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Regreso NBA

De la mano de Steven Adams, Oklahoma City Thunder volvió con una sonrisa al vencer a Boston Celtics

De un primer partido de preparación tras cuatro meses sin actividad y con tiempo limitado a 40 minutos no hay que evaluar demasiado más allá de las ganas de los dos equipos por volver a jugar. En ese contexto se puede decir que el choque entre Oklahoma City Thunder y Boston Celtics presentó dos encuentros en uno. Un primer tiempo con las rotaciones principales de cada equipo, cada uno contendiente de Playoffs en su conferencia, y una segunda parte que le dio mucho tiempo en cancha y oportunidades a jóvenes que no suelen ingresar tan seguido.

Eso si, las dos partes tuvieron el mismo desarrollo: Oklahoma fue superior. Así OKC ganó por 98-84, llevándose el primer tiempo por 47-42 y el segundo por 51-42 y festejando por partida doble: además de la victoria tuvieron el regreso del alero Andre Roberson tras más de 900 días sin jugar un partido.

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Adams, la figura entre las estrellas

La mitad con mayor valor de evaluación fue la primera, en la que los dos equipos pusieron todo lo mejor de si excepto por la ausencia de Kemba Walker en los Celtics (preservado aunque ya se encuentra bien de su problema en la rodilla izquierda).

A pesar de que comenzaron liderando con algunas acciones de Jaylen Brown, que fue el principal protagonista ofensivo del equipo, los Celtics poco a poco se fueron derrumbado ante los movimientos de su kriptonita: un pivote de más de 2,10 metros. En este caso fue Steven Adams, que hizo sufrir a Boston cada vez que cayó hacia el aro, que quedó mano a mano con Daniel Theis o que fue a luchar rebotes. El neocelandés firmó una planilla de 17 puntos (¡16 en la pintura!), siete rebotes (cuatro en ataque) y un tapón en 15 minutos, tirando 8-11 de campo.

Cuando Chris Paul (cinco asistencias) no estaba buscando a Adams, la via de anotación de OKC llegaba mediante Shai-Gilgeous Alexander (11 puntos en el primer tiempo, 17 en total) o Danilo Gallinari (3-5 en triples). Billy Donovan cerró la mitad final del último cuarto con su quinteto ideal de cierres: CP3-Schroder-SGA-Gallinari-Adams y logró un parcial de 18-15 con ellos para irse al entretiempo ganando por 47-42.

Para los Celtics no hubo conclusiones muy positivas a sacar. Jayson Tatum, que estaba absolutamente encendido antes de la suspensión (fue el mejor jugador del Este en el mes de febrero) la pasó mal con el tiro: 1-6 en 18 minutos, para finalizar con apenas tres tantos, cuatro rebotes, dos asistencias y dos pérdidas.

Hayward también estuvo torcido desde el perímetro (1-4 en el tiro exterior), algo que es más esperable de Marcus Smart, que quedó con 0-5 en triples. Smart hizo de base de facto ante la no presencia de Walker y tomó algunas decisiones cuestionables, pero compensó mostrándose tan agresivo en defensa como siempre, con lo que pudo generar algunos puntos de contraataque.

El turco Enes Kanter dio respuestas desde el banco, sumando con algunos dobles y rebotes. Él, Semi Ojeleye y Brad Wanamaker fueron los únicos elegidos por Stevens para rotar con los cinco titulares en la primera mitad.

Nader y la ley del ex

Tremont Waters, Carsen Edwards, Javonte Green, Grant Williams y Robert Williams III fue el quinteto escogido por Stevens para salir a la segunda parte del partido. A ellos, Oklahoma le opuso a Dennis Schroder, Shai Gilgeous-Alexander, Luguentz Dort, Darius Bazley y Mike Muscala, mucha más experiencia. Un test muy interesante para los novatos de Boston, especialmente para la media cancha de Waters y Edwards yendo contra Schroder y SGA.

A prueba difícil, resultado complicado. A los dos novatos les costó, especialmente a Edwards contra un gran defensor como Gilgeous-Alexander, aunque Waters dejó algunos destellos de su picardía en defensa (tres robos, además de siete puntos y cinco asistencias). Igual Boston castigó por momentos con el problema que había tenido en la primera parte. Enes Kanter dominó a un quinteto muy bajo de OKC. Así el turco terminó como el máximo anotador y líder en rebotes de los Celtics: doble-doble de 11 puntos y 10 rebotes en 13 minutos en cancha.

A los Williams, tanto a Robert como a Grant, se los vio bien, y eso es una buena noticia teniendo en cuenta los inconvenientes físicos que tuvo Timelord en el último tiempo. Pero el joven que más brillo tuvo fue uno que pasó por manos de los Celtics (lo draftearon en 2016) y ahora es del Thunder: el alero Abdel Nader. El egipcio sumó 11 puntos en la segunda parte con 5-9 de campo y fue un problema en el último cuarto, en el que no sólo él metió un triple: Devon Hall, Deonte Burton, Darius Bazley y Andre Roberson también castigaron desde allí.

Entre los Celtics llamó la atención la ausencia del rookie Romeo Langford, uno de los que más venía jugando durante la temporada. Brad Stevens dio explicaciones al terminar el partido: "Él (Langford) estuvo teniendo unos pequeños problemas estomacales, nada muy serio, pero entramos en alerta, así que decidimos dejarlo en el hotel". Los que si se quedaron sin minutos por decisión técnica fueron otros dos rookies: Tacko Fall y Vincent Poirier, ya que Stevens optó por rotar entre Kanter y los Williams. Nada que ya no hayamos visto en la pretemporada original de esta campaña, cuando Stevens dejaba a Fall en el banco aunque la afición lo pidiera a gritos.

El reestreno de Andre Roberson

Obviamente no había público en la arena, pero hubo una catarata de aplausos a la mitad del tercer cuarto. Provenían del banco de suplentes de Oklahoma y se debían al regreso de Andre Roberson a una cancha de básquetbol. El alero de la camiseta 21 hizo su regreso tras más de 900 días sin jugar un partido: el último había sido un OKC vs Detroit Pistons el 27 de enero de 2018.

De sus compañeros de aquella noche, ya no están Russell Westbrook, Paul George, Alex Abrines, Nick Collison o Carmelo Anthony. Sólo queda Steven Adams. Pero Roberson sigue siendo un líder para el Thunder fuera de la cancha.

"Todo fue un torbellino. Hubo momentos buenos, malos, tristes, divertidos, de enojo, de depresión. Fue una montaña rusa de emociones. Estaba tan cerca y siempre algo pasaba. Fue muy duro. Definitivamente muchas veces estuve listo para abandonar todo", comentó Roberson en la previa de partido. Sus números de este viernes (cinco puntos, dos rebotes, un robo y un tapón, 2-3 de campo en 12 minutos) quedarán como algo anecdótico, más allá de que este gran defensor nunca fue un jugador cuyo valor se pueda observar en una planilla. Haber vuelto a jugar es su gran triunfo.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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