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Miami Heat

Miami Heat y un nuevo paso en el camino a un básquet sin posiciones clásicas

En 64 de los 65 partidos que el Miami Heat ha disputado en la 2019-2020, su quinteto inicial salió a la cancha sin un solo jugador que normalmente sea considerado un base natural. La única excepción fue un juego ante Houston, a finales de noviembre, en el que Goran Dragic (el único de todo el plantel que califica en esa posición) arrancó como titular.

Y aún así, sin esa pieza que parece ser puntal para toda ofensiva de un equipo de básquet, Miami no solo ha ganado 41 de esos juegos y tiene la sexta mejor ofensiva de la liga, sino que además es uno de los equipos que mejor se pasa el balón.

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Pero, ¿cómo logra esa circulación de pases, si uno de los conceptos básicos que ordenan este deporte está vinculado a la función del armador o generador de juego?, ¿es Miami la demostración de que el básquet realmente ha perdido la definición clásica de sus posiciones?

Empecemos por lo básico. El Heat promedia 290 pases por partido. Una cifra de mitad de tabla (14°) y bastante lejos de los líderes de la competencia: Golden State 333, New Orleans 317 y Charlotte 308.

Sin embargo, a la hora de transformar esos pases en asistencias, el equipo es realmente de élite. Y no solo porque tenga grandes definidores o tiradores, sino que los números verifican la calidad y precisión de sus pasadores.

Miami es el quinto equipo que más asistencias promedia (26) y esto tiene aún más mérito si tenemos en cuenta que juegan con el 27° ritmo del torneo.

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Su marca en lo que NBA.com/Stats denomina asistencias potenciales (pases con chances de transformarse en asistencias) es aún mejor: 49,5 (3° mejor de la liga). ¿Los puntos que crean sus asistencias? 68,5 unidades, de nuevo, tercero mejor de la competencia.

A la hora de analizar esos números desde el plano individual, descubrimos que si bien el Heat no tiene un base clásico en su quinteto titular, ha logrado distribuir ese rol en dos hombres: Jimmy Butler y Bam Adebayo, quien ha tenido un progreso técnico impensado, consolidándose como un All-Star y uno de los jugadores más versátiles de la NBA.

Además de que los dos promedian por encima de las 5 asistencias por partido, Butler da 50 pases por juego y Adebayo 48, que a su vez se reflejan en 11,5 y 9 asistencias potenciales respectivamente. Solamente Nikola Jokic, Draymond Green y Giannis Antetokounmpo superan las 9 de Bam entre jugadores que ocupan las posiciones 4 y 5, mientras que las 11,5 del ex Minnesota están en el Top 25 de la liga.

De hecho, solamente siete de las otras 29 franquicias tienen en su cuadro titular a dos jugadores que superen las 9 asistencias potenciales por encuentro: Washington (Shabazz Napier y Bradley Beal), Phoenix (Ricky Rubio y Devin Booker), New Orleans (Lonzo Ball y Jrue Holiday), Milwaukee (Giannis Antetokounmpo y Eric Bledsoe), Houston (James Harden y Russell Westbrook), Denver (Nikola Jokic y Jamal Murray) y Brooklyn (Spencer Dinwiddie y Kyrie Irving). El único caso similar al de Miami, sin un base clásico, son los Nuggets, repartiendo esa tarea entre Jokic y Murray.

Claro que la función del base no es solo asistir y menos en la NBA de hoy en día. También son claves a la hora de generar puntos desde situaciones de pick and roll. Y allí, Miami también responde con solidez.

El 20% de las posesiones del Heat llegan por vía de la creación de un portabalón en el pick and roll. Es la 12° marca más alta de la liga, lo cual no está nada mal considerando su esquema.

Eso sí, aquí los dos nombres principales varían: si bien Butler se mantiene, Kendrick Nunn pasa a ocupar su lugar como escudero, reemplazando a un Adebayo que casi no utiliza ese tipo de acciones (solo 0,8 posesiones por juego). Butler en cambio, define 7 pick and rolls por partido y Nunn 5,1, con el rookie siendo bastante más efectivo en esa clase de ataque (0,96 puntos por posesión vs 0,86).

Los extremos están desapareciendo. Así como Golden State demostró en su momento que no era necesario tener a un pivote en cancha, en una decisión que está siendo llevada al extremo por Houston en la 2019-2020, Miami parece estar eliminando el concepto del base y su importancia en el funcionamiento de una ofensiva.

Y si bien es cierto que los Warriors no hubieran podido compensar esa falta de estatura de no tener a un jugador como Draymond Green, o que a Miami se le abrió esta puerta gracias al progreso creativo de Bam Adebayo, no parece haber manera de frenar esta tendencia: las posiciones con las que nos criamos, cada día tienen menos peso específico en las propuestas de los equipos NBA... ¿Será tiempo de reinventarlas?

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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