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FIBA Basketball World Cup

Luis Scola, el inoxidable último bastión de la Generación Dorada

Luis Scola
Gentileza Lucas Currá

Entre la medalla de oro que la Generación Dorada consiguió en Atenas 2004 y el título de campeón Panamericano que Argentina levantó en Lima 2019 hay un único denominador común: el inoxidable Luis Scola. Con 24 años ayer, con 39 hoy, volvió a ser un bastión determinante en un equipo que brilló nuevamente para vapulear a Estados Unidos en las semifinales e imponerse con autoridad a Puerto Rico en la final. 24 años después del único campeonato Panamericano de la historia del básquet argentino, conseguido en Mar del Plata 1995, el combinado de Sergio Hernández celebró su segundo trofeo.

Más: El balance del título de Argentina en los Panamericanos

"Lo único que veíamos era la posibilidad de ganar una medalla para nuestro país, de hecho había sucedido una vez en la historia. Por ahí estamos un poco mal acostumbrados por algunas cosas que pasaron un poco mejores. En ocasiones hay que mirar para atrás y no perder perspectiva, es el segundo oro en Panamericanos para la Selección, así que lo gozamos mucho" enfatizó el capitán, general de mil batallas, después del triunfo en la final. La frase dimensiona otra gran virtud de Scola, amén de su vigencia, su profesionalismo y su talento: siempre la palabra justa y necesaria para contextualizar los éxitos, los logros e incluso las derrotas.

Scola fue la bandera de la Selección durante las últimas dos décadas. Hasta el propio Manu Ginóbili, el mejor jugador de la historia del básquet argentino, lo reconoció en una entrevista con El Gráfico en 2011: "Creo que la Selección sin mí es un mejor equipo que la Selección sin Luis. Como Luifa no hay nadie, no hay un jugador como él. Ni en la Argentina ni en el mundo".

El compromiso de Scola con la Selección fue absoluto. No hace falta retroceder en el tiempo para encontrar pruebas que argumenten la jerarquía del máximo anotador de la historia del combinado nacional: después de 20 años defendiendo la camiseta celeste y blanca, después de haber acumulado tanta gloria, festejó con ganas una pelota recuperada en defensa en el cierre del partido frente a Puerto Rico.

Son dos décadas ininterrumpidas en la Selección, presente siempre que la misión nacional lo necesitaba. Después de más de cuatro meses sin partidos oficiales tras el cierre de la temporada en China y apenas con un puñado de amistoso con la camisea nacional, se lució en el Panamericano y escribió otro capítulo de su romance celeste y blanco en la final: el ex NBA fue el máximo anotador del equipo con 28 puntos (11-22 de campo) en 33 minutos, una noche en la que además sumó 9 rebotes, 2 asistencias y un robo. Scola cerró el certamen con 16,8 puntos, 6,8 rebotes y 2,8 asistencias de promedio en 23,2 minutos.

Leyenda argentina, Scola fue construyendo su mito durante los últimos 20 años. En NBA, y de cara al quinto mundial de su carrera, repasamos la historia de un hombre que se convirtió en leyenda.

El debut

Scola hizo su presentación en el Sudamericano de 1999 en Bahía Blanca con apenas 19 años, en un certamen celebrado en Bahía Blanca en el que Argentina cayó frente a Brasil en la final. Antes habia participado del Mundial Sub 22 de Australia 1997, un torneo en el que la futura Generación Dorada empezó a demostrar su potencial. En aquella aventura, donde los Spurs descubrieron a Manu Ginóbili, se sentaron las bases para un equipo que sería eterno.

Si bien no tuvo una participación activa (sumó cinco puntos en apenas 24 minutos en cancha en tres partidos frente a España, Egipto y Lituania), integró aquel equipo junto a Pepe Sánchez, Gabriel Fernández, Fabricio Oberto -máximo goleador de aquel equipo-, Ginóbili, Leandro Palladino, y Lucas Victoriano, entre otros. Argentina se quedó con el cuarto puesto en aquella campaña, tras perder las semifinales frente al local y a la postre campeón.

