NBA 75

Ranking NBA 75 Aniversario: los mejores jugadores de la década de 1980

La NBA celebrará en la temporada 2021-2022 su 75º aniversario, un momento de recuerdo, de memoria y para mirar para atrás hacia la rica historia que posee la liga norteamericana. Una competición surgida al calor de los cambios que se produjeron en la sociedad americana tras la II Guerra Mundial y que favorecieron el auge del deporte como un reclamo más dentro de la gran oferta de ocio de aquel momento.

MÁS | Los mejores jugadores de las décadas 1940 y 1950 | 1960 | 1970

Para cuando se creó la BAA en 1946, organización que acabaría resultando años más tarde en la NBA tras su fusión con la NBL, el básquet profesional había crecido enormemente, siendo uno de los principales objetivos para los aficionados, así como el juego que ya contaba con nombres reconocibles y que dejarían su huella en el tiempo.

Es por ello que desde el staff de NBA.com en español hemos decidido elegir a los 10 mejores de cada década en la liga, los jugadores que marcaron un antes y un después, por su talento y éxito. Es importante matizar que esto no es un top ni los protagonistas están ordenados de mejor a peor, sino que todos ellos tienen el mismo valor. Tras las tres primeras décadas llegamos a la segunda edad de oro de la NBA, la década de 1980, momento en el que la liga vivió una explosión en todos los sentidos, tanto dentro como fuera de la cancha, lo que se tradujo en un enorme crecimiento de la competición. Este fue el momento del resurgir de la rivalidad Lakers-Celtics, el despertar ofensivo y la irrupción de figuras como Michael Jordan, Magic Johnson o Larry Bird.

Kareem Abdul-Jabbar

Una estrella duradera como muy pocas en toda la historia, capaz de lograr un puesto en dos décadas consecutivas de manera unánime dentro del staff de NBA.com Global. Un Kareem que comenzó la década de la mejor manera posible, haciéndose con el MVP de la Fase Regular y conformando un tándem único junto a Magic Johnson.

Juntos formarían una dupla para el recuerdo que llevó a los Lakers a su etapa más brillante hasta ese momento, consiguiendo cinco campeonatos (1980, 1982, 1985, 1987 y 1988) y alcanzando tres Finales más donde perdieron frente a Celtics y Pistons. A lo largo de ese lapso, Abdul-Jabbar lograría únicamente un MVP de las Finales (1985) a sus 37 años, siendo el más veterano en realizar tal gesta.

El pivote alcanzó su madurez competitiva en esta década pese a que los años terminaron pesando en él en la última etapa. Así, Abdul-Jabbar finalizó este periodo como el quinto máximo anotador con 16.246 puntos, noveno máximo reboteador con 5.980 y segundo en tapones con 1.594. En 1989 colgó las botas concluyendo su trayectoria en lo más alto de buena parte de las estadísticas históricas.

Charles Barkley

Sir Charles representó un perfil de jugador poco común en aquel tiempo, razón por la cual logró hacerse un hueco rápidamente en la NBA. Con un físico privilegiado en su plenitud de carrera, el nativo de Alabama combinó los roles de alero y ala pivote asumiendo un papel totalizador en su periplo en Philadelphia 76ers.

Pocos eran capaces de hacerse con el rebote, iniciar la transición y finalizar sin apenas oposición como Barkley en aquella época, asentándose como el séptimo jugador con más triple-dobles de la década con un total de 8.

Por otro lado, Barkley fue creciendo y desarrollándose progresivamente como un maestro del poste bajo, acostumbrando a llevar a sus emparejamientos a esas latitudes y forzando la acción hasta conseguir el espacio deseado. El ala pivote se consagró en los Sixers como un fiable anotador, liderando la liga en tres temporadas consecutivas en porcentaje de acierto en tiros de 2, superando en todas el 63%. Su pico de carrera llegaría en la década posterior, pero ya en los ochenta demostró ser una figura de relevancia con más de 8.000 puntos, 4.000 rebotes y 1.000 asistencias.

Larry Bird

Uno de los nombres más notables de toda la década y de toda la historia de la NBA. Un jugador revolucionario por su visión de juego, por su brillante técnica individual y espíritu competitivo. En definitiva, Larry Bird fue el ejemplo perfecto del alero moderno que tan importante sería en los años posteriores al retiro de la leyenda de Indiana. El jugador de los Celtics fue único en todos los sentidos, alguien a quien entregar las llaves del ataque y que era capaz de producir bajo cualquier contexto de manera brillante, incluso estando lesionado.

Sin duda, uno de los dominadores de este periodo, basta únicamente con destacar su palmarés, consiguiendo 3 MVPs de manera consecutiva (1984, 1985 y 1986) y siendo All-NBA First Team entre 1980 y 1988, además de 3 campeonatos.

Las lesiones mermaron su continuidad en la liga así como su rendimiento en los últimos años de los ochenta e inicios de los noventa, pese a ello terminó como el cuarto máximo anotador con 17.899 puntos.

Julius Erving

Del mismo modo que Abdul-Jabbar, Erving fue uno de los jugadores más duraderos y constantes de toda la década y, aunque no pudo disfrutar del mismo éxito colectivo que el pivote, el neoyorquino extendió su trayectoria a lo largo de los años con gran maestría. Así, el Dr. J se asentó como una de las referencias de la NBA en un momento clave, sirviendo de enlace generacional entre las estrellas emergentes y los veteranos asentados, siendo el mejor ejemplo de esto su pico de carrera en lo individual con el MVP de 1981, seguido del campeonato de 1983 con los 76ers. Un periodo a lo largo del cual logró entrar en el mejor quinteto de la liga con cuatro nominaciones consecutivas.

