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San Antonio Spurs

A 15 años, revive el séptimo partido de las Finales del 2005 entre San Antonio Spurs y Detroit Pistons

Un 23 de junio pero del 2005, hace ya 15 años, San Antonio Spurs se coronaba campeón de la NBA por tercera vez y un hombre de Bahía Blanca, Argentina, lograba lo hasta unos años antes impensado para un jugador latinoamericano: ser la figura de un séptimo partido de las Finales de la NBA.

Con Manu Ginóbili y Tim Duncan a la cabeza, los texanos vencieron a Detroit Pistons por 81-74 como locales y cerraron victoriosos en una serie aún recordada. A continuación presentamos el partido completo, para revivirlo con relatos en inglés.

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Se trata de uno de los cinco séptimos partidos que hubo en las últimas 25 Finales de la NBA y, a pesar de su bajo goleo (consecuente con el de toda la serie, en la que solamente Detroit en el cuatro partido superó los 100 puntos), fue un juego apasionante, que se definió en el último minuto. Manu Ginóbili fue uno de los más destacados del partido, terminando con 23 puntos (8-13 de campo), 5 rebotes, 4 asistencias y un robo en 35 minutos.

El bahiense fue absolutamente "clutch": anotó 11 puntos de los 24 de los Spurs en el último cuarto del partido y, para muchos especialistas, mereció hacerse con el MVP de aquellas Finales, en las que promedió 18,7 puntos, 5,9 rebotes y 4 asistencias con un 49,4% de cancha y 38,7% en triples, además de ser determinante en los momentos calientes. El premio fue para Tim Duncan, que aportó 20,6 tantos, 14,6 rebotes, 2,1 asistencias y 2,1 tapones.

Ese equipo de San Antonio es muy recordado, con el "Big Three" de Tim Duncan, Manu Ginóbili y Tony Parker al frente y grandes "obreros" como Bruce Bowen, Robert Horry (de actuación memorable en el juego 5) y Brent Barry aportando lo suyo, además del pivote titular Nazr Mohammed.

Los Pistons, finalistas del Este en la campaña 2002-2003 y campeones de la NBA en la temporada 2003-2004, eran dirigidos por Larry Brown y llegaban con el mismo núcleo del equipo campeón: Chauncey Billups en la base, Richard "Rip" Hamilton como escolta, un joven Tayshaun Prince de alero y Rasheed y Ben Wallace en la pintura, mientras que Antonio McDyess, el sexto hombre del equipo, se había sumado para ese curso.

En Detroit también había presencia latinoamericana pero no en este séptimo partido: jugaba el base puertorriqueño Carlos Arroyo, que no tuvo minutos en el séptimo partido, y el escolta argentino Carlos Delfino, que era un novato y quedó fuera del plantel de Playoffs.

¿Cómo llegaron al séptimo partido?

Tanto San Antonio (59-23) como Detroit (54-28) fueron los ganadores de sus respectivas divisiones, pero quedaron segundos en su Conferencia: los Spurs detrás de los Phoenix Suns del MVP Steve Nash y los Pistons atrás del Miami Heat de Shaquille O'Neal y Dwyane Wade.

Los dos equipos, dueños de las defensas menos vencidas de la temporada regular (a San Antonio le anotaron apenas 88,4 puntos por partido, mientras que Detroit recibió 89,5) jugaban un ritmo muy lento de básquetbol. De hecho los de Michigan eran el más lento de toda la liga, a unas 87,2 posesiones por partido. Pero ese estilo y la rudeza de ambos conjuntos sirvió para que sean rivales de temer en Playoffs: no por nada eran los dos últimos campeones de la NBA.

Detroit eliminó a Philadelphia 76ers por 4-1, a Indiana Pacers por 4-2 y a Miami Heat por 4-3 para repetir estadía en las Finales, mientras que San Antonio tuvo más tranquilidad en la postemporada: superó a Denver Nuggets por 4-1, a Seattle Supersonics por 4-2 y a Phoenix Suns por 4-1.

Las Finales empezaron en Texas y los locales aprovecharon su ventaja, tomando un liderazgo de 2-0 tras amplios triunfos por 84-69 y 97-76, siendo Ginóbili el máximo anotador de ambos encuentros. Sin embargo, al ir al Palacio de Auburn Hills la cosa se emparejó: Detroit ganó por 96-79 y 102-71, igualando las cosas y soñando ser la tercera franquicia en la historia en remontar un 0-2 en las Finales de la NBA.

El quinto partido, aquel de los cinco triples de Robert "Big Shot" Horry, se definió en tiempo suplementario y San Antonio ganó por 96-95 en Detroit, siendo este para muchos uno de los mejores juegos de la historia de las Finales. Sin embargo, los de Gregg Popovich no pudieron rematar las cosas al volver a casa para el sexto partido y perdieron por 95-86, con 23 tantos de Hamilton. Detroit logró ser el primer equipo en la historia de las Finales en ganar un sexto juego como visitante teniendo el equipo local la posibilidad de ser campeón.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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NBA.com Staff
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