En San Juan de Puerto Rico formó parte del Preolímpico en el que Argentina se quedó al borde de la clasificación a los Juegos Olímpicos de Syndey 2000. Argentina ganó 7 de sus 10 partidos, logró un triunfo por entonces histórico frente al local y finalizó en tercera posición, por detrás de Estados Unidos y Canadá. El equipo norteamericano, integrado por estrellas de la NBA como Gary Payton, Kevin Garnett, Jason Kidd, Allan Houston, Alonzo Mourning y Ray Allen, frustró las chances nacionales en semifinales y dejó al equipo sin ticket olímpico.

El impacto de Scola, al igual que el de toda la Generación Dorada, fue absoluto: hace 20 años se celebraba una buena actuación y, dos décadas después, las expectativas son otras gracias a que los logros de la mejor camada de la historia los que cambiaron los objetivos del básquet vernáculo.

"Uno de los primeros torneos importantes en los que nuestro grupo jugó fue el clasificatorio para los Juegos de Sydney 2000. No clasificamos pero estuvimos muy cerca. Y de regreso a casa, la gente nos decía: '¡Es increíble que hayan llegado tan lejos!'. Nos recibieron muy calurosamente. Esas eran las expectativas reales cuando se trataba del básquetbol en Argentina", rememoró en una extensa nota en The Players Tribune.

Aquel partido frente a Estados Unidos, en las semifinales del Preolímpico, dejó una curiosa anécdota que tiempo después Scola recordaría: "Todos en el básquetbol internacional usan su enfrentamiento contra EE.UU. para tener una medida de qué tan buenos son. En 1999 los enfrentamos en un Preolímpico en Puerto Rico y recuerdo sentirme abrumado. Incluso pensé: '¿Debo seguir jugando al básquetbol?'". Por suerte, Scola no se dio por vencido.

Indianápolis 2002

Luis Scola fue la gran figura del combinado sub 21 que disputó el Mundial Sub 21 de Japón en 2001. Máximo anotador del campeonato, lideró al conjunto nacional hasta las semifinales. En las semifinales, después de eliminar a Australia en cuartos, Scola anotó 19 puntos en la apretada caída por 95-90 frente a Estados Unidos. En el partido por el tercer puesto aportó otras 17 unidades, además de las 27 que sumó Federico Kammerichs, para quedarse con el tercer lugar.

Tras su experiencia en tierras orientales, aterrizó en Neuquén para ser parte del Torneo de las Américas que clasificaba al Mundial de mayores. Argentina, que había ganado el Sudamericano de Valdivia, se impuso en sus diez partidos y se impuso en la final a Brasil para conquistar el primer título del Campeonato FIBA Américas. La celebración en casa fue el puntapié inicial del éxito de la Generación Dorada en el equipo de mayores. Emanuel Ginóbili fue galardonado con el premio al mejor jugador del torneo.

Como campeón continental, Argentina viajó al Mundial de Indianápolis sin saber que protagonizaría uno de los batacazos más grandes de la historia del básquet internacional. El objetivo era seguir creciendo gracias a una de las camadas con mayor talento de su historia, pero lo que sucedería después fue totalmente inesperado.

Argentina arrasó en la primera fase: vapuleó a Venezuela, sorteó el escollo de la poderosa Rusia y bajó a Nueva Zelanda para finalizar como líder del Grupo D con un promedio de más de 100 puntos por partido. En la segunda base, domó a Yao Ming en su triunfo frente a China y aisló a Dirk Nowitzki para imponerse a Alemania antes de protagonizar un capítulo memorable: después de 58 partidos, por primera vez una Selección Estadounidense integrada por jugadores NBA fue derrotada. En su propia casa, ante su gente, el Dream Team se quedó afuera.

Pero no había lugar para la complacencia. Después de un festejo alocado, una calurosa recepción del resto de las delegaciones en el hotel donde estaban concentradas y un fax del propio Diego Maradona, Argentina debía enfrentar a Brasil. "Fue de película, increíble, nos sentíamos súper estrellas", contó Alejandro Montecchia sobre el recibimiento en el hotel en el libro Dorados y Eternos.