Erving se retiraría finalmente en 1987 a los 36 años con una gira de despedida que hizo honor a su relevancia e importancia en la competición en un momento que fue crítico para la liga, asentándose como una de las caras más reconocibles de la NBA. Con más de 13.000 puntos en la década, el Dr. J colgó las botas firmando la sexta media de anotación más alta hasta ese curso para alguien mayor de 36 años con 16,8 tantos de promedio.

Magic Johnson

La otra "pata" de la década de los ochenta junto a Bird y la antítesis del mismo. Si el alero verde fue revolucionario en su posición, Magic lo fue en general, convirtiéndose en uno de los perfiles más inusuales de toda la historia hasta su llegada. Con la estatura de un jugador interior manejaba la bola como si de un base tradicional se tratara y conectaba pases imposibles, haciendo de la creación en transición y el contraataque su arma más mortífera.

Johnson fue una de las figuras con una mayor inteligencia en cancha que se haya visto y que logró dar pie a una posición más propia del básquet actual que del que se profesaba en ese momento. Alguien que podía ocupar las 5 posiciones, defender a todas ellas y, al mismo tiempo, ser un líder natural. Un buen ejemplo de esto es el número de triple-dobles acumulado durante este periodo, el cual sumó un total de 113, 68 más que el segundo clasificado (Larry Bird).

El verdadero momento de plenitud de Johnson siempre sucedía durante los Playoffs, donde asumía un mayor grado de protagonismo y los Lakers lo notaban. Si durante la Fase Regular sus medias fueron de 19,5 puntos y 11,2 asistencias, en la postemporada ascendían a 19,0 tantos y 12,4 pases de canasta, reduciendo las pérdidas y manteniendo prácticamente el mismo acierto de cara al aro.

Michael Jordan

No le costó mucho a Su Majestad alcanzar la elite de la NBA y colocarse entre los mejores de toda la competición. Aunque su pico de éxito sucedería en la década posterior, el rendimiento de Jordan durante los ochenta alcanzó un nivel en lo individual insólito en época moderna pese a que no lograse llegar a las Finales.

Tan solo le bastaron tres temporadas y 182 partidos para asentarse con el título de máximo anotador a los 23 años con una media de 37,1 puntos, la segunda marca más alta para un exterior de toda la historia. A partir de ahí comenzaría una racha de 7 campañas consecutivas siendo el máximo anotador de la competición hasta su primer retiro en 1993.

Pero el Jordan de los ochenta no solo fue un fantástico anotador, sino que también impactó en defensa, llevándose el premio al Mejor Defensor en 1988, año en el que también alcanzó el primero de sus 5 MVPs, siendo además el primero en conquistar ambos galardones en el mismo año.

Moses Malone

Uno de los jugadores más infravalorados de la década de los ochenta y capaz de impactar allí donde fuera. Uno de los principales dominadores de este periodo, especialmente en el primer lustro mientras estuvo en un contexto competitivo. El único capaz de ganar dos MVPs consecutivos con dos equipos diferentes (Houston Rockets y Philadelphia 76ers), un buen reflejo del gran nivel al que rindió en su pico de carrera.

Una fuerza dominadora bajo los aros que lideró la NBA como máximo reboteador entre 1981 y 1985, mientras superaba los 22 puntos de media en todas las ocasiones. Todo ello lo convirtió en el único jugador de la década en lograr 19.082 puntos y 10.269 rebotes.

Isiah Thomas

Un fantástico base en una era donde las defensas penalizaban muchísimo a aquellos cuyo físico no era el más dominante. Thomas demostró que la técnica y el talento siempre son capaces de superar a un contexto adverso.

Por ello, en lo que más brilló el nativo de Chicago fue en la dirección de sus equipos, logrando rivalizar con Magic Johnson como el base de este periodo, conquistando el título de máximo asistente en 1985 con 13,9 asistencias por encuentro. Un All-Star y All-NBA perenne durante toda su trayectoria, Thomas representó la excepción al dualismo de Lakers-Celtics comandando a sus Pistons a dos campeonatos consecutivos en 1989 y 1990.

Dominique Wilkins

Más recordado por sus actuaciones en el Slam Dunk Contest que por su verdadero valor como jugador NBA, el alero de origen francés demostró pronto que era uno de los anotadores más prolíficos y difíciles de frenar de toda la competición. Un Wilkins que en 1986 superó a Alex English, Adrian Dantley y Larry Bird por el título de máximo anotador que pone en valor la dificultad del reto.

El dominio de los Celtics en la Conferencia Este privó a sus Hawks de poder recibir el reconocimiento que merecía el fantástico nivel del alero parisino. Pese a ello logró terminar la década como el séptimo máximo anotador con 14.557 puntos.

James Worthy

El tercer pilar que siempre sostuvo a los Lakers y que no siempre obtuvo el reconocimiento que pudo merecer por la importancia de Abdul-Jabbar y Johnson. Una auténtica navaja suiza que desempeñó a la perfección el rol de alero, abriendo el campo y produciendo en transición para convertirse en el mejor recurso del ataque de los californianos en su camino al éxito.

Lo más destacable de la carrera de Worthy durante los ochenta fue la efectividad que tuvo siempre en ataque, terminando la década con un 55,6% de efectividad en tiros de campo y 17,9 puntos por noche.

  • Menciones de honor: George Gervin, Kevin McHale y Hakeem Olajuwon

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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