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Dallas Mavericks

Luka Doncic y cómo su mayor laguna ofensiva es positiva para Dallas Mavericks: el bajo acierto desde el triple

Solo hablamos maravillas de Luka Doncic. ¿Qué más podríamos hacer? En Europa ya conocíamos al esloveno, pero es innegable que rompe cualquier expectativa puesta sobre él. Ya no solo en su primer año, si no en el segundo, donde se confirma como All-Star e incluye su nombre en la lista de candidatos al MVP.

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La facilidad con la que juega en la mejor liga del mundo es la misma con la que se ha ganado a todo el público de Estados Unidos. Ese que apenas sabía quién era pese a llegar como miembro del Mejor Quinteto (y campeón) del Eurobasket 2017, y MVP (y campeón) de la ACB y la Euroliga en la 2017-2018. Ese juego tan suave, técnico e inteligente, junto a su carisma y cara de niño bueno.

De todo esto hemos hablado, escrito y escuchado decenas de veces. Lo mejor de Luka es que, en apenas temporada y media, ha acostumbrado a todo lo que rodea a la NBA a un nivel maravilloso. Es más noticia el día que juega mal a cuando realiza un triple-doble. Tiene mayor calada cuando falla y se frustra a cuando somete al rival con una sonrisa y clava tiros imposibles. Ese es su mayor logro en un tiempo récord.

El aspecto a mejorar en ataque para Luka Doncic

Nos engañaríamos al pensar que su juego es perfecto. Pese a estar a nivel MVP es muy importante tener algo claro: Luka sigue en fase de formación. Todavía sigue un plan para su desarrollo en la NBA y sacar el mayor jugo a todo su potencial. Las miras del jugador y la franquicia, Dallas Mavericks, un entorno maravilloso donde crecer, están puestas en que sea élite de la liga por más de una década. Un jugador histórico.

Y para ello también hay que hablar de los aspectos a mejorar para Doncic. Dejando la defensa a un lado, donde es un evidente mismatch a buscar por el rival (tampoco debe preocupar a estas alturas), en ataque todavía tiene margen. Acumula muchas pérdidas por partido, pero su porcentaje de balones perdidos es el normal para el volumen de balón que acumula. Es más, ha reducido la tasa: de un 15% en su curso rookie a un 14,6% en el sophomore, todo ello aumentando su uso de manera descarada (de un 30,5% a un 37%), La mejora es brutal.

Quizás todavía necesita ganarse más el respeto de los árbitros. Aunque tiene un buen tratamiento de estrella para la edad que tiene y sabe sacar faltas, en ocasiones puede pasarse de directo con los colegiados y paga sus frustraciones. ¿Es preocupante? Para nada. En lo que a actitud se refiere, ese comportamiento va de la mano con el descaro que siempre ha mostrado. Y solo hay que ver la inmensa cantidad de diferentes emociones que han mostrado las más estrellas en la historia de la NBA. Han triunfado todos los estilos a lo largo de la historia.

Pero sí hay un punto donde Luka puede y debe mejorar: el acierto desde el triple. Hay que decirlo al igual que alabamos sus virtudes: Doncic es en la 2019-2020 uno de los peores tiradores de tres de volumen en la NBA, puede que incluso el peor, en función de dónde marquemos el número de intentos. Un aspecto muy interesante que merece ser analizado.

La revolución en Dallas

Luka abría una nueva era en Dallas. Una vez decidieron construir a su alrededor y potenciar sus atributos con el sacrificio de Dennis Smith Jr, el premio obtenido a cambio no podría haber sido mejor: Kristaps Porzingis. El letón es el complemento interior-exterior sin balón perfecto. Sirve para construir la defensa a su alrededor, como arma en el pick&pop y como ejecutor de primer nivel. Un constante mismatch, pero este a favor de Dallas.

En esta etapa para los Mavs la modernización llega por completo a la franquicia. Dos unicornios al frente, y el espaciado y el triple por bandera. Se busca salir con un cinco que permita al esloveno jugar en pick&roll y que ayude al letón a defender, pero la carta más letal del equipo es usar un quinteto de cinco jugadores abiertos, con Porzingis de cinco y aleros móviles que aporten en ambos lados.

