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El maravilloso Mundial 2010 de Kevin Durant, su primera consagración

Desde su adolescencia Kevin Durant ha sido señalado como una estrella del básquetbol: el alero oriundo de Washington D.C. siempre se destacó en este deporte. Sin embargo, aunque acumulaba premios individuales, no lograba llegar al éxito colectivo. Esa historia tuvo un vuelco en uno de los capítulos más importantes a la hora de contar su carrera, uno del que este 12 de septiembre se cumplen 11 años: la conquista del Mundial de Turquía 2010 con la Selección de Estados Unidos.

Aquel torneo que tuvo su fase final en Estambul fue no una demostración ni confirmación del talento que tenía y tiene Durant, sino que lo puso ante los ojos del mundo en una escala internacional con un KD de apenas 21 años liderando al equipo representativo de la principal potencia del básquet.

Durant terminó ese torneo con una media de 22,8 puntos, 6,1 rebotes, 1,8 asistencias y 1,4 robos por encuentro habiendo disputado nueve partidos y se quedó con el premio de MVP sin que haya discusión al respecto, ganando una distinción que desde el Mundial de 1994 no era concedida a un jugador de Estados Unidos (fue para Shaquille O'Neal entonces) y que de hecho solamente dos veces en la historia había sido obtenida por un estadounidense (Kirby Minter en 1954 es el dueño del otro antecedente).

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En la previa podían plantearse dudas sobre el desempeño del equipo estadounidense, campeón en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 pero previamente derrotado en Atenas 2004 y en los mundiales de 2002 y 2006 (también en 1998 pero con otro contexto, sin NBA) con planteles jóvenes al que llevaban a Turquía: de los campeones olímpicos ninguno volvía a decir presente y siete de los jugadores del plantel eran jóvenes menores de 23 años que ni siquiera tenían mucha experiencia o logros en la NBA, tal el caso de Durant.

En Chauncey Billups y Lamar Odom podían confiar para capitanear el barco, pero el rendimiento de la brillante camada 1988 (que incluye a Durant, Derrick Rose, Russell Westbrook, Stephen Curry, Eric Gordon y Kevin Love) era una incógnita. Curry, por caso, recién terminaba su primera temporada como profesional. Durant era el único de los jóvenes que ya había sido All-NBA (primer quinteto en 2009-2010, promediando 30,1 puntos y 7,6 rebotes por partido siendo el máximo anotador de la liga). Ni Billups ni Odom, playmakers, iban a tomar la responsabilidad anotadora. Todo quedaba en manos de KD, la única superestrella que le había dado el sí a USA Basketball.

Lo impactante de ese torneo de Durant no es el resultado conseguido en sí: Estados Unidos a pesar de esas bajas era el favorito número uno de un Mundial en el que otros equipos como España o Argentina también tenían sus ausentes importantes (con nombrar a Pau Gasol y Manu Ginóbili alcanza). Lo que generó impacto y todavía es recordado fue la forma en la que el entonces jugador de Oklahoma City Thunder dominó la competencia en su primera presencia en FIBA a nivel de mayores.

KD demostró que su arsenal de habilidades lo hacía indetenible en el juego internacional, cosa que luego reafirmaría en los tres Juegos Olímpicos que jugó con actuaciones históricas (30 puntos en la final de Londres 2012, otros 30 en la de Rio 2016 y 29 en la de Tokio 2020). La línea de tres puntos más cercana al aro que la de la NBA era un juego de niños para él. En Turquía encestó 26 de los 57 triples que intentó, quedando con un acierto del 45,6%.

Durant no fue el jugador que más triples encestó en Turquía (ese fue Carlos Delfino con 27 pero en 70 intentos) ni el máximo anotador del torneo (Luis Scola con una media de 27,1 puntos por partido jugando 7,7 minutos por encuentro más que Durant). Fue el único que en esa competencia dio la sensación de poder resolver cualquier problema dentro de la cancha, de ser invencible. Croacia, Eslovenia, Brasil, Irán, Túnez, Angola, Rusia, Lituania y Turquía lo sufrieron en un camino que tuvo pocas turbulencias para el equipo norteamericano: Brasil fue el único equipo que perdió ante ellos por menos de diez puntos, cayendo por 70-68.

Ante los rivales más bravos (Brasil, Rusia, Lituania y Turquía) Durant sacó las garras como debía hacerlo. En esos cuatro encuentros su promedio fue espectacular: 31,5 puntos y 7,2 rebotes finalizando con un 50% o más de acierto en tiros de campo en cada partido. La exhibición contra los lituanos, de 38 puntos y 9 rebotes con 14-25 de campo, es inolvidable. Ningún tipo de defensa servía para frenarlo.

Después de ese torneo se creó un lazo entre Durant y USA Basketball que todavía no se ha roto y que pone al hoy jugador de Brooklyn Nets como el basquetbolista más importante de la selección de su país, con la misma cantidad de medallas doradas en Juegos Olímpicos que Carmelo Anthony (que además tiene una de bronce). Cracks de todo tipo han pasado por las competencias FIBA, pero el dominio prolongado de Durant y la facilidad y naturalidad con la que parece hacerlo no se ha repetido. De ahí en adelante comenzó una década espectacular de KD, con dos anillos de campeón NBA, dos MVP de Finales, un MVP de Fase Regular, ocho selecciones All-NBA y su nombre en la disputa por el cetro de mejor jugador del mundo. Todo empezó hace 11 años en Turquía.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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