Los Angeles Clippers

Nicolas Batum y el factor competitivo en su fichaje por LA Clippers

"Pido disculpas a la gente de aquí, porque pusieron mucha fe en mí. Y no salió bien. No funcionó. Pero ¿qué tengo que hacer? Porque todavía sigo aquí. No quiero ser un idiota. No quiero ser egoísta, no quiero ser ese tipo que dice, 'está bien, salgamos esta noche; el entrenador apesta; no aparezcas; tira 25 veces por partido; no le escuches'. No. No haré eso. No lo necesito. Ellos no necesitan eso".

Estas eran las palabras de Nicolas Batum el pasado mes de marzo al Charlotte Observer. La situación del francés en la franquicia de Michael Jordan ha sido una de las más extravagantes de los últimos tiempos. ¿Culpa del jugador?, ¿culpa del equipo? Hay para todos. Mientras, el veterano alero confirmó su salida con el fichaje de Gordon Hayward y, según informaba Shams Charania, se dispone a firmar con LA Clippers.

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Lo más sencillo en estos casos es tildar al jugador de "ladrón". Es cierto que Batum ha sido un jugador sobrepagado después de renovar en el verano de 2016 por cinco temporadas y 120 millones de dólares. Sin embargo, en su caso intervienen diferentes factores que merece la pena señalar, entre ellos problemas físicos, falta de competitividad o la inevitable salida de Charlotte Hornets.

Batum aterrizó en Carolita del Norte vía traspaso después de siete años en Portland. Ya en Oregon demostró ser una pieza todoterreno con su inteligencia servida al éxito colectivo. Su primera temporada fue prometedora y el impacto fue superior a los números, los mejores de su carrera: con 27 primaveras promedió 14,9 puntos, 6,1 rebotes, 5,8 asistencias y 42,6% en tiro (34,8% en triples). En los Blazers era importante, pero un actor de complemento. Los Hornets le querían como segunda espada para Kemba Walker y su presencia permitió el primer gran salto de nivel del base.

Fue en aquella recordada offseason de 2016 cuando la gerencia de Charlotte le ofreció un promedio de 24 millones por campaña, opción de jugador incluida en la última. Sin duda, Batum era clave para Kemba como generador secundario. No era un anotador y jamás sería una figura de altas cifras, pero su simple disposición hacía de Walker -y por ende, de los Hornets- una mejor mano para competir en el Este.

"Estaba muy nervioso", le contaba Kemba a David Aldridge, de NBA.com, tras la Agencia Libre de 2016. "No quería perder a ninguno de los chicos, pero sabía que no podíamos pagar a todo el mundo. Ojalá hubiésemos podido, pero así es este negocio. Batum y Marvin Williams eran las más altas prioridades. Tuve la oportunidad de ir a la reunión con Nico en Dallas. Fue muy bien". Así expresaba la estrella del equipo su felicidad por mantener al francés en plantilla, que le ayudaría en su camino a debutar en un All-Star Game pocos meses después.

Los Hornets ganaron 48 partidos en el primer curso de Batum y cayeron ante LeBron James y el big-three de Miami en Primera Ronda. El paso inicial estaba dado. Faltaba construir sobre esa base conformada por Nico, Kemba, Cody Zeller, Michael Kidd-Gilchrist, Jeremy Lamb, Marvin Williams o Frank Kaminsky. Un mix curioso de varias decepciones importantes de la lotería del Draft. Renovar a Batum era obligatorio, aunque en ningún momento hubo tanto jugador como para ofrecer ese promedio de 24 millones por campaña. Y ese error fue cometido por la franquicia. Ahí esta el origen.

Batum mejoró sus prestaciones en la 2016-2017, aunque tuvo porcentajes de tiro inferiores y el equipo no funcionó igual. Los Hornets ganaron 36 encuentros en una decepcionante temporada en la que el francés estuvo lejos de ser el problema. De hecho, cuando Nico no estaba eran claramente peores. No era un especialista en nada, pero aportaba en todas las áreas. Cerca ya de la treintena, nadie podía esperar que Batum elevase su juego a promediar más de 20 tantos por noche, simplemente porque nunca fue ese tipo de jugador.

