Dallas Mavericks

Números que hablan: los detalles que desbloquearán un nuevo nivel en Luka Doncic, Zion Williamson, Trae Young y Ja Morant

"Numeros que hablan" es nuestra sección en la que combinamos una estadística destacada con la explicación de lo que realmente pasa en la cancha. ¿Nuestro objetivo? Responder preguntas clave, descubrir verdades ocultas y abrir el telón sobre por qué algunos números importan más que otros.

En esta oportunidad, ponemos la lupa en algunos de los jóvenes más destacados de la competición, quienes han pasado como mucho dos temporadas en la liga y que ya han mostrado su capacidad para brillar: Luka Doncic, Zion Williamson, Trae Young y Ja Morant. Analizamos cómo podrían desbloquear un nuevo nivel de cara a la 2020-2021 que está por comenzar.

31,6 - 75,8

No es un secreto ni nada por el estilo: el tiro es un aspecto que Luka Doncic necesita mejorar para dar otro salto. Y está claro que eso significaría... Bueno, los rivales deberían alarmarse si lo logra. Si en su segundo año ya estuvo en la conversación para el MVP teniendo registros por debajo de la media con su lanzamiento, qué imaginar lo que podría ser el esloveno si concreta una mejora. Ojo, incluso con esos porcentajes sigue siendo clave para la estructura y configuración de los Mavericks, como bien analizó Nacho Losilla durante la 2019-2020. Pero un crecimiento sería inmejorable. De hecho, el ex Real Madrid dijo en la media week que había trabajado sobre varios aspecto, especialmente su tiro. Veamos...

Luka tuvo un 31,6% en triples en la 2019-2020 sobre 8,9 intentos por noche. Es decir, mal porcentaje con gran volumen. De hecho, fue el 8° jugador con mayor promedio de triples intentados por encuentro en la temporada. Sin contar a Stephen Curry, Mychal Murder y Blake Griffin (5, 7 y 18 partidos jugadores, respectivamente), 79 jugadores han intentado más de 5 triples por encuentro en el curso pasado. Luka tuvo el segundo peor porcentaje de acierto entre todos ellos, sólo por delante de Spencer Dinwiddie (30,8% en 6,3 intentos).

Hay una curiosidad en sus datos: es más efectivo desde el drible (31,6%) que en situaciones de catch and shoot (28%). Este último número sería muy preocupante en el caso de que la muestra fuera más alta (apenas tomó 1,3 por duelo de este tipo). Y no pareciera que fuera a cambiar, ya que la pelota en Dallas está en las manos de Luka.

Ahora bien, los triples no son el único aspecto a mejorar dentro de la excelencia de Doncic. Su porcentaje de acierto desde al línea de libres también debería estar más arriba, sobre todo por el volumen. Luka ya ha desarrollado una gran capacidad para crear contacto y llegar a la línea, además de haberse ganado el trato de estrella a la hora de los cobros. Si pudiera capitalizar ese aspecto aún más, sería muchísimo mejor. Ese 75,8% de acierto en libres llega con 9,2 intentos por noche, la cuarta cifra más alta en toda la competición.

Sin contar a Zion Williamson (apenas 24 partidos), 12 jugadores tomaron más de 7 libres por encuentro en la 2019-2020. Sólo Giannis Antetokounmpo (63,3%) tiene un peor porcentaje de acierto que Doncic.

¿Cómo cambió entre su primera y segunda temporada? Cayó en cuanto al triple (del 32,7% en 7,1 intentos como rookie al 31,6% en 8,9 como sophomore), pero creció en relación a los libres (del 71,3% en 6,7 intentos al 75,8% en 9,2). De nuevo, no son malos registros (sobre todo el casi 76% en libres), pero sí mejorables.

18,2

Al hablar de Zion Williamson, quizás el número a mirar que apunta a desbloquear su potencial sea el 24, que es su número de partidos jugados en su primer año en la liga. Definitivamente, el #1 del Draft 2019 tiene que mantenerse en cancha de manera consistente y saludable para poder empezar a apreciar todo lo que se imaginó previo a su llegada a la liga. Pero también hay que mirar a ese aspecto que se sabía iba a ser su gran lunar.

El joven de los Pelicans carece de un tiro peligroso. De hecho, prácticamente no lo ha usado como recurso. Pero ese 18,2 es su porcentaje de acierto en lanzamientos catch and shoot es alarmante. Es cierto que la muestra es muy chica, apenas 11 tiros tomados. Pero que haya metido dos de ellos es todo un tema. Ambos fueron triples, donde registró un 2-8 al lanzar tras recibir. Y si bien su magia sigue estando cerca del aro, habrá espacios con buenos generadores y manejadores del balón como Lonzo Ball y Brandon Ingram, y si la pelota le llega con tiempo y espacio a la línea de tres puntos, debería tener cierta capacidad para castigar a la defensa.