En cuartos de final, Argentina venció a Brasil en el clásico sudamericano. En semifinales, con Ginóbili lesionado, volvió a bajar a la Alemania de Nowitzki, aunque su hazaña no pudo ser completa: en una final polémica, perdió por 84-77 frente a Yugoslavia. De todas maneras, habría revancha en el futuro.

En aquel torneo, Scola promedió 9,2 puntos, 3,3 rebotes y 1,1 asistencias por partido con un 50% de dos puntos. "Todo cambió a principios de los 2000. Clasificamos para Atenas. En 2002 incluso vencimos a los EE.UU. en Indianápolis: la primera vez que derrotábamos a un equipo que tenía jugadores NBA. Entonces supimos que podíamos competir con cualquiera en el mundo", recordó tiempo después en The Players Tribune.

La medalla de plata, un gran logro para el básquet argentino, había dejado un sabor amargo por la definición. Pero la camada dorada no debería esperar mucho para tomarse revancha.

Atenas 2004

"Llevo 22 años como jugador profesional. El básquetbol me ha llevado por todo el mundo. Tuve muchos momentos de orgullo en la NBA, pero cuando hablo de mi carrera por encima de todo está el oro en Atenas 2004", especificó Scola en la nota en la que repasa toda su carrera.

Ironías del destino, Argentina se enfrentó a Serbia y Montenegro -Yugoslavia ya no existía-, su verdugo en Indianápolis 2002. En una definición apasionante, Argentina se impuso por 83-82 con la palomita de Manu Ginóbili. Fue un presagio para un equipo que se despediría de Atenas convertido en Dorado.

Scola fue el máximo anotador en la derrota frente a España, en el triunfo frene a Nueva Zelanda (25 puntos) y en la caída frente a Italia (19) en la primera fase. En cuartos de final, Argentina venció al local Grecia en una batalla sobre el parquet. En semifinales, repitió su hazaña y volvió a sepultar al Dream Team estadounidense por 89-81 en otro partido de ensueño. Luifa aportó 10 puntos, 4 rebotes, 2 robos y 2 tapas en 26 minutos con un 45,5% de cancha.

"No nos importó que en 2004 tuvieran más estrellas como Allen Iverson, Tim Duncan y Amar'e Stoudemire. EE.UU. nunca había perdido un partido olímpico con sus NBA. Sabíamos a lo qué nos enfrentábamos. Pero éramos los mismos de hace una década: Manu, Andrés Nocioni, Carlos Delfino, Fabricio Oberto, Pepe Sánchez, Walter Hermann y los demás. Y éramos más adultos y más fuertes. No sólo pensábamos que podíamos vencer a Estados Unidos. Lo juro (y es divertido decirlo ahora): sabíamos que les íbamos a ganar. Recuerdo lo fuerte que era la energía en el vestuario. Se sentía diferente. Nadie de nuestro equipo dudaba de que íbamos a ganar", confesó Scola años después.

Scola, con 25 puntos y 11 rebotes, fue determinante en la final frente a Italia para que Argentina conquistara la primera medalla de oro de su historia, uno de los hechos más gloriosos en la historia del deporte nacional. Manu, MVP del torneo, fue también el máximo anotador argentino: por detrás finalizó Scola, con 17,6 puntos. Además fue el máximo reboteador nacional con 5,1 de promedio.

Las Vegas 2007

Si hubiera que elegir un torneo para ejempificar la importancia de Scola en la Selección, sin dudas sería el Preolímpico de 2007. El Thomas & Mack Center de Las Vegas encumbró a un ídolo. Argentina estaba diezmada, camino a un recambio nacional que finalmente se postergaría casi una década. Scola construyó su mito en apenas doce días: la leyenda del gran capitán.

Entre Atenas y Las Vegas, Argentina había perdido in extremis frente a España por 75-74 en las semifinales del Mundial de Japón. El fallido triple de Andrés Nocioni quedó en el recuerdo como el símbolo de aquella decepción, que se completó con la derrota en el partido por el cuarto puesto frente a Estados Unidos. Con la frustración a cuestas, Scola fue contundente: "Al Preolímpico tenemos que ir todos". Sin embargo, era difícil que los jugadores argentinos, diseminados en varios de los mejores equipos del mundo, fueran cedidos.