En la 2019-2020, Dallas es el segundo equipo que más triples lanza por cada 100 posesiones, solo por detrás de Houston Rockets, el equipo que más registros ha roto con el tiro exterior. De hecho, estos dos equipos son los únicos que superan los 40 triples por cada 100 posesiones. Una barbaridad. ¿Lo mejor? Los Mavs también se encuentran en el top 10 de acierto, son 8º con un 36,9%. Solo Miami, Toronto y New Orleans combinan cifras de volumen y aciertos similares.

Salvando a las dos estrellas, que todavía tienen mucho margen de mejora en su acierto exterior, aunque en Kristaps se ha visto una clara progresión positiva, los tiradores son letales:

  • Tim Hardaway Jr: 7,2 intentos por partido, 40,7% de acierto
  • Seth Curry: 5,1 intentos (en 24,5 minutos, el especialista), 45,3% de acierto
  • Maxi Kleber: 4,3 intentos, 37,4% de acierto
  • Dorian Finney-Smith: 4,1 intentos, 37,4% de acierto

De los jugadores de la rotación principal solo Justin Jackson deja porcentajes por debajo del 35% (28,5%), mientras que Jalen Brunson y Delon Wright quedan por encima de la media en una menor cantidad de intentos. El grupo de tiradores y el flow general de la ofensiva es una delicia. No podemos dejar de repetir ese ratio ofensivo de 115,8 puntos anotados por cada 100 posesiones, una de las mejores ofensivas de la historia.

Y todo esto en el primer año de proyecto, con Luka cumpliendo de 20 a 21 años y Porzingis en los 24. Hay que darle mucho mérito a Rick Carlisle por el inmediato éxito de este joven conjunto.

Luka, como tirador

Solo ocho jugadores en toda la NBA han promediado más de 9 triples por partido con un mínimo de 30 encuentros disputados, para eliminar de la ecuación a aquellos que por lesión han tenido menos continuidad. Doncic tiene la bola en sus manos como muy poquitos jugadores de la liga. Lanza y asume responsabilidades a nivel MVP, aunque su acierto en el exterior sea el peor dentro de esta categoría.

De esta lista, el siguiente con peor acierto es James Harden. El jugador de Houston Rockets se sitúa por encima del promedio de un punto por posesión con ese 35,2% lanzando 12,6, el que más de la NBA.

Apenas el 13,2% de los tiros del esloveno son en situaciones de recibir y tirar, el mítico catch&shoot, parcela en la que hay auténticos especialistas como Duncan Robinson o Davis Bertans. Pocos triples en esas situaciones porque casi siempre es él quien tiene el naranja en sus manos, aunque tampoco acumula un buen porcentaje en esta categoría (26,9%, 1,2 triples por partido).

Si lo comparamos con el resto de tiradores de volumen del gráfico superior, encontramos los siguientes resultados:

  • Harden: 1,3 triples en c&s por partido, 36,4%
  • Hield, élite en este aspecto: 5 triples en c&s por partido, 41,1%
  • Lillard: 2,1 triples en c&s por partido, 38,2%
  • Trae: 1,7 triples en c&s por partido, 46,6%
  • Russell: 4,1 triples en c&s por partido, 41,2% en Golden State; 2,8 triples en c&s por partido, 30% en Minnesota
  • Devonte: 3,3 triples en c&s por partido, 42,2%

El recurso técnico de lanzar tras uno o dos botes desde el triple es poco común en la liga. Es cierto que se utiliza en determinados momentos y que hay especialistas, como Jayson Tatum o JJ Redick, pero lo normal es o encontrar máquinas del recibir y tirar, o estrellas a la hora de anotar sobre un número elevado de dribles.

Luka se encuentra en este segundo grupo, que podemos calificar de tiros difíciles: cuanto mayor número de botes y recursos técnicos empleados, mayor dificultad en el tiro, además de una atención especial de la defensa. No es casualidad que se repiten varios nombres de la lista anterior. Aquí, eso sí, el único que registra un acierto elevado es Lillard. Pero lo dicho: el triple sobre bote es el tiro más complicado y diferencial en el básquetbol. Uno que además escasea por la eficiencia necesaria para llevarlo a cabo.

