NBA

Tom Thibodeau y la evolución de su perfil entre Chicago Bulls y New York Knicks

Sinónimo de hierro y martillo. Durante años fue uno de los entrenadores más duros de la NBA. Sin embargo, el paso de los años hizo evolucionar su perfil. La sonrisa pasó a ser común en sus apariciones públicas. Quizás más despreocupado tras las heridas de anteriores proyectos. Lo que sigue vigente con Tom Thibodeau es aquello que es innegociable: el esfuerzo y la defensa.

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Chicago Bulls fue su primer equipo como entrenador jefe. Thibs pasó prácticamente tres décadas formándose como asistente hasta convertirse en uno de lujo. Fueron dos años en Minnesota, en San Antonio y en Philadelphia para después hacer su primera permanencia larga: asistente de los Knicks entre 1996 y 2003. Houston por cuatro años y Boston por tres fueron sus últimas paradas.

Con los Celtics ganó el título de 2008 y refrendó su posición como experto defensivo. Era una de las voces más respetadas en ese sentido y contaba con 53 años cuando recibió la oportunidad. Y qué mejor que recibir a los jóvenes y descabalgados Bulls de Derrick Rose. Es imposible explicar la trayectoria de Thibodeau como entrenador jefe sin el ya veterano base. Rose fue su primera gran estrella y le situó en la posición de ser MVP; después, el reencuentro en Minnesota significó alivio para el maltratado jugador; y la etapa actual de los Knicks muestra el proceso de maduración de ambos.

Los Bulls de la 2010-2011, el estreno de Thibs, terminaron con un fantástico récord de 62 victorias y 20 derrotas. Rose fue MVP y Chicago despegó. Era una alternativa real en el Este al dominio de LeBron James y el Big Three de Miami. Al menos lo parecían, hasta que los sueños quebraron con la rodilla de Rose.

De las cinco temporadas de Thibodeau en Illinois en todas ellas disputaron Playoffs. Aunque la competitividad sea obligatoria para el técnico y sus años fueron de postemporada, hay otro dato que refleja mejor lo que supuso para ellos: solo en la última temporada se quedaron fuera de las 10 mejores defensas. Es más, fueron la mejor en su primer año; después, la 2º; cayeron a la 6º plaza; y regresaron a 2º posición.

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Marcado por su alargado gesto, por la elevada carga de minutos a los titulares y los esquemas ofensivos de escaso desarrollo, Thibs emprendió la aventura de Minnesota con el ambicioso objetivo de sacar a los Wolves del pozo. Amagó con ello. La reunión de su antigua manada se produjo. Jimmy Butler, Taj Gibson y el propio Rose compartieron equipo de nuevo, pero en ese caso el problema era incluso superior. Además, el entrenador sí que mostró ciertos signos de perder la situación. Aquello no era Chicago.

Sin embargo, cuando todo parecía descartado llegó la Gran Manzana. La elección de Thibodeau parecía no encajar con las necesidades de unos Knicks en reconstrucción. Nada más lejos de la realidad, el técnico se mostró menos tenso que en etapas anteriores. Desenfadado e incluso con un humor mucho más atractivo para aficionados y prensa. Thibs supo manejar los reveses y construyó un equipo con valores muy determinados.

Rose jamás hubiese ido a los Knicks traspasado desde Detroit si Thibodeau no hubiese estado allí. El ambiente que han creado el entrenador, Leon Rose, el Presidente, y el resto de figuras de la directiva y cuerpo técnico permiten la llegada reciente de interesantes fichajes. Kemba Walker o Evan Fournier refuerzan aquel aspecto donde más fallaban: la variedad de anotadores y la profundidad de la plantilla.

Así, Thibodeau volvió a construir un equipo élite en defensa: fueron la 3º mejor del campeonato y permitieron su premio a Entrenador Del Año. En este contexto, los Knicks compiten y pelean de nuevo, aunque con más talento en su plantilla afrontan el reto de no perder su identidad. ¿Podrán funcionar desde las mismas bases en un equipo de mayor armamento? Ese es el gran reto de Tom Thibodeau a sus 64 años en la NBA.

Qué mejor ocasión para probar a sus jugadores que enfrentarse a aquel equipo al que llamaba hogar. Bulls y Knicks se enfrentarán este domingo y ambos conjuntos están en la parte alta del Este. Thibs tiene a sus Knicks 5º con un récord de 9-7 y cierto apagón ofensivo. Necesitan reconectarse en los dos lados de la cancha. Mientras, a Chicago no le para nadie y son 3º con 11-5. Solo las ausencias jugadores clave, como Nikola Vucevic y Patrick Wiliams, complican su situación. ¿Podrá Thibodeau superar a Billy Donovan y a los renovados Bulls de DeMar DeRozan y Zach LaVine? Sin duda, una gran prueba para que los neoyorquinos pongan a prueba su pólvora.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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