Pepe Sánchez se ausentó, decidido a prepararse para su siguiente campaña en el Barcelona. El físico maltrecho de Manu Ginóbili le había pasado factura y prefirió resguardar su salud afrontando una pretemporada que le permitió descansar por primera vez en años. El mismo camino siguió Fabricio Oberto, por entonces también en San Antonio. Walter Hermann (Charlotte Bobcats) renunció para compartir más tiempo con su familia, Rubén Wolkowyski había firmado un contrato multimillonario con el Prokom polaco y decidió darle prioridad a su futuro y Andrés Nocioni sufrió una fascitis plantal.

Scola, escoltado por Carlos Delfino y Pablo Prigioni, era el símbolo nacional: "Había que ir a poner el pecho, en la previa dijimos que teníamos que estar tranquilos, no pensar en las ausencias", recordó Delfino en Dorados y Eternos. Scola, quien había firmado un contrato millonario con Houston Rockets por tres años a cambio de nueve millones de dólares, puso en riesgo su futuro. "Fue la actuación de un líder total", rememoró Chuso González.

El torneo apenas entregaba dos boletos a Beijing 2008. Estados Unidos era local y favorito con una camada decidida a terminar con las frustraciones: Kobe Bryant, Chancey Billups, Jason Kidd, LeBron James, Dwight Howard y Carmelo Anthony integraban aquel plantel. Brasil llegaba con uno de los mejores equipos de su historia, con cinco integrantes con experiencia NBA: Leandro Barbosa, Marcus Vinicus, Nené, Tiago Splitter y Marcelinho Huertas. Argentina era un buen equipo pero no era una garantía por las bajas que había sufrido. Sin embargo, arrasó en la primera fase sin sobresaltos con triunfos frente a Uruguay, México, Puerto Rico y Panamá.

El combinado de Sergio Hernández también brilló en la segunda ronda: derrotó con comodidad a Venezuela, venció a Canadá con Scola como goleador con 23 puntos, se impuso a Brasil en una remontada espectacular nuevamente con Scola en plan estelar y apenas cayó frente a Estados Unidos en el cierre de la segunda instancia. En semifinales el rival era un viejo conocido: el clásico Brasil.

La primera mitad fue brasileña, con un 60% de efectividad en tiros de campo y una ventaja de ocho puntos al vestuario. Pero la charla técnica de Oveja Hernández durante el entretiempo cambió todo. Con Prigioni en la conducción, Federico Kammerichs como bastión defensivo, Carlos Delfino como segunda espada y un Scola memorable, Argentina enterró el sueño brasileño. La victoria fue por 91-80 y Scola finalizó la noche con 27 puntos y 9 rebotes, con 10-14 de tiros de cancha.

"Luis se enojaba cuando nos preguntaban por los que no venían", recordó Kammerichs en Dorados y Eternos. En un torneo plagado de estrellas, Scola fue elegido MVP, se convirtió en un símbolo perpetuo de la Argentina y se ganó la admiración de las estrellas. Tras la victoria estadounidense en la final, Kobe Bryant le pidió una foto y lo elogió: "Es el mejor jugador del torneo y no tengo dudas de que triunfará en la NBA".

Scola promedió 19,4 puntos y 7,4 rebotes en 28,9 minutos por partido. Con él como líder, había logrado lo imposible: clasificarse a Beijing 2008.

Beijing 2008

Reinante campeón, Argentina encaró la defensa de su titulo con la base que había conseguido la clasificación y los regresos de Manu Ginóbili, Fabricio Oberto y Andrés Nocioni. Linas Kleiza, por entonces en Denver Nuggets, fue un problema sin solución para la defensa nacional en el debut. Lituania, tercero en el último EuroBasket, se impuso por 79-75.

Pero Argentina levantó su rendimiento, venció con facilidad a Australia, condicionó a la amenaza perimetral que representaba Croacia, sepultó las ilusiones de Irán y venció a la poderosa Rusia -con Maradona alentando desde la tribuna- para meterse de lleno en el cuadro eliminatorio. En el último cruce la rompió Scola, con 37 puntos en uno de los dos partidos en los que alcanzó su mayor cifra goleadora con la camiseta de Argentina.