La tabla anterior muestra los lanzamientos realizados desde el triple con entre 3 y 6 botes, pero hay más. De hecho, no es la categoría más explotada. Aquellas estrellas que conducen más tiempo el balón acostumbran a acumular una secuencia más larga con la bola en sus manos y realizan lanzamientos en muchas ocasiones porque encuentran el triple, no porque de primeras vayan a buscarlo.

Vemos cómo en la tabla de más de 7 botes, la siguiente, todos destacan, pero es de nuevo Luka el que tiene un porcentaje de acierto más bajo. En la media del punto por posesión.

Muchos de los tiros que realiza la estrella de Dallas son difíciles, es cierto. Pero recursos que tiene tan dominados como el del step-back permiten que gane una distancia suficiente como para catalogar el tiro de buen lanzamiento, al menos en el contexto NBA. Es fundamental entender las diferencias entre el baloncesto norteamericano y el europeo, por mucho que en ambos casos se trate del mismo deporte.

Luka realiza pocos lanzamientos con un defensor a una distancia de entre 2 y 4 pies (0,6 y 1,2 metros) con pobres resultados, apenas un 18,6% de acierto. Entre 4 y 6 pies (1,8 metros) aumenta el número de intentos hasta ser el área donde más le vemos lanzar, aquí sí se aprecia una subida: entran el 33,6% de sus intentos.

¿Por qué es básico que Luka siga tirando?

Esto no es algo casual. En su año rookie tampoco acumuló buenos porcentajes, terminó la temporada con un 32,7% en 7,1 intentos. Incluso un acierto superior al de su curso de All-Star. Ahora lanza más y peor, incluso en situaciones más complicadas y, cada vez, tiros más lejanos.

Visto todo esto uno puede pensar que lo mejor es que deje de tirar. O al menos que limite los lanzamientos y busque mejores opciones. Para nada: es necesario para él y para Dallas que continúe tirando.

Dallas es un equipo que cree en el pase y en un juego más tradicional dentro de su modernidad. A la vez que usan dos unicornios y quintetos de cinco jugadores abiertos, no renuncian al pick&roll como sí hace Houston, que traspasó a Clint Capela en febrero y así eliminó a su única y mejor arma ejecutora en bloqueo y continuación. Al situarse lejos del triple y arrancar desde ahí los ataques permite al equipo estirar la pista y generar más espacio para el resto. Más imprevisibilidad para la ofensiva de los Mavs.

Luka es el jugador que más tiempo tiene la pelota en sus manos dentro del equipo. Es más, solo Harden y Trae Young pasan más minutos con el balón en sus manos durante los partidos. Jamás verás a un jugador flotar al esloveno por mucho que sus porcentajes sean muy mejorables, que lo son, incluso pésimos en varias categorías. ¿Por qué? Porque se le da trato de estrella. Al igual que es capaz de acumular partidos con 10 fallos desde el exterior, tiene esa magia para pulverizar cualquier defensa en cuanto se despisten. Doncic puede haber fallado sin parar toda la noche, que estará ahí para meter el tiro ganador.

Regresamos al primer concepto del artículo: sigue en etapa de formación. Suena inverosímil que un chico de 21 años que apunta a cambiar el destino de una franquicia y que ya es calibre MVP continúe en desarrollo. Pero es que es así. Y darle el mayor volumen posible de balón y lanzamientos, rodeado de un contexto positivo, no hará si no aumentar su techo y calidad como estrella.

Sï que hay un último dato negativo en comparación a su primera temporada que cabe destacar. Quizás sea algo casual, pero ahí está. Al igual que en su primera temporada fue de los mejores jugadores en situaciones clutch, cuando los partidos están apretados, en su segunda acumula una gran cantidad de fallos: un 6 de 35 en triples (17,1%). En general pasa de un 44,6% en tiros en su año rookie a un 32,3% en su segundo. Quizás también potenciado por esa enorme cantidad de volumen que acumula.

Es curioso como el punto en el que peor funciona en ataque sirve para potenciar al resto. Que tire mal no es positivo a corto plazo, seguro que el equipo sumaría más victorias a poco que el acierto fuese superior, pero sí lo es al medio. Si el ataque de Dallas ya es demencial con Luka en un 31,8% en triples y Porzingis en un 34,9%, imaginad lo que será cuanto alcancen su prime.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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