaje en el que invirtieron la MLE y que ha promediado 9,8 minutos en Playoffs por los 21 de Drummond.

Estas dudas con la rotación, los cambios constantes, crean dudas en los equipos. Mientras los Lakers del año pasado tenían una rotación muy definida de nueve hombres, que cambiaba en función de ajustes por el rival, en estos Playoffs no ha sido así. Markieff Morris, clave en Disney como la pieza para desvelar los quintetos con Davis al cinco, ha sido relegado al ostracismo. Y también podemos extenderlo al exterior, donde el joven Talen Horton-Tucker, de lo mejor del equipo, o Ben McLemore, gran tirador, han tenido papeles muy reducidos cuando otras piezas fallaban.

Frank Vogel, sin respuesta ante unos Lakers sin alma

Si por algo destacaron los Lakers de 2020 fue por los ajustes de su equipo de entrenadores. Con Vogel al frente, la verdadera tercera estrella de los angelinos estuvo en el banco. Si el rival tocaba algo para romper el esquema a los oro y púrpura, Vogel y los suyos respondían con un simple pero adecuado retoque que devolvía la balanza en su favor. Sin embargo, hemos visto muy poco de esto en la edición actual.

Los Lakers de 2020 jugaron muy bien en temporada regular. Aprovechaban lo que tenían y a nivel táctico eran correctos, sin ser sobresalientes. Explotaban sus virtudes y tapaban sus carencias. Tenían identidad. Hacían disfrutar con su defender y volar. Y este año han perdido su alma. Ni garra atrás, ni velocidad, ni carisma en ataque. Perdidos a media cancha con un juego pobre del que hemos sido testigos durante toda la temporada regular.

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Dicho sea también, el papel de Kyle Kuzma (6,3 puntos en 21,5 minutos con 29% en tiro) ha sido horroroso. En los Playoffs de Disney estuvo flojo, pero trajo defensa y puntos en cortes sin balón. Seguramente una mejor versión suya no hubiese servido para ganar a Phoenix, y mucho menos para repetir anillo, pero serviría como argumento para la renovación firmada hace unos meses (13 millones anuales). Cumple 26 años en julio y sus dos temporadas en unos Lakers versión candidatos han sido muy decepcionantes.

"Es fácil caer en la complacencia cuando ganas un título y decir: 'oye, volvamos los mismos'. Pero mi escuela de pensamiento es 'busquemos una manera de mejorar más todavía. Ser mejores cada offseason'. No queremos conformarnos". Esto dijo Pelinka el pasado noviembre cuando hizo el traspaso por Schroder. Ahora, los Lakers afrontan una offseason clave en la que las excusas no sirven. Los puntos fallidos parecen claros. El enfoque de los fichajes tras el título fue correcto, pero la ejecucón ha fallado, y no solo por ellos de forma directa. LeBron y Davis descansarán mientras desde las oficinas recomponen un equipo que, quien sabe, puede ser la última opción de anillo para James con 37 años en la 2021-2022 tras la primera eliminación de su carrera en Primera Ronda.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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