En cuartos apareció Grecia, un viejo conocido dispuesto a tomarse revancha de la eliminación de hace cuatro años en su propia casa. Fue un partido tan ajustado como el que protagonizaron cuatro años antes, aunque esta vez fue Carlos Delfino el factor determinante. Con Argentina en ventaja por 80-78, fue Scola quien aseguró el último rebote tras un tiro fallido de Vassilis Spanoulis.

Otra vez entre los cuatro mejores del mundo, Argentina se enfrentó a Estados Unidos en busca de una hazaña que no llegó: el Dream Team se impuso por 101-81 pese a la destacada actuación de Scola, autor de 28 puntos y 11 rebotes. Manu Ginóbili se lesionó a los seis minutos y tuvo que abandonar el juego, una baja sensible para un equipo que también tenía golpeado a Andrés Nocioni. Scola sostuvo al equipo hasta el final, pero Estados Unidos ya era el verdadero equipo de los sueños, otra vez imparable.

Pero aún quedaba una oportunidad más para conseguir una medalla: Lituania, el verdugo inicial, en el partido por el bronce. Después de ser testigos del emotivo y estéril intento de Manu Ginóbili de jugar el encuentro, Argentina salió a conquistar la presea. Scola terminó aquella recordada actuación con 16 puntos en una noche en la que la hombría del Chapu Nocioni quedó una vez más plasmada por su participación aún pese a su lesión.

La Generación Dorada se metió por cuarto torneo consecutivo en semifinales, ocupó por primera vez el primer lugar en el ranking FIBA y conquistó su segunda medalla olímpica, otro hito del básquet argentino.

Turquía 2010

Sin Ginóbili -priorizó su participación en el Preolímpico de 2011 y en los Juegos de 2012- ni Nocioni -marginado por una lesión pese a su esfuerzo por llegar a la cita- Scola fue nuevamente el líder principal. Acompañado por Oberto, Delfino y Prigioni en rol protagónico, acarreó de un equipo que finalizó en quinto lugar. "Le tengo un cariño muy grande a ese quinto puesto", recordó tiempo después el propio Scola. Luifa fue el máximo anotador del torneo con 27,1 puntos por partido e integró el quinteto titular de un torneo que consagró a Kevin Durant como MVP.

En la primera fase, Argentina venció en un partidazo a Alemania (78-74), se impuso a Australia (74-72), venció a Angola (91-70) y Jordania (88-79) con una amplia diferencia y cayó en un cierre ajustado frente a Serbia (82-84). En octavos de final otra vez apareció Brasil, ahora con Ruben Magnano -el hombre que edificó a la Generación Dorada- como entrenador.

Fue otra demostración impresionante de Scola, indomable para un Brasil que se rindió a sus pies. "No hubo forma de parar su juego ofensivo, perdimos por un jugador soberbio como Scola", recordó Magnano en Dorados y Eternos, tiempo después. Argentina se impuso por 93-89 con 37 puntos y 9 rebotes de Scola, con Pancho Jasen en rol protagónico y con un Oberto que reapareció tras una gastroenteritis.

En cuartos de final apareció Lituana y Argentina no pudo en un partido para el olvido: "Jugaron un partido perfecto. Demostraron que son mejor equipo. Yo pensaba distinto antes del partido", confesó Scola post partido. "Habíamos jugado un buen torneo pero ese día fuimos peores y nos tocó perder", analizó con crudeza en Dorados y Eternos.

Argentina no se entregó pese a la derrota y rápidamente barajó nuevamente sus cartas. Destinado a jugar por el quinto puesto, venció a Rusia por 73-61 con 27 puntos de Scola y se quedó con la quinta colocación tras vencer a España por 86-81 con 22 unidades de Scola y 27 de Carlos Delfino.

