WNBA

El programa virtual para mujeres de la NBA Academy, una clave para el desarrollo del talento juvenil latinoamericano

La NBA Academy es una realidad hace ya más de cinco años, formando jóvenes en distintas partes del mundo para preparar a las que serán las estrellas internacionales del futuro en la NBA y la WNBA.

Así como existen academias instaladas a tiempo completo en México, Australia, Senegal, India y China, también se realizan campus temporales para trabajar con el talento de distintos continentes y ayudarlo a evolucionar en un momento clave de su vida como deportistas, el que va entre los 14 y 17 años, previo a comenzar a dedicarse al deporte de forma profesional o universitaria.

Estos campus se realizan entre las mujeres desde 2018, con el primero teniendo lugar en la Ciudad de México, pero la pandemia del COVID-19 se presentó como un gran inconveniente al comenzar el año 2020: se realizó un evento en México el mes de enero y luego las dificultades lógicas para congregar a las chicas de diversos países impidieron que se continúe. Sin embargo, la pandemia no impidió del todo que la NBA siga apostando a la evolución de las más jóvenes: eventos como el Programa Virtual para Mujeres de la NBA Academy son los encargados de seguir adelante con el trabajo de la academia en el mundo mientras esperamos que todo pueda volver a la normalidad prontamente.

Este programa fue el evento que la NBA Academy desarrolló entre junio y agosto con 50 prospectos femeninos de 22 países distintos de todo el mundo: las mejores mujeres en edad de escuela secundaria (14-17 años) fuera de los Estados Unidos fueron convocadas para que, cada una desde su ciudad, puedan compartir un espacio en común mediante internet y aprender herramientas importantes para manejarse dentro y fuera de la cancha de parte de profesionales de primer nivel.

Las participantes siguieron una cúrricula con lecciones, instrucciones y desafíos de baloncesto virtual semanales, mientras que el programa de habilidades para la vida contó con sesiones semanales centradas en el desarrollo de liderazgo, nutrición, establecimiento de objetivos, salud mental y bienestar, educación sobre el camino de los jugadores y empoderamiento de las mujeres.

Entre las 50 elegidas hubo 12 representantes del baloncesto juvenil latinoamericano: las argentinas Violeta Maggi y Milagros Maza, las brasileñas Manuela Varela Medeiros y Raiane Dias dos Santos, las colombianas Daniela Vallecilla, Daniela González y Naylee Cortés, la dominicana Rocío María Jiménez, las mexicanas Regina Yañez Enríquez y Daniela Mendoza y las uruguayas Lucía Auza y Carmela Fontes. Un empuje fundamental para el básquetbol femenino de la región, que cuenta con menos recursos que Estados Unidos o Europa pero no por eso menos talento: Argentina tuvo su primera drafteada por la WNBA en 2021 (Florencia Chagas) mientras que México podría tenerlo en un futuro con Karla Martínez, un producto salido de la NBA Academy que tras su paso por allí consiguió una beca en la Universidad de San Diego de la NCAA.

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La MVP del programa virtual fue la australiana Summah Hanson, pero hubo latinas premiadas luego: Violeta Maggi fue una de las tres de mejor producción en las plataformas y tanto ella como Varela, Yañez y Jiménez tuvieron asistencia perfecta al evento. Con Maggi fue con quien NBA.com en español charló tras su participación, y la jugadora argentina del club Harrods, de la camada 2004, destacó varias cosas de una experiencia a la que calificó como "increíble".

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"Ser seleccionada ya está buenísimo porque encima somos pocas las elegidas, significa un montón para mí ser una de las dos argentinas más que nada después de la pandemia y todo, donde faltaba como una motivación, significa un montón poder ser parte. Está buenísimo que sea con gente de todo el mundo porque es más enriquecedor, podés conectar con gente de todos lados, con jugadoras y entrenadoras también, y conocer un poco más lo que es el básquet internacional", explicó Maggi.

En un mundo del básquetbol que cada vez está más globalizado, la NBA Academy apunta a lograr que las chicas y chicos de todo el mundo vivan estas experiencias positivas: así lo explica la ex jugadora de la WNBA Monica Wright Rogers, pick 2 del Draft 2010 y campeona con Minnesota Lynx en 2011 y 2013 pero también con experiencia en ligas de Polonia, Turquía, Australia, Corea del Sur, Israel e Islandia. Ahora, Wright Rogers es la encargada de llevar adelante la rama femenina de NBA Academy: "Haber jugado en varios países es una gran experiencia personal para mí y se ve que el básquetbol es un lenguaje que no cambia, no importa donde sea que vayas. Hablando de básquetbol con estas chicas, conociéndolas, y ayudándolas a mejorar fuera de la cancha se nota eso. Todas quieren desarrollarse, todas quieren mejorar. Fue un placer ser un servicio para ellas y espero seguir en contacto con ellas en sus siguientes pasos".

Maggi ya había sido tenida en cuenta por la NBA para eventos internacionales juveniles como el campeonato mundial de Jr. NBA de 2018 y el campus de NBA Academy desarrollado en México en 2020, pero ahora le tocó vivir algo distinto desde su ciudad y con la computadora de por medio, algo que centralmente puede ser observado como algo negativo pero que tiene su punto positivo. "Es una diferencia tener a las chicas de todo el mundo alrededor tuyo" contó la jugadora argentina, "sentías algo que no digo es como una presión, pero no estas en tu cancha, en tu país, viajabas para esto. Eso puede ser visto como algo bueno de lo virtual, poder hacer al mismo tiempo más cosas, cuando fui a México tuve que dejar de entrenar acá obviamente. Ahora pude seguir entrenando con mi equipo y está buenísimo poder hacer ambas cosas al mismo tiempo. Fue una experiencia que me hubiese encantado volver a vivir de manera presencial, pero fue virtual y también está buenísimo".