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La 2017-2018 fue fundamental. A Kemba le restaban dos años de contrato y varias de las firmas de la gerencia comenzaban a ser un problema para mejorar la plantilla. Batum estaba en esa lista, pero no era el único. Los salarios de MKG, Williams o Zeller limitaban el margen de mejoraba y obligaban a apostar por una línea continuista. Y entonces, días antes de arrancar la temporada, el alero sufrió una importante y rara lesión en el hombro izquierdo. En un primer momento se temió lo peor, considerando que estaría fuera por todo el curso. Sin embargo, finalmente serían entre 8 y 12 semanas, cifra que terminó reduciendo al renunciar a pasar por quirófano.

Fue aquí cuando comenzó su declive. Anotar nunca fue su prmera opción, pero se veía a un Batum menos amenazante con el aro que nunca. La regularidad era la línea del francés, pero esa temporada alternó noches notables con otras desastrosas. Si ya antes de la temporada se le consideraba un jugador sobrepagado y útil, dos conceptos perfectamente compatibles, sus problemas físicos empeoraron la situación.

Los Hornets repitieron las 36 victorias del curso anterior y la franquicia optó por cambiar lo único que podían tocar, el entrenador. Steve Clifford fue despedido para poner a James Borrego en el último año de Kemba. Se avecinaba la reconstrucción, era inevitable. Los grandes salarios seguían pesando y, pese a buscarlo, no consiguieron traer al base otro acompañante de nivel que compensase los problemas de Batum. De hecho, intentaron el traspaso de Marc Gasol antes de que el pivote fuese enviado a Toronto.

"Realmente, no sabría decirte", dijo Borrego en su presentación cuando fue preguntado por el rol de Batum en esta nueva etapa. El declive era evidente. Ni la franquicia sabía qué rol darle al jugador, ni el alero supo responder mientras el reciclaje de la era Kemba era cuestión de tiempo.

La 2018-2019 mostró a un mejorado Batum, aunque no era el mismo jugador. Fue su primera temporada en Charlotte intentando menos de 10 lanzamientos por encuentro, algo que no sucedía desde que salió de Portland. Seguía aportando en varias áreas como la defensa, el rebote y la organización, pero el balón pasaba menos por sus manos y su contrato aumentaba año tras año. Charlotte dependía en exceso de Kemba y el salario del francés era una carga para el proyecto.

Su última temporada en Carolina del Norte, acortada por la pandemia, y ya en reconstrucción absoluta sin Walker, fue de ostracismo para él. Sus declaraciones muestran lo consciente que era de la situación, aunque sin duda lo era sin que se publicase esa entrevista con la que abrimos el texto. El paso de los años, la mala gestión de la gerencia y, sobre todo, sus problemas físicos, desdibujaron a Batum. Pasó de ser una de las figuras más completas y valiosas de la NBA a un jugador cuya falta de competitividad en la cancha era hiriente para el aficionado.

  • 2015-2016: 14,9 puntos, 6,1 rebotes, 5,8 asistencias
  • 2016-2017: 15,1 puntos, 6,2 rebotes, 5,9 asistencias
  • 2017-2018: 11,6 puntos, 4,8 rebotes, 5,5 asistencias
  • 2018-2019: 9,3 puntos, 4,8 rebotes, 5,5 asistencias
  • 2019-2020: 3,6 puntos, 4,5 rebotes, 3 asistencias

Borrego le sacó de la rotación y apenas jugó 22 partidos. La causa no era lesión, si no dar minutos a los jóvenes. Nico no quiso causar mayores problemas, pero la imagen mostrada fue terrible. Bajó a promediar 3,6 puntos en 23 minutos con un 28,6% en triples, pero también hay que remarcar que apenas lanzaba 3,7 tiros. Sabía que no contaba en los planes e hizo de mentor veterano, mientras tenía la mente puesta ya en su próximo destino.

Los Hornets han acordado el sign&trade de Hayward, por el que cortaron el contrato de Batum usando una cláusula especial: reparten los 27 millones restantes en tres temporadas, es decir, a razón de 9 millones cada una. Solo el tiempo dirá, al igual que con la renovación de Batum en 2016, si es un acierto o un error. Así, tras embolsarse 120 millones y empobrecer su imagen de jugador, el francés firma con uno de los favoritos al título de la próxima temporada. Tendrá 32 años cuando debute con los Clippers, la cuestión es cuánto del factor competitivo queda en él y puedan resucitar los angelinos.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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