Playoffs 2021

NBA Playoffs 2021: ¿Se puede parar a Trae Young? Philadelphia 76ers puede haber encontrado el modo

A la hora de afrontar cómo plantear un enfrentamiento directo de Playoffs desde el punto de vista defensivo, un equipo debe tener en cuenta que nunca va a ser capaz de anular en su totalidad al oponente y, más concretamente, a la estrella rival. A partir de esta premisa se estructura un entramado cuyo objetivo no es otro que conducir al contrincante a una situación en la que se sienta incómodo, es decir, sacarlo de su zona de confort, tratando de dominar el ritmo de juego, el apartado físico o el mental. En términos generales podría decirse que la idea es elegir tu veneno, el mejor de los males que el otro pueda ser capaz de realizar, de tal modo que pueda llevarse a cabo una especie de control de daños. El primer partido de la serie entre Philadelphia 76ers y Atlanta Hawks fue un paseo de los de Nate McMillan donde Trae Young hizo y deshizo a su antojo.

Con 1-0 abajo en el global, los de Doc Rivers no tenían mucho margen para el error y no podían permitirse quedar nuevamente expuestos tras haber concluido el curso como la segunda mejor defensa de la NBA. Para ello los Sixers revisaron una y otra vez el primer encuentro en busca de fallas, de grietas o de tendencias de las que aprovecharse rumbo al segundo duelo. Llegados a este punto de la campaña resulta complicado exprimir los vicios del rival pues los equipos ya llegan sumamente trabajados y son capaces de corregir sus deficiencias sobre la marcha cambiando de plan. No obstante, hay aspectos que por muy mínimos que parezcan, pueden hacer la diferencia.

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Durante los actuales Playoffs, el 53,9% de los pases totales que han realizado los Atlanta Hawks han venido de las manos de Trae Young, su líder y eje del juego de ataque. El base ha encontrado en John Collins, Clint Capela y Bogdan Bogdanovic sus principales receptores de estos, consiguiendo el ex de Oklahoma generar no pocas asistencias. Algo que alcanzó un grado superior en el mencionado Juego 1 de la serie ante los 76ers donde Young repartió 5 al ala pivote estadounidense, 2 al pivote suizo y otra al escolta serbio. Habría que añadir aquí que no pocos balones acabaron en manos de Danilo Gallinari tras conectar vía Trae aunque estos no derivasen en asistencia pero sí en anotación para el italiano.

El plan a seguir en términos abstractos por parte de los Sixers parecía claro: frenar a Young. Pero como ha ido demostrando el base de los Hawks a lo largo de toda la Fase Regular y postemporada, llevar a cabo esto es más fácil de decir que de hacer. El jugador de 22 años es percibido como un prolífico anotador cuya principal virtud es esa misma, así como la creación de sus propios tiros, pero la realidad es que Trae es incluso mejor pasador que líder ofensivo, logrando hacer funcionar a su equipo a través del pase y la generación de ventajas que a esto lo precede.

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Defender en la NBA actual es probablemente una de las cuestiones más complejas que puedan existir, y realizarlo de un modo eficiente y correcto más si cabe. Principalmente porque intervienen una cantidad de variables que en etapas previas ni se contemplaban fruto del avance técnico, táctico, físico y de las propias reglas de la liga. Del mismo modo que la especialización ofensiva a inicios del siglo XXI fue el detonante de la posterior revolución de ataque, ahora mismo la competición norteamericana vive un proceso de asentamiento de roles concretos en ciertos jugadores quienes ejecutan a un nivel de pura élite.

La existencia de un defensor total en el sentido clásico, alguien capaz de aguantar un aclarado, un bloqueo directo, saltar a una ayuda o leer una línea de pase es cada vez más inusual. Así aparecen figuras que dominan en un apartado concreto y son útiles desde ahí, pero que cuando salen de ese papel tienden a ser menos eficientes.

Eso mismo fue lo que le sucedió a Philadelphia en el primer partido ante Atlanta cuando emparejaron a Danny Green con Trae Young de inicio, anotando este 12 puntos y repartiendo 5 asistencias en los primeros 9 minutos de partido, buena parte de ellos con el veterano escolta sobre él. Rivers trató de ajustar colocando a Tyrese Maxey, Matisse Thybulle o Ben Simmons durante el choque pero modificar sobre la marcha el plan de partido es una cuestión un tanto complicada en conjuntos tan estructurados y cerrados como son los 76ers, lo cual hizo posible que el base concluyese con 35 tantos y 11 asistencias.

Finalizado el segundo encuentro de la eliminatoria el contraste con la actuación de Young no podía ser más diferente, produciendo 21 puntos en 6 de 16 intentos incluyendo 1 de 7 desde el triple, 11 asistencias y 4 pérdidas.

Pero, ¿cómo consiguieron los 76ers anular de este modo a la estrella de los Hawks? Miremos al video:

A simple vista no parece haber nada común. La jugada colapsa en cierto modo y John Collins le busca salida aliándose con Trae Young a través de un bloqueo directo. El base lo pasa y rápidamente se cuadra para lanzar a prácticamente 9 metros, un tiro que termina errando. Sin embargo esta sencilla acción esconde más de lo que parece, empezando con los emparejamientos.