Preolímpico 2011

En un torneo que fue una fiesta de principio a fin, un homenaje a la Generación Dorada ante su público y en su casa, Scola volvió a lucirse: fue premiado con el trofeo al MVP y finalizó el torneo como el máximo anotador del certamen con un promedio de 21,4 puntos por juego. Fue un camino arduo para Argentina. Julio Lamas había sido elegido para llevar adelante un recambio generacional que había afrontado cuando le dio paso a la Generación Dorada antes de su explosión en 2002, pero técnico y jugadores decidieron ganarle al calendario: "Vamos a jugar juntos Mar del Plata y Londres".

Profetas en su tierra, rockstars de ocasión, Argentina pudo contar con todas sus estrellas después de que la dirigencia de la Confederación consiguiera un segudo para los jugadores que formaban parte de la NBA, por ese entonces en un lockout después de no haber alcanzado un acuerdo en el convenio colectivo de trabajo. También debieron superar la baja sensible de Leo Gutiérrez, víctima de una arritmia supraventricular. Fabricio Oberto regresaba de su retiro después de haber sufrido una afección similar y hasta el propio Scola llegaba herido, tras una operación en su rodilla rodilla y después de cuatro meses sin jugar.

"Su rodilla no estaba al 100% pero él estaba al 100% de la cabeza, capaz de hacer cualquier cosa. Modificó su juego y en una gamba fue el MVP del torneo", recordó Diego Grippo, médico de aquella delegación, en el libro Dorados y Eternos.

No fue fácil el camino para Argentina, que debió sufrir hasta el último segundo de su partido de semifinales frente a Puerto Rico. Argentina barrió la primera etapa vapuleando a Paraguay, Uruguay, Panamá y con una victoria más ajustada, pero contundente, frente a Puerto Rico. En la segunda fase siguió con su imparable camino hacia la final con los éxitos frente a Canadá y República Dominicana, pero Brasil apareció y se encendieron las alarmas: el equipo de Rubén Magnano capitalizó la lesión de Andrés Nocioni y se impuso al anfitrión por 73-71 gracias a las destacadas actuaciones de Rafael Hettsheimeir (19 puntos), Marcelinho Huertas (17), Guilherme (13) y Marcus Vinicus (14). Scola, con 24 puntos y 11 rebotes, lideró una vez más a la Argentina.

La derrota frente a Brasil dejó a la Argentina en segundo lugar, obligada a enfrentarse a Puerto Rico. Argentina había sido un equipo irregular, sostenido por sus nombres propios. La presión de la localía pareció jugarle en contra en su cruce de semifinales. "Fue el partido en el que más presión sentí en mi vida. Podría haber sido una de las peores derrotas de mi carrera", recordó Manu. Ginóbili fue protagonista: con un minuto en el reloj y el marcador empatado en 79, recibió una infracción que lo llevó a la línea. Tras fallar el primero y encestar el segundo, Argentina defiende, consigue la pelota y Prigioni va a la línea: otra vez falla uno y encesta el otro. 82-80 y pelota para Puerto Rico. En las manos de Juan José Barea, mito de Dallas Mavericks, estuvo el triunfo de Puerto Rico: el base lanzó un triple que finalmente no ingresó y le permitió a la Argentina respirar: jugaría la final pero, más importante aún, aseguró su clasificación a Londres 2012. Scola, con 27 puntos, fue el goleador de aquel partido.

En la final, Luifa dejó otra actuación para la historia con 32 puntos en la revancha frente a Brasil. El Islas Malvinas estalló con la victoria argentina por 80-75 y la Generación Dorada celebró un título en su casa. Profetas en su tierra.

Londres 2012

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 se presentaban como el último torneo de la Generación Dorada. "Desde 2006 que voy a cada torneo como si fuera el último", declaró Manu Ginóbili en la previa del torneo. La misma sensación corría por cada uno de los integrantes del equipo. Solo Manu, Nocioni, Delfino, Leo Gutiérrez y el propio Scola seguían de aquel equipo dorado de Atenas 2004. Ese núcleo, apuntalado por Prigioni y el joven Facundo Campazzo, Argentina viajó a la capital inglesa con ilusiones renovadas de medalla.