Wright explicó como hicieron desde NBA Academy para pensar en llevar a cabo una experiencia enriquecedora para las chicas, de aprendizaje pero también con sentido lúdico, con un contexto tan adverso y limitado: "El pan y manteca para el programa femenino de la academia son los eventos presenciales, siempre lo fueron. Obviamente debido al Covid los eventos virtuales fueron la mejor opción que pudimos tener, y creamos formas educacionales virtuales como los encuentros por Zoom, un grupo de Whatsapp, trajimos invitados especiales a los Zoom, hicimos desafíos de tiros especiales con las jugadoras en los que tenían que representar a su país con sus colores. Fue íncreíble, las chicas fueron muy creativas con eso. También hicieron encuentros por FaceTime y tuvieron que crear videos con eso que fueron muy graciosos. Cosas así con las que realmente se divirtieron." ¿Seguirá esta modalidad en el futuro? "Obviamente nos encantaría tener a los eventos presenciales de nuevo, no sabemos cuándo sucederá eso, pero en situaciones en las que estamos todos distanciados el programa virtual es algo muy bueno para utilizar, algo para usar entre los eventos", respondió Wright Rogers.

"Las charlas están buenísimas, jamás hubiese pensando en charlar con una chica de la WNBA o una atleta olímpica, era algo impensado si no es a través de la academia. Hubo un montón de charlas con nutricionistas, con una jugadora australiana también, esto está buenísimo porque aprendés un montón a través de la experiencia del otro. Lo ves como un referente y está buenísimo. Es súper motivador, deja de ser como un sueño y entendés que estás ahí" amplió Maggi sobre lo experimentado. La argentina también manifestó que "estaría buenísimo tener algo en mi país, serviría para un montón de chicas que lo ven como algo lejano y si se lo acercás, capaz se interesarían mucho más, además de generar un desarrollo del básquet femenino".

"Con chicas de esta edad es algo imperativo para realizar. Basado en la información que tenemos de las chicas, todas las cosas que cubrimos en nuestra currícula son importantes para cumplir los objetivos que ellas se plantean. Las cosas de fuera de la cancha cada vez están importando más que las de adentro, especialmente si piensan en jugar en una universidad o en el profesionalismo" añadió Wright sobre la importancia de todas las herramientas que se brindan dentro del programa de la NBA Academy.

Maggi puso el énfasis en la motivación que genera para todas las jugadoras ser escogidas para algo así, con el plus de suceder en un momento en el que al menos en Argentina fue más complicado que nunca dedicarse a la práctica deportiva debido a las restricciones sanitarias. A su vez, estos eventos ayudan a ampliar los horizontes y soñar con llegar más lejos, algo fundamental para las chicas latinoamericanas. "Te ponés a reemplantearte los objetivos porque te das cuenta de que quizá sos capaz de lograr más. Por ejemplo tenemos a Blair (Hardiek), una de las coaches, que busca conectarte con universidades y empezás a ver eso como una opción nueva que está buenísimo tener en cuenta, que yo capaz no tenía tan presente, tan cerca mío, y ahora sí, podés pensar que puede llegar a pasar, lo veo como opción y más cercano. Con la motivación eso ayuda un montón, tener alguien que te aliente a replantearte los objetivos y que vea lo que sos capaz de hacer", contó Violeta, quien después explicó su situación personal durante la pandemia y cómo la NBA Academy la ayudó:

"Antes de arrancar la pandemia estaba entrenando para los Juegos Olímpicos de la Juventud, salí de la concentración y quedamos todos encerrados de nuevo. Yo al principio entrenaba en casa con esa motivación, de darlo todo para formar parte del equipo que iba a Dakar. Luego empezó a correrse el rumor de que se suspendían, finalmente se suspendieron y todo lo que uno tiene se cae. Había que empezar a buscar nuevas cosas, yo no sabía como seguía, no es que decía entreno porque este domingo tengo un partido. Era hacer sentadillas por hacerlo, porque me tengo que mantener en forma. Encima mi club no jugó los torneos que se hacían cuando se empezó a abrir todo, tenía que hacer solamente entrenamientos individuales, rebuscarse, entrené mucho 1 vs. 1 con mi hermana y cosas así. Ahí la academia NBA jugó un rol muy importante porque empezó a dar esa motivación de vuelta".

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No solo para Latinoamérica son importantes este tipo de programas, sino que contribuyen al desarrollo de la NBA y de la WNBA. Mientras que la competencia masculina tiene más de 100 representantes internacionales activos y, por ejemplo, ocho de ellos formaron parte del último All-Star Game, la WNBA también va creciendo en cuanto a presencia extranjera pero en menor medida, aunque en constante progreso, como lo enseñan las jóvenes Satou Sabally, Awak Kuier, Alanna Smith o Kia Nurse. "Cuanto más talento internacional haya jugando en Estados Unidos, mejor será la WNBA. No es un secreto que las mujeres de todo el mundo tienen talento, como se pudo ver en los últimos Juegos Olímpicos. En la academia nuestro objetivo es ayudar a estas jugadoras a desarrollarse, a cumplir sus objetivos, sean estos ser profesionales en sus países, en Estados Unidos o jugar a nivel universitario. Pienso que es inevitable que el talento internacional llegue al radar de Estados Unidos, especialmente a la WNBA", enfatizó Wright Rogers.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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