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Toronto Raptors

Entrevista con Sergio Scariolo: "Facundo Campazzo tiene nivel NBA, no hay la más mínima duda de eso"

sergio scariolo
Scariolo, en el mejor momento de su carrera.

"El éxito depende de la preparación previa. Sin ella, seguro que llega el fracaso"

Esta frase, del pensador Confucio, podría ser perfectamente de Sergio Scariolo. Una persona enamorada del básquet. Una persona que considera básica la organización, las rutinas, las preparaciones. Y así es cómo llega el éxito.

Scariolo vive el momento de mayor éxito de su carrera profesional, que no es poco con semejante palmarés. Decir que es el momento cúspide después del anillo con los Toronto Raptors en junio y el oro del Mundial en septiembre con la Selección Española parece demasiado obvio. Pero así es y merece la pena recalcarlo. Quién sabe cuándo llegará un nuevo oro Mundial a España.

Han pasado más de dos semanas de la victoria ante Argentina en la final en China. La fiesta fue por todo lo alto. En la resaca de la celebración quedaba el recuerdo de un triunfo que parece ahora ser más lejano. Con el inicio de las competiciones en el Viejo Continente y los Media Day de la NBA cualquiera diría que el último oro de España fue hace años.

"Tengo ganas, muchísimas. Tengo ganas de normalidad después de todo lo que ha supuesto. Del gran esfuerzo físico y mental del Mundial". Scariolo quiere volver a la rutina. Un hombre que en cuestión de meses ha formado parte de dos de los mayores y más complicados éxitos que se pueden conseguir en el básquet de élite. Y solo quiere seguir. "Tengo muchas ganas de volver a la normalidad", suelta en una conversación con NBA.com en español.

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Precisamente antes de comenzar el viaje a China, cuando en julio se presentó en Madrid al equipo de la Selección, el propio entrenador indicaba que era el desgaste mental lo que más le preocupaba. Más que el físico.

"Me encuentro fenomenal. Me ha cansado más el post con todo lo que ha habido que el Mundial en sí. Lo cierto es que física y mentalmente me encuentro muy bien".

Sergio ha vivido en meses experiencias extraordinarias. Se incorporó en julio de 2018 al staff técnico de Nick Nurse, entrenador jefe de los Raptors desde el pasado verano, como uno de sus entrenadores asistentes.

Así, una de las figuras más laureadas y respetadas del básquet FIBA emprendía la aventura de la NBA a sus 57 años. Un viaje especial, diferente. Porque la edad es solo un número y nunca es tarde para seguir cultivándose.

"Aprendés cosas, incorporás otras, entendés algunas que antes no entendías al 100%. Te enriquecés", dice Scariolo. "No creo que haya cambiado mucho, pero sí que he incorporado algunas cosas de peso en mi forma de ver el básquet".

Igual que con la Selección Española. El trabajo de preparación, ese que destacaba Confucio, ha sido exquisito. "Ha habido detalles", comenta acerca de los cambios en su forma de trabajo con la Selección tras su primer año en la mejor liga del mundo.

"De Nick (Nurse) me ha gustado mucho el equilibrio, la tranquilidad y su visión proyectada al momento importante de la temporada, renunciando evidentemente a cosas en momentos más interlocutorios". Quizás se refiera a esos 'load-management' con Kawhi Leonard para que la entonces estrella de Toronto llegase lo mejor posible a Playoffs, y cómo lo ha replicado con Marc Gasol en el Mundial. O quizás no. Delirios del emisor.

"No ha habido muchísimo cambio en la metodología de trabajo del cuerpo técnico. Evidentemente estos años, aprendiendo de mis viajes allí (lleva años viajando a Estados Unidos para observar la NBA más de cerca) y además viviéndolo con convicción, como forma de ver las cosas mía, propia, he tomado detalles. Un sistema parecido, obviamente con menos entrenadores, muchos menos, pero siempre se incorporan detalles. Grandes cambios no ha habido", relata.