La presentación fue ilusionante: en uno de los mejores partidos de su historia, apabulló a la peligrosa Lituania por 102-79. ¿Scola? 32 puntos. Francia no le permitió extender las buenas sensaciones iniciales en la segunda fecha (64-71), pero el equipo de Lamas se recuperó con sendos triunfos frente a Tunez y Nigeria. Su participación en la primera fase se cerró con derrota frente al Dream Team por 126-97.

En los cuartos de final reaparecion, por enésima vez, Brasil y Rubén Magnano. Brasil remó en desventaja desde el segundo cuarto, pero la amenaza perimetral que constituía Leandrinho y Marcelinho Huerta desde la base impulsaron a un Brasil que recortó la diferencia a tres puntos a un minuto del final. En ese instante, la defensa y la jerarquía albiceleste hicieron la diferencia. Scola finalizó como el máximo goleador con 17 puntos y Argentina se metió nuevamente entre los cuatro mejores por tercer juego olímpico consecutivo.

Estados Unidos fue demasiado en las semifinales después de un primer cuarto parejo. Manu Ginóbili sostuvo la resistencia, especialmente en un tercer cuarto en el que recorto la brecha a cinco puntos después de un unipersonal, pero Estados Unidos terminó escapándose. "No me da vergüenza decir que somos menos que Estados Unidos y España. El bronce es a lo máximo que podemos aspirar", analizó Manu post partido.

Aleksey Shved, con 25 puntos, eclipsó la ilusión argentina que se quedó fuera del podio. Rusia se llevó el bronce y hundió al vestuario argentino, sediento de otra medalla en un torneo que parecía la despedida de la Generación Dorada. Scola fue el quinto máximo anotador del torneo con 18 puntos por juego e integró el segundo equipo del certamen, mientras que Manu Ginóbili formó parte del quinteto titular junto a LeBron James, Andrei Kirilenko, Kevin Durant y Pau Gasol.

Después de la Generación Dorada

En el Premundial de Caracas 2013 ya había comenzado la renovación de un plantel que viajó con Scola como única estrella. Los jóvenes empezaban a hacerse cargo del equipo, con la consolidación de Facundo Campazzo y la aparición de Nicolás Laprovittola. Argentina, diezmada, fue irregular pero le alcanzó para finalizar como líder de su zona tras vencer a México, Venezuela y Paraguay. República Dominicana sorprendió al combinado nacional en la segunda jornada, pero Argentina sobrevivió en un torneo en el que Brasil (posteriormente invitado al Mundial) quedó afuera en la primera fase en el Grupo A.

En la segunda ronda, y pese a la permanente cuota goleadora de Scola, Argentina perdió con Puerto Rico y Jamaica. Si bien el panorama parecía desolador, vencieron a Uruguay y a Canadá para meterse dentro de los cuatro mejores, situación que automáticamente le dio al equipo un boleto para el Mundial. Tras caer frente a México en semifinales y después de vengarse ante Dominicana en el partido por el tercer puesto, se quedó con la medalla de bronce.

Scola fue el segundo máximo anotador del certamen con 18,8 puntos e integró el quinteto ideal junto a Facundo Campazzo, los puertoriqueños JJ Barea y Renaldo Balkman y el mexicano MVP Gustavo Ayón.

Con Manu Ginóbili y Carlos Delfino lesionados, Argentina afrontó el Mundial de Sevilla con Scola, Nocioni y Prigioni como emblemas. En medio de un recambio que aún no terminaba de darse, Argentina superó la primera fase pero Brasil se tomó revancha de tantas derrotas en octavos de final. Todavía con Rubén Magnano como DT, los 21 puntos de Raulzinho Neto, escoltado por Tiago Splitter, Marquinhos Vieira y Leandrinho Barbosa, eliminaron al equipo de Lamas, que por primera vez quedó afuera de los cuartos de final después de cuatro mundiales. Scola otra vez fue uno de los mejores del torneo: finalizó en quinta posición de la tabla de anotadores (19,5 por partido) y quinto también entre los máximos reboteadores (8,5).

