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The Last Dance

Scottie Pippen y Dennis Rodman, entre los cinco mejores jugadores de la NBA que no pasaron por la mejor liga universitaria

El equipo de Chicago Bulls de la década del 90, seguido en el documental "The Last Dance", lo deja claro. Para llegar a la NBA hay distintos caminos posibles de recorrer. Se puede ser una mega estrella en el básquetbol universitario, como Michael Jordan, se puede ser una figura consagrada del básquetbol internacional, como Toni Kukoc, o se puede arribar desde un total anonimato para la mayoría de los fanáticos, como fueron los casos de Scottie Pippen y Dennis Rodman, dos jugadores que comenzaron siendo desconocidos y terminaron entre los más famosos de la historia del básquetbol.

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Tanto Scottie como el "Gusano" comparten su origen en el básquetbol amateur: ninguno de los dos, por distintos motivos pero principalmente por no poseer un gran físico durante su adolescencia, eran jugadores muy destacados cuando eran jóvenes. Su paso por el básquetbol universitario los tuvo jugando en la NAIA, una liga que no es la NCAA, la conocida por todos en la que brilló Michael Jordan y lo siguen haciendo los juveniles estadounidenses.

Ahora, ni Pippen ni Rodman son los únicos en arribar a la NBA con una historia así, sin pasar por la División I de la NCAA, pero los casos son contados. Desde Robert Whaley, un pivote elegido con el pick 51 en el Draft del 2005, que un jugador de una Universidad participante de la NAIA no es drafteado. Hoy, sin la posiblidad de que los jugadores salten directamente desde las escuelas secundarias a la NBA, los casos "atípicos" son los que deciden participar un año en una liga internacional (como LaMelo Ball en Australia) o los que se entrenan durante un año por su cuenta como Darius Bazley (pick 23 del Draft 2019). Pero prácticamente no se repiten historias como las de estos cracks que surgieron en el siglo pasado.

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Repasamos quiénes fueron los cinco mejores jugadores en llegar a la NBA desde una universidad que no sea de la División I de la NCAA.

#5 - Terry Porter

En 50 años de historia de los Portland Trail Blazers, ningún jugador dio más asistencias que Terry Porter. El base que vistió la camiseta de Portland entre 1985 y 1995 repartió 5.319 y con ese número posee el récord de franquicia en el equipo que lo escogió con el pick 24 del Draft de 1985, cuando Porter era un base de 22 años que se había destacado en la Universidad de Wisconsin Stevens-Point de la NAIA.

Porter brillaba ahí, tanto como para ser invitado a las pruebas de la Selección de Estados Unidos de los Juegos Olímpicos de 1984 junto a los mejores jugadores de la NCAA. Así fue como se logró ir haciendo un nombre y, llegado el Draft de 1985, consiguió ser elegido en el final de la primera ronda en lo que fue un gran robo de los Blazers, que se hicieron con lo que fue su base titular desde la temporada 1986-1987 hasta la 1993-1994, llegando a ser All-Star en 1991 y 1993, y finalista de la NBA en 1990 y 1992. Porter se retiró en 2002, con 39 años y casi 1.400 partidos en la NBA.

#4 - Ben Wallace

Ben Wallace es uno de los mejores defensores de la era de la NBA inmediatamente posterior a la dinastía de Chicago Bulls. El pivote oriundo de Alabama fue elegido cuatro veces como el mejor jugador defensivo de la liga (2002, 2003, 2005 y 2006), disputó cuatro All-Star Games, fue nominado cinco veces a los quintetos All-NBA y se consagró campeón con Detroit Pistons en 2004, realizando una estupenda actuación ante Shaquille O'Neal en las Finales.

"Big Ben" Wallace llegó a las grandes luces, pero su camino empezó lejos de eso: comenzó en 1992 en un Junior College (un tipo de institucion académicas intermedia entre la High School y la Universidad), desde donde llegó en 1994 a la Universidad de Virginia Union, una de segunda división de la NCAA en la que terminó siendo figura, pero ya con 21 años y entre jugadores cuyo destino laboral no sería el básquetbol profesional. Siendo un jugador interior que estaba apenas por encima de los dos metros de estatura, Wallace no llamaba demasiado la atención a las franquicias NBA y no fue elegido en el mítico Draft de 1996.

El especialista defensivo cayó en Italia, donde disputó un partido de copa jugando para el Reggio Calabria, pero finalmente arribó a Washington Wizards en la temporada 1996-1997, como un jugador de apenas seis minutos por partido de promedio. Recién a los 24 años pudo demostrar sus cualidades para molestar a los atacantes rivales, cuando en la 1998-1999 los Wizards le dieron más espacio.