En el aspecto táctico, igual. Uno podría pensar que Scariolo ha cambiado radicalmente su 'playbook', su libreto de entrenador. Pero no, este primer año en la NBA parece haber sido más un viaje de descubrirse a sí mismo hacia más básquet que de cambio.

"(A nivel táctico) Reforzar alguna convicción, abrir la cabeza en considerar otras opciones que, sin convertirse en las opciones básicas, sí que han enriquecido mi bagaje y mi forma, mi sistema de juego, y por lo tanto el de la Selección. Y ciertas situaciones que nuestros jugadores NBA están acosumbrados a trabajar con mucha frecuencia. Me ha ayudado mucho en ese sentido", relata.

En el Mundial el trabajo con España fue sublime. Llega a tal punto que los adjetivos se quedan cortos. Y ni siquiera la repercusión posterior, esa tremenda cantidad de apoyo, hace justicia. "Desconfío mucho de toda esta masa de elogios. No por no estar agradecido ni por ninguna razón en especial, sino porque creo que nuestra labor ha sido exactamente la misma", comenta el seleccionador.

"Obviamente la preparación, la meticulosidad... La parte más importante que es formar el equipo, crear los roles, el sistema de juego, preparar los partidos... Ese trabajo ha sido exactamente igual. Creo que hemos rendido bien desde el punto de vista defensivo, pero creo que hemos terminando rindiendo muy bien, teniendo en cuenta la cantidad de talento que teníamos en ataque, en la parte ofensiva", analizó.

En China, el Mundial fue una montaña rusa de emociones y sensaciones. En primera fase parecía que la Selección no llegaría a cuartos. En la segunda se comenzó temblando ante Italia y se terminó con una enorme victoria ante Serbia que lo cambió todo. Después, Polonia y las dos grandes batallas: Australia y Argentina.

Sobre los albicelestes, ese equipo orgulloso y con el que tan fácilmente se empatiza aunque sean tus rivales, Scariolo quiso tener unas palabras. Solo se puede sentir orgullo hacia esos jugadores aunque no vistan los colores de tu país. "Facundo Campazzo desde luego tiene nivel NBA. Vamos, no creo que haya alguien que tenga la más mínima duda sobre esto", tira un contundente Scariolo sobre un jugador que, según diferentes reportes, varias franquicias NBA quieren sacar -o lo han intentado- del Real Madrid.

La agónica semifinal ante Australia fue el partido más intenso del Mundial. Los Boomers salieron a destrozar a la Selección, que aguantó y resucitó de forma extraordinaria para llevarse un partido histórico con dos prórrogas. En esas situaciones, de la intensidad más elevada y en un escenario de auténtica presión en deporte de élite, Scariolo permanece casi tan estable como su peinado.

"Es nuestro trabajo. Los jugadores no necesitan animadores en la banda. Necesitan que les suban la temperatura cuando hay que subirla, que ha habido situaciones de eso, y de bajarla en los grandes momentos de la eliminación directa, cuando hay que bajarla. Y sobre todo que te digan lo que hay que hacer, no tanto meterlo en lo emocional que es lo más fácil y lo menos eficaz en momentos de alta tensión. Eso es lo que desde luego me piden todos mis jugadores y me han ayudado mucho porque su confianza, su lenguaje corporal llegando a los bancos y en los tiempos muertos me insufabla a mi confianza y tranquilidad para centrarme en la parte de darles indicaciones", recuerda.

Figura básica en Toronto y España. Podría ser Scariolo, que también, pero ahora el foco se sitúa en Marc Gasol. El pivote comenzó el Mundial con fallos poco habituales en él y hasta el momento más importante del campeonato, cuando la Selección más le necesitaba, no usó su mejor versión.

Había que dosificarlo. A sus casi 35 años tuvo la temporada más larga y exigente de su carrera NBA. Con Memphis, 53 partidos y 1.788 minutos; traspaso y, ya con los Raptors, 26 encuentros y 648 minutos de temporada regular. A los que hay que sumar 24 partidos y 735 minutos en Playoffs, la cifra más elevada en sus 11 años de sueño norteamericano.