Embiid está con Gallinari, el pivote de Atlanta en ese momento, mientras que Milton se ocupa de Bogdanovic y Harris de Huerter. Lo importante reside en quién se ocupa de Collins y Young, en este caso Ben Simmons y Matisse Thybulle. No es casualidad que sean ellos dos quienes tengan la principal responsabilidad defensiva en este momento de partido, sobre todo porque el australiano destaca por su capacidad para el uno contra uno así como su versatilidad, algo clave de cara a un posible cambio, mientras que el sophomore es uno de los más destacados defensores de líneas de pase y sin balón de toda la NBA, algo clave a la hora de medirse a Young por su habilidad para el relocate.

Basta ver esta acción para comprender buena parte del plan defensivo de los 76ers sobre Young y por extensión ante el resto de los Hawks. Primero ante cualquier bloqueo directo, el interior que interviene realiza un flash para detener el avance del manejador, algo que surte efecto con Bogdanovic que se desprende de la bola. Aquí es donde pasan a intervenir Simmons y Thybulle ya que, cuando Atlanta no puede jugar rápido por medio de Trae, este se desprende de la bola para descargarse de presión defensiva y recuperarla instantes después. Ambos jugadores de Philadelphia tienen claro que el punto más importante para frenar a la estrella rival no es impedirle lanzar de lejos, sino que pise la pintura así como que tiende a no temer tirar desde distancias antaño profanas.

Durante todo el partido los 76ers ofrecieron al jugador estrella rival el triple, siendo conservadores en las persecuciones tras bloqueo directo para evitar que pudiese penetrar y generar desde ahí, así como frenándolo por medio de acciones de flash o cambio si se daba la situación. Una estrategia que acabó dando resultados, aunque irónicamente, el único triple que Trae anotó vino desde más de 9 metros de distancia.

Lo más importante con respecto al plan defensivo de los de Doc Rivers se encuentra en los emparejamientos y demuestra cómo la analítica tiene un papel fundamental entre partido y partido. Philadelphia echó mano de las estadísticas de tracking referentes al pase por parte de los Hawks, estructurando a partir de ahí todo un entramado que tuviese como objetivo cortar la conexión existente entre Trae Young y el resto de sus compañeros.

La principal marca que el base tuvo durante el choque fue la del mencionado Thybulle, cuyo reto no fue otro que evitar que una vez se desprendiese de la bola pudiese recuperarla, poniendo toda su atención en una cobertura directa, casi sin ayudas y haciendo uso de su interminable envergadura. Por otro lado, Ben Simmons se mediría al segundo jugador que más pases conectase por medio del base en acciones potencialmente peligrosas (bloqueo directo principalmente), lo que le llevó a estar con John Collins y Danilo Gallinari, quienes se quedaron en un 0 de 3 y 1 de 2 respectivamente. Y, por último, Clint Capela quedaría en poder de Joel Embiid, encargado de realizar todo tipo de ayuda sobre el manejador y al mismo tiempo llegar a proteger la pintura.

Aquí se puede apreciar a la perfección lo expuesto previamente:

El flash sobre el bloqueo busca ofrecer una falsa sensación de superioridad a Young, que tan pronto como detecta la decisión de sus rivales va siempre en busca de la ventaja, cayendo en la trampa de los Sixers, muy atentos para saltar a todo tipo de balón dividido:

Este plan resulta efectivo incluso en las situaciones que acaban derivando en anotación de los Hawks ya que la principal meta de Philadelphia es incomodar de manera constante a Young, que no retenga el balón en sus manos mucho tiempo hasta conseguir que pueda perder cierto ritmo de juego. Como se exponía al principio, elegir tu veneno:

Una de las principales virtudes de Trae Young y que lo han convertido en una suerte de villano en estos Playoffs ha sido su capacidad para forzar faltas y acudir a la línea de tiros libres. Una habilidad nada sencilla y que lo lleva a saber absorber los contactos e intuir la proyección de sus defensores. Después de que sumase 9 de 9 desde el libre en el primer partido los Sixers tomaron una decisión defensiva nada fácil de realizar, evitando todo tipo de ayuda que derivase en un contacto lateral con el base, de tal modo que este pudiese entrar en colisión con su emparejamiento y se le fuese señalada falta a favor.

Philadelphia apostó por realizar las ayudas y coberturas siempre de manera frontal, apelando al gran tamaño de prácticamente todos sus jugadores, mitigando el impacto en términos de faltas que esto pudiese tener en el plantel, sobre todo en el inicio. Aunque el base sumó de nuevo 8 de 9 desde estas latitudes, sí que es cierto que no lo logró de un modo tan sencillo como en encuentros anteriores e incluso le forzaron a cometer errores:

No existe un modo único de detener a Trae Young e incluso este propuesto por los Sixers puede tener sus fallos, como evidencia el 5 de 9 en tiros de 2 que obtuvo el base en el Game 2. Pero sí que es cierto que Philadelphia logró su objetivo, consiguió apartar en el inicio a la estrella rival, forzar al oponente a buscar soluciones para mantenerse en la lucha en un duelo donde el base estuvo de todo menos cómodo. Ahora llega el momento de preguntarse cómo responderán los Hawks y si el jugador de 22 años podrá encontrar la forma de reaccionar ante la telaraña defensiva de los de Doc Rivers en su regreso a Atlanta.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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