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Minnesota Timberwolves

Malik Beasley, un dilema que aparece en el horizonte de Minnesota Timberwolves

Además de lo que terminen haciendo en el Draft, en el que están destinados a tener uno de los mejores picks del orden, la gran decisión que deberán afrontar los Minnesota Timberwolves entre temporadas pasa por el futuro de Malik Beasley en la franquicia.

El escolta, quien se sumó a Minnesota proveniente de Denver en un traspaso a cuatro bandas en febrero, será agente libre restringido al finalizar la 2019-2020, lo cual significa que los Timberwolves tendrán la chance de igualar cualquier oferta que el tirador reciba en el mercado.

Lo cierto es que Beasley dejó excelentes sensaciones durante sus 14 partidos con los Wolves. Promedió 20,7 puntos, bajó 5,1 rebotes y lanzó un 43% en triples a lo largo de 33,1 minutos por encuentro. Números que en principio nos harían pensar que la franquicia debería estar sumamente interesada en retener al ex Nuggets.

Sin embargo, el panorama no es tan claro como parece.

Hay una razón contundente por la cual Beasley entraba y salía de la rotación de Michael Malone en los Nuggets: su defensa. Nunca se ha dudado de su poder anotador y triplero, pero su rendimiento en el otro costado del campo no estaba a la altura de lo que un contendiente necesitaba. Aún cuando Gary Harris ha dado varios pasos atrás en su desarrollo anotador, fue justamente la defensa la que le permitió mantener su lugar en el quinteto de Denver, por encima de Beasley.

Ahora bien, un equipo puede convivir con un defensor flojo en su formación y tampoco estamos hablando de un completo negado en ese aspecto. Pero el problema es lo que Minnesota tiene a su alrededor, especialmente en la media-cancha: D'Angelo Russell es uno de los marcadores más flojos de la competencia en la posición del base, mientras que tener a Karl-Anthony Towns en la pintura tampoco ofrece ninguna garantía (de nuevo, estamos hablando de lo defensivo).

No hay dudas de que en ataque, un tridente Russell-Beasley-Towns le ofrece a los Timberwolves enormes posibilidades, con un poder anotador sensacional, que tranquilamente los puede catapultar a tener una de las mejores ofensivas de la liga.

Pero, ¿alcanza para compensar su debilidad atrás? Los datos de la 2019-2020 nos dan un adelanto al respecto.

Más allá de que Towns prácticamente no llegó a jugar con ninguno de los dos, Beasley y Russell sí compartieron cancha durante más de un mes de competencia. De hecho, registraron 604 posesiones juntos. Ofensivamente, al equipo le fue tan bien como uno podría esperar: rating de 116,1 puntos, cifra que aparece en el percentil 91 de la NBA. Sin embargo, su rendimiento defensivo fue un espanto: rating de 118 puntos, lo cual los deja en el percentil 7. El balance (Net Rating) de -2 marca que fue más lo que entregaron que lo que ganaron con esa dupla.

Al fin y al cabo, los interrogantes que rodean a la situación de Beasley solo pueden ser respondidos en términos de lo que la franquicia quiera para su futuro. Tener a tres jugadores capaces de promediar por encima de los 20 puntos es un atractivo interesante. ¿Pero pueden aspirar a dar pelea, con una media-cancha tan permisiva como la que tendrían?, ¿es la mejor manera de aprovechar a un talento único como el de Towns?, ¿qué pasaría en ese escenario con otros proyectos como Jarrett Culver o Josh Okogie?

El resultado ideal para Minnesota sería poder retener a Beasley con un contrato que le deje cierta flexibilidad a futuro. Una apuesta de mediano impacto, que si sale mal no signifique haber dilapidado el largo plazo y la chance de darle a Towns un equipo capaz de dar pelea en Playoffs.

Ahora bien, ¿qué pasaría si algún equipo le ofrece a Beasley un contrato similar al que recibió Tim Hardaway Jr. de parte de los Knicks en el 2017 (71 millones, 4 años)? Después de todo, estamos hablando de dos jugadores de características muy similares. ¿Sería sabio igualar una oferta de ese calibre? Si eso sucediera, Minnesota ya tendría su núcleo definido de aquí a por lo menos tres años y con tres jugadores acaparando alrededor de 80 millones por año, su margen de maniobra sería mínimo.

Los 14 partidos de la 2019-2020 tendrán que ser una prueba suficiente como para que los Timberwolves tomen una decisión que puede cambiar para bien o para mal su próxima década.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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