Rumbo a Río

El Preolímpico de México 2015 no era muy ilusionante para un equipo con dos experimentadas estrellas como Nocioni y Scola pero con un equipo falto de rodaje y sin demasiada experiencia. Argentina viajó a México con el objetivo de conseguir un lugar en el repchaje, plaza que conseguirían los primeros cinco del campeonato. Pero el conjunto de Sergio Hernández, con la jerarquía de la antigua Generación Dorada a flor de piel, compitió y sorprendió: finalizó la primera fase invicta después de vencer a Puerto Rico (91-86), a Canadá (94-87), a Cuba (96-64) y a Venezuela (77-68). Scola fue el máximo goleador en todas sus presentaciones.

En la segunda fase, extendió sus buenas sensaciones: derrotó a Uruguay en un partido ajustado (90-87), vapuleó a Panamá (84-57), venció a Dominicana (92-84) pero cayó en la última fecha frente al local por 95-83. Con el objetivo cumplido de clasificar al repchaje, Argentina se jugaría un mano a mano frente a su único verdugo por un lugar en Río 2016. Y Argentina, con Scola como máximo goleador con 18 puntos, venció por 78-70 en un partido vibrante frente a 20.000 mexicanos y consiguió el boleto directo a Río 2016. La derrota en la final frente a Venezuela fue apenas una anécdota.

Scola fue el máximo anotador del torneo con 21,1 puntos, el segundo máximo reboteador con 10,1 y finalizó quinto en tapas. Por supuesto, Scola fue consagrado MVP una vez más e integró el quinteto ideal junto a Andrés Nocioni en un torneo inolvidable en el que reapareció la condición de figura de Facundo Campazzo. Los tres, muy emocionados, demostraron su incredulidad después del partido ante las cámaras de TyC Sports. Mientras Campazzo hacía un esfuerzo para sostener sus lágrimas, Scola fue contundente tras festejar con Nocioni: "No se con qué es comparable. Estaba muy difícil. Ahora estoy más tranquilo pero tuve un par de momentos malos. Estamos para acompañar, Chapu y yo combinados por más de que hagamos el partido que hacemos de 40 puntos y 20 rebotes, es menos de lo que haría el equipo sin nosotros. Estamos para acompañar. Punto y aparte. La victoria es de ellos, el Juego Olímpico es de ellos y el futuro es de ellos".

Río 2016

Manu Ginóbili volvió para una última gira con la selección argentina, una campaña emocionante que también significó el adiós de Andrés Nocioni de la selección. Argentina arrancó con el pie derecho frente a Nigeria (99-66) y extendió su buen momento frente a Croacia (90-82) con 23 puntos y 9 rebotes de Scola. Lituania, pese a la gran actuación de Ginóbili, otra vez apareció como bestia negra (73-81) en un partido que obligaba a la Argentina a lucirse frente a Brasil en una nueva edición del clásico.

Ese cruce frente al local en el Carioca Arena 1 de Río de Janeiro, frente a 11 mil hinchas, fue inolvidable. De ida y vuelta, se definió después de dos tiempos suplementarios. En disputa la clasificación a la siguiente ronda, Andrés Nocioni rubricó una actuación histórica y Facundo Campazzo (33 puntos, 11 asistencias y 4 robos) se consagró en un partido que Argentina empató con un triple agónico de Nocioni que, tras un par de rebotes en el aro, ingresó a 3.8 segundos del final. Chapu finalizó con 37 puntos y 11 rebotes en una tarde en la que Scola terminó con 14 puntos y 10 rebotes junto a un Manu Ginóbili que erminó con 13 concluyó su actuación con 13 puntos, 4 asistencias y 3 rebotes.

Argentina cayó en el cierre frente a España (73-92) y en cuartos de final fue eliminada por Estados Unidos, otra vez con Kevin Durant a la cabeza. En aquella despedida, Scola firmó una planilla de 15 puntos y 10 rebotes. Omnipresente, tras los retiros de Manu Ginóbili y Andrés Nocioni, Scola formó parte del equipo que clasificó al Mundial de China y viajó a los Panamericanos para colgarse una medalla de oro más en su espectacular carrera en la Selección Argentina. Scola es la bandera.

Las opiniones aquí expresadas no representan las opiniones de la NBA ni de sus franquicias

Foto: Gentileza Lucas Currá

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