Miremos estas dos situaciones similares para Zion. Brook Lopez y Kristaps Porzingis, sus defensores de turno, regalan por completo el tiro para enterrarse en la pintura y contener una eventual penetración. Es lo que indica el manual (por ahora) para frenar al ex Duke.

Está claro (o parece claro) que, por el momento, Zion no se convertirá en un tirador. Al cabo, su poder es otro. Pero desarrollar cierto nivel de peligro con su lanzamiento será clave para abrir otro aspecto de su juego que le servirá a los Pelicans y también a él, ni hablar si su enorme poder físico y atlético se choca ante las falencias justamente físicas que ha mostrado hasta ahora para mantenerse sano. Veremos cuánto evoluciona en su segundo año.

8,2

Trae Young demostró ser un talento ofensivo muy particular y especial, a tal punto que fue titular del All-Star Game en su segunda temporada. Pero claro, todo lo bueno que es adelante le falta atrás. Y si bien en lo defensivo hay una carga colectiva que no se puede dejar de lado, está claro que el base 'ayuda' para que los Hawks sean un equipo por demás flojo en defensa.

El rating defensivo de Young a lo largo de la 2019-2020 fue de 116,1, el peor de su equipo entre los jugadores que promediaron más de 21 minutos en campo. ¿Qué pasó cuando no estuvo en cancha? Atlanta mejoró ese registro a 107,9. La traducción es que, cuando su principal estrella estaba en acción, Atlanta permitía 8,2 puntos cada 100 posesiones más a sus rivales.

De nuevo, todos los males defensivos de Atlanta no son culpa del ex Oklahoma. Es más, cuando él descansó, el net rating del equipo fue el peor de todos (-12,2) porque el ataque se cayó a pedazos (95,7 puntos cada 100 posesiones). Pero Young, individualmente, tiene notorios problemas para emparejarse ante su atacante de turno, con el agregado de que su posición es de verdadera elite en la competición. Apenas un ejemplo, incluso ante rivales que en este caso no son estelares: Young deja mucho espacio para que reciba Garland, y luego parece perderse, permitiendo que el base de los Cavs se escapa con facilidad.

Aquí hay un doble desafío: el personal de Trae de tratar de maquillar sus problemas lo más posible, y el colectivo de Lloyd Pierce para armar una estructura que pueda 'esconder' mucho más a su base a la hora de tareas defensivas.

37,9

Ja Morant ganó con absoluta justicia el premio al Mejor Rookie del año. El base de 21 mostró una madurez y control que superó a la media de su edad para la posición, y estuvo muy cerca de llevar a los Grizzlies a los Playoffs de manera totalmente inesperada (terminaron perdiendo el Play-in ante Portland). Su 47,7% de campo fue realmente espectacular. De hecho, se unió a una lista que tenía a sólo cinco miembros en cuanto a guardias rookies que promediaron al menos 17 puntos con 47% de campo: Michael Jordan, Oscar Robertson, Magic Johnson, Walter Davis y Willie Anderson fueron los otros.

Pero dentro de esa excelencia, hay un punto que desbloqueará otro nivel en Morant. Quedó claro que no es un tirador peligroso. Cerró con un 33,5% en triples sobre 2,7 intentos que no termina de explicar toda la película. Lo que preocupa es el 37,9% de campo en tiros desde el drible. Ahí tiene que dar un salto el base de los Grizzlies. Sí, llegando hasta el aro es de elite, porque su capacidad de explosión y toque le permiten marcar diferencias. Pero vaya si el tiro es importante, sobre todo en situaciones límite. De hecho, el reinicio en Disney fue un ejemplo. Es cierto que la lesión de Jaren Jackson Jr le generó una carga aún mayor sobre él. Pero con las defensas cerradas, Morant sufrió: 39,4% de campo y 22,5% en triples sobre 5,0 intentos en los seeding games.

El 30,5% de los lanzamientos de campo de Morant durante la 2019-2020 fueron desde el drible, un porcentaje para nada bajo. En cuanto a triples desde el drible, el registro bajó a 31,3% de acierto sobre 1,7 intentos. Y si miramos a esa muestra en Disney, duele aún más:

  • 27,5% de campo desde el drible (37,2 de frecuencia de uso)
  • 19,1% en triples desde el drible (sobre 3,3 intentos por partido)

Imaginen las cualidades atléticas del armador de Memphis combinadas con un mayor crecimiento de su capacidad de lanzamiento. Ese debería el próximo gran paso de su desarrollo.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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