"Con Marc obviamente hemos hablado mucho (para planificar su dosificación) involucrando a Toni Caparrós, que ha sido preparador de la Selección y su preparador personal, y con los Raptors. Al final un jugador de 35 años de esas dimensiones físicas necesita un cuidado especial. Y lo ha tenido. Marc ha sido fantástico cumpliendo los plazos, incluso anticipándose a veces, y ha acabado físicamente bastante bien", destaca.

Precisamente allí, en China, estaba "su jefe". Nick Nurse estaba al frente de Canadá, que apuntaba a llevar un equipo plagado de jugadores NBA y que vió como en las semanas previas al Mundial se caían prácticamente todos de la lista. Y no solo era Nurse, había más miembros del staff de los Raptors trabajando con la selección canadiense.

"Sí, allí nos vimos con Nick la última noche que ellos estaban en Shanghai. Estuvimos cenando juntos con Nate Bjorkgren y Jon Goodwill (asistentes de Nurse con Canadá y compañeros en los Raptors)".

Unos compañeros que, no solo al final, sino durante el torneo felicitaban el trabajo del italiano. "Me enviaron todos (mensajes), no solo Nick, también Masai (Ujiri, Presidente de Operaciones de Básquet de Toronto) y otros entrenadores, mensajes muy cariñosos. No solo al final, también durante el Mundial".

La próxima temporada en Canadá será diferente. Sin Danny Green y en especial sin Kawhi Leonard el techo de los Raptors es más bajo. Les falta esa estrella para ser verdaderos 'contenders'. Esa que buscaron el verano pasado cuando Ujiri trajo a Kawhi vía traspaso.

"Tenemos un equipo joven en Toronto. Tenemos un desafío muy bonito de intentar no alejarnos demasiado de la competitividad del año pasado y mientras desarrollar jugadores que nos pueden venir bien para el futuro inmediato", analizó. Ahí es donde los Raptors pueden sorprender. Su trabajo con jugadores jóvenes es excepcional, como han demostrado con Fred VanVleet y el caso más conocido, Pascal Siakam.

Para esta 2019-2020, Scariolo podrá trabajar con Stanley Johnson y Rondae Hollis-Jefferson, dos primeras rondas que no han terminado de explotar, y con el francotirador de 25 años llegado desde el Valencia Basket, Matt Thomas. "Obviamente tenemos que defender con orgullo, al menos en competitividad y en la identidad que enseñaremos en el campo, nuestro título de campeones", sentencia el italiano.

Entrenador de primer nivel en Europa; asistente y campeón en la NBA; y el mejor palmarés con la Selección Española en los años más dorados de su historia. ¿Qué le queda por hacer a Scariolo? El siguiente paso puede sonar atrevido. Quizás sea irreal o simplemente no se dé, pero seguro que este Mundial ayuda. Scariolo, como entrenador jefe en la mejor liga del mundo.

"Francamente no creo que esa sea ni mi obsesión ni mi objetivo, aunque por supuesto si llegara el momento en que alguien hablara conmigo sobre el tema, cuando termine mi contrato con Toronto dentro de dos años, lo escucharía. Creo que no puedo decir que me gustaría sin matices. En este punto de mi trayectoria no estaría para emprender una aventura de alto riesgo, no es eso lo que me atre. Pero sí, por supuesto un programa serio en el medio/largo plazo merecería la pena al menos de ser escuchado", comentó.

"Efectivamente sé la repercusión que ha tenido este campeonato en Estados Unidos y en el mundo NBA, pero yo me siento igual. No me siento diferente como entrenador ni como persona, así que ya estoy mirando para delante. Volver a mi rol y a mis responsabilidades con el cuerpo técnico de los Raptors para ayudar a mi equipo a seguir ganando partidos", cierra.

Así es Sergio Scariolo. Un hombre trabajador al que no le gusta el ruido y que, tras dos éxitos de gesta histórica, solo continúa con una idea en su cabeza: el básquet.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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