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The Last Dance

La venganza de New York Knicks ante Chicago Bulls en 1994: un 4-3 para el recuerdo

La intensa rivalidad entre Chicago Bulls y New York Knicks de principios de los '90 llegó a los episodios más recientes de "The Last Dance", haciendo especial hincapié en la serie de 1993, ganada por Chicago por 4-2, luego de arrancar abajo 2-0.

Sin embargo, la superioridad de los Bulls sobre aquellos Knicks iba muchísimo más allá de un año: con el núcleo liderado por Michael Jordan y Scottie Pippen, Chicago había eliminado a New York de los Playoffs en 1989, 1991, 1992 y 1993.

¿Los únicos nombre repetidos en esos planteles neoyorquinos? Patrick Ewing y un ex Bulls como Charles Oakley.

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Claro que cuando los caminos de ambas franquicias volvieron a encontrarse en 1994, el panorama era muy diferente al de los últimos años: Michael Jordan ya no estaba en la ecuación.

Y es que luego del tricampeonato conseguido en 1993, MJ había anunciado su retiro de la actividad, dedicándose a jugar al béisbol en el equipo de Ligas Menores de los Chicago White Sox. Sin el gran monstruo en frente, se abría una puerta para los Knicks.

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Dirigidos por Pat Riley y con la defensa más dominante del torneo, New York llegaba a las Semis del Este luego de una Fase Regular que lo vio ganar 57 partidos y una 1° Ronda sin problemas ante sus vecinos New Jersey Nets (3-1). Patrick Ewing (24,5 puntos y 11,2 rebotes) y John Starks (19 puntos) eran las caras visibles de un plantel con más potencia física que talento técnico.

En otra escala, pero con ciertas reminiscencias a los Bad Boys de Detroit que tanto habían sufrido los Bulls algunos años atrás.

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Chicago, por su parte, había ganado 55 partidos en la Fase Regular y barrido a Cleveland (3-0) en el primer cruce de postemporada. Ya sin Jordan, la primera opción del equipo era Scottie Pippen (22 puntos, 8,7 rebotes y 5,6 asistencias), bien acompañado por Horace Grant (15,1 puntos y 11 rebotes).

La mesa estaba servida para un duelo completamente abierto y sin un candidato claro.

La serie

Tal como había sucedido en 1993, los Knicks se quedaron con los primeros dos partidos en el Madison Square Garden. El Juego 1 se lo llevaron por 90-86, gracias a un tremendo último cuarto (28-15), mientras que el segundo tuvo un trámite similar: 96-91, otra vez gracias a un sprint final determinante (27-19), con una gran noche de Ewing (26 puntos).

De todas maneras, Chicago había demostrado que aún sin Jordan podía dar pelea y ya en el United Center, la serie tomó otro color.

El Juego 3 pasaría a la historia por un par de situaciones. Empatados en 102, con un 1,8 segundos en el reloj, Chicago solicitó un tiempo muerto para planificar la última acción. Jackson diseñó la misma para un lanzamiento de Toni Kukoc, lo cual enfureció a un frustrado Scottie Pippen quien se negó a volver al campo.

A pesar de la desobediencia de la máxima figura del equipo, el partido tuvo final feliz para los Bulls: gran pase de entrada de Pete Myers (técnicamente, el sucesor de Jordan en la alineación), giro de Kukoc y enorme conversión sobre la bocina, para estampar el 104-102.

Chicago estaba vivo.

Impulsados por la victoria de un par de noches atrás, los locales dominaron el cuarto punto por 95-83, con un Pippen decidido a dejar atrás su polémico accionar del tercer encuentro. El alero terminó con 25 puntos, 8 rebotes y 6 asistencias, para que la serie volviera al MSG igualada en dos.

El Juego 5 se esperaba lógicamente como un partido bisagra y no decepcionó. Tras batallar durante más de 47 minutos, los Bulls estaban al frente por 86-85, restando siete segundos. Y entonces llegó una acción aún hoy discutida: penetración de Starks, descarga para Hubert Davis y falta sancionada a Pippen, mientras el joven perimetral tomaba un tiro externo pisando la línea.

Davis, que venía teniendo una serie muy floja, anotó los dos libres y esta vez Chicago no tuvo ningún as bajo la manga en la reposición. New York se impuso por 87-86, quedando a un paso de concretar la revancha.

Los Bulls sacaron a relucir su alma de (tri)campeón en el sexto partido, ganando por 93-79 con un partidazo de BJ Armstrong (20 tantos) y una volcada para la historia de Pippen sobre Ewing.

Pero cuando los fantasmas del pasado amenazaban con frustrar un nuevo intento, los Knicks terminaron sentenciando el choque en el Juego 7 en casa, con un claro 87-77 en su favor.

¿Las figuras de ese triunfo decisivo? Ewing (18 puntos y 17 rebotes) y Oakley (17 puntos y 20 rebotes). Justamente los dos que más habían sufrido a Chicago en los últimos años. Un Madison Square Garden desbordado de alegría, veía a su equipo superar esa barrera anímica y concreta que significaban los Bulls.

Los de Riley vencerían luego a Indiana por 4-3, para eventualmente caer ante Houston en las Finales, también en siete partidos. Pero a pesar de ese trago amargo, la 1994 será por siempre recordada por los fanáticos de New York con una sonrisa y como uno de los mejores momentos que el equipo les ha regalado en las últimas décadas.

Ese gran trauma rojo, por fin había quedado atrás.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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