#3 - Dennis Rodman

La vida de Dennis Rodman es tan increíble y llena de circunstancias inesperadas que nada alcanza para resumirla de forma completa, ni siquiera el documental "Rodman: For Better or Worse", que igualmente narra bastante bien su historia.

Al igual que Wallace, el "Gusano" fue un especialista defensivo y rebotero al que la altura no lo ayudaba, pero eso no le terminó impidiendo ser lo que fue. Sí que lo complicó demasiado en un principio. Rodman nunca fue un buen jugador de básquetbol en su adolescencia: era suplente al comenzar a jugar en la escuela secundaria y dejó el deporte, siendo un niño de menos de 1,70 metro. Al terminar la escuela tuvo varios trabajos y de pronto se encontró midiendo dos metros. Y quizá encontrando un próposito en una vida realmente complicada.

Dennis comenzó en un Junior College de Texas, promediando 17 puntos y 13 rebotes antes de irse a una universidad afiliada a la NAIA, la de Southeastern Oklahoma State, en la que se afirmó como una verdadera bestia de los rebotes. Al salir de allí dominó varios campus previos al Draft de 1986, en el que Detroit lo escogió con la elección número 27, pero ya con una edad bastante avanzada: 25 años. La maduración justa (dentro de la cancha) para rápidamente ser un jugador importante: cinco veces campeón de la NBA, mejor jugador defensivo de las temporadas 1989-1990 y 1990-1991, dos veces All-Star, dos veces All-NBA y líder de la liga en rebotes entre 1992 y 1998.

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#2 - Earl Monroe

Earl Monroe. Un jugador tan pero tan bueno que se ganó apodos como "Black Jesus" o "Black Magic". Un base-escolta legendario de las décadas del 60 y 70, cuatro veces All-Star, campeón en New York Knicks en 1973 y rookie del año en 1968. Los números y premios no le hacen honor al mito de este jugador cuyo dorsal fue retirado tanto por Washington Wizards como por los Knickerbockers. Alguien al que describen como un artista. "A veces ni yo mismo sé qué voy a hacer con la pelota", declaraba.

Earl "The Pearl", como también lo llamaban, surgió de la Universidad de Winston-Salem State, una de División II. Su progresión ahí fue espectacular. 7,1 puntos de promedio en su primer año, 23,2 en el segundo, 29,8 en el tercero y un impresionante promedio de 41,5 puntos por partido en su última temporada antes de graduarse. Monroe terminó consagrándose campeón allí y, a pesar de que según cuenta él, no lo escogieron para la Selección de Estados Unidos de los Juegos Panamericanos de 1967 debido a que su estilo de juego era "muy de la calle", los scouts de la NBA no lo marginaron por eso y Washington Bullets lo seleccionó con el pick número 2 del Draft de aquel año.

#1 - Scottie Pippen

Un alero fabuloso en defensa y ataque. Uno de los mejores escuderos de la historia, sino el mejor, pero también capaz de cargarse un equipo al hombro y obtener 55 victorias en temporada regular, como hizo con Chicago Bulls en 1993-1994, la temporada en la que Michael Jordan no jugó. Eso fue Scottie Pippen, dueño de una capacidad atlética impresionante en sus 2,03 metros de altura.

Distinto era todo para él en su adolescencia, como se ve en el documental "The Last Dance". Pippen no era demasiado alto y jugaba de base, y aunque lo hacía de forma correcta, llegando a ganar algunos premios estatales en Arkansas, no logró recibir becas para el sistema universitario. Entonces acudió a la Universidad de Central Arkansas, donde comenzó como un ayudante de equipamiento del equipo hasta que finalmente le permitieron participar. De pronto, Scottie creció más de 15 centímetros y sus habilidades perimetrales las combinó con una fiereza absoluta y un juego atlético dominante para la NAIA, promediando 23 puntos, 10 rebotes y 4 asistencias por partido en 1987.

De aquel chico que no había sido reclutado por ninguna universidad, Pippen pasó a ser el jugador por el que Chicago Bulls debió realizar un traspaso para tener la quinta elección del Draft 1987 y asegurar su selección. Luego llegarían los seís títulos, las siete selecciones al All-Star Game (fue el MVP en 1994), las siete nominaciones a los quintetos All-NBA, las dos medallas de oro olímpicas y el tercer puesto en la votación del premio de MVP de la campaña 1993-1994.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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