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Vidas NBA: Álvaro Martín con Iván Maggi, un argentino trabajando en la NBPA

Ivan Maggi

Nueva semana, nuevo estreno de "Vidas NBA", el podcast que explora las historias de jugadores, entrenadores, ejecutivos y otras figuras hispanohablantes alrededor del mundo de la NBA, producido por NBA Latam y narrado por Álvaro Martín, toda una referencia de la NBA en nuestra región.

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En esta oportunidad, una muy interesante conversación con Iván Maggi, hijo de un histórico jugador de los comienzos de la Liga Nacional como Diego Maggi. El argentino de 29 años llegó a New York hace un buen tiempo con el sueño de desandar su camino en el básquet universitario, pero mientras estudiaba encontró su pasión en las finanzas. Después de varios trabajos en la ciudad estadounidense, las cosas de la vida lo llevaron nuevamente al básquet, nada más y nada menos que en el mundo NBA.

Maggi es el Manager de Relaciones Internacionales de la Asociación de Jugadores de la NBA (la NBPA, en inglés). Es, entre otras cosas, el vínculo del sindicato con los jugadores extranjeros en la mejor liga del mundo. Sus comienzos en el básquet, su camino en Estados Unidos y los detalles de su función, en otra rica charla con Vidas NBA que se puede escuchar en el siguiente link. A continuación, además, un resumen con lo más destacado de la misma.

Los primeros contactos con el básquet

"Es parte de mi vida desde siempre. Nací en Capital Federal y a los tres meses de vida viví mi primer Mundial, en Buenos Aires. En Mar del Plata, cuando mi papá se fue a jugar, yo empecé pero no era mi gran pasión. Lo dejé, lo cambié por la natación, el fútbol y a los 11 ó 12 años volví al básquet, y ya no me pude despegar desde ese entonces".

"Cuando tenía 15 años empecé a mirar un poco más alto, empecé a mirar al básquet como una salida de escape, una forma de vida, y encontré la posibilidad de Estados Unidos, de quizás estudiar una carrera universitaria y a la vez jugar al básquet. Empecé a luchar y buscar la forma de venir a Estados Unidos a hacer eso, y después de mucho empujar, porque no era un jugador de Selección ni se me daban las oportunidades tan fácil, pude tener acceso a una beca en Estados Unidos en 2009".

La beca universitaria y el cambio de rumbo

"Llegar a una beca era muy difícil en ese momento. No había Whatsapp, no había envío de videos fácil. Tenía que grabar en VHS, pasarlo a DVD y hacer miles de copias para mandarlas por correo físico a entrenadores que yo creía que podían ser de posibles universidades a las que podía ir. De tanto tocar puertas llegué a dar con un entrenador de Miami que había ido a dar una clínica en Argentina, y a través de él llegué al contacto de quien fue mi entrenador en la Universidad. Me puse en contacto con él y se fue dando todo poco a poco hasta que me subí al avión y me fui a New York".

"Cuando estaba en la universidad me di cuenta que el básquet no era lo mío, que no me iba a poder llevar a los lejos que me hubiera gustado llegar. Y en la universidad me di cuenta que las finanzas y los negocios eran algo que me gustaba. Cuando terminé la universidad, volver a Argentina no era una opción, por la crisis económica y porque las oportunidades laborales no iban a ser las mismas. Yo ya estando en New York, creí que quedarme era la mejor opción. Y ahí empecé a perseguir lo que por entonces era mi sueño, que era trabajar en un banco o en una empresa que se dedique a las finanzas".

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La llegada a la NBPA y su función

"La verdad es que fue pura coincidencia. Estuve en el lugar exacto en el momento justo. Fue suerte, en el Barclays Center. Yo soy amigo de José Calderón, y estaba esperando que terminara de ducharse y que saliera del vestuario después de un Brooklyn-Cleveland, y mientras lo esperaba veo una persona que conocía que estaba en la zona de vestuarios, me llama y me presenta con quien hoy es mi jefe, Matteo Zuretti. Cambiamos información ese día, nos juntamos un par de veces a almorzar y cuando la posición que hoy tengo se abrió al público, me escribió y me pidió que aplicara porque le gustaría recibir mi aplicación. Obviamente no lo dudé y mandé mi currículum".

"La NBA es la asociación de los 30 equipos, y la NBPA es la asociación de los 450 jugadores que hay hoy en día en la NBA. La labor de la NBPA es defender los derechos de los jugadores como trabajadores, como cualquier otro sindicato. Lógicamente, el sindicato fue creciendo a través de los 65 años de vida, y los jugadores se fueron sofisticando más, lo cual hizo que la NBPA se tuviera que desarrollar, y pueda servir a los jugadores de formas distintas. Hoy en día, la NBPA da esta posibilidad de que yo pueda servir a los jugadores internacionales de muchísimas formas.

"Mi labor dentro de la asociación es, principalmente, ser el contacto entre la asociación y los jugadores internacionales, y conectar a los jugadores con las necesidades que tengan, usando nuestros recursos dentro de la asociación. Muchas veces los pedidos de los jugadores van por fuera de los recursos que ofrecemos en la asociación, y yo me tengo que poner a resolver de una manera u otra cómo puedo darles una solución".

"Los límites entre NBA y NBPA a veces están medio difusos, lo cual no quiere decir que esté mal, porque puede ser que los dos le demos al jugador el mismo servicio. Pero el jugador siempre puede venir a nosotros en casos como ayudas migratorias, temas de visas para su familia y demás. Del lado sindical, también puede ser por temas dentro y fuera de la cancha, como multas por falta técnicas o demás. Y está el lado de las fundaciones, donde les damos ayuda para sus fundaciones o para cualquier tipo de obra caritativa o sin fines de lucro que quieran hacer. Sin ir más lejos, hace poco estuvo en todos los medios que la NBPA se asoció con todos los jugadores australianos y la NBA para hacer una donación de 750.000 dólares a Australia como ayuda por los incendios".

El vínculo con los jugadores

"Todos los jugadores tienen distintos tipos de necesidades. Nunca va a ser lo mismo un jugador joven que acaba de llegar a Estados Unidos tras ser drafteado con 19 años, comparado con un veterano de 15 años de experiencia en la liga. Todos van a tener necesidades, lógicamente distintas. La edad no es un factor para la cantidad de pedidos que haga un jugador".

"Creo que es importante tener una cierta agilidad cultural dentro de mi trabajo, el entender las diferentes culturas y de dónde viene cada persona. Creo que es importante que los jugadores se reflejen en nosotros, para que se sientan cómodos conmigo para hablar y pedirme lo que necesiten".

"Los sigo a todos en redes sociales, intento tener una especie de rastreo de qué es lo que hace cada uno, cómo los puedo ayudar, qué hicimos para cada uno de ellos. Dentro de las redes sociales, te doy un ejemplo muy básico. Mi papá vive en Mallorca, y el verano pasado vi a un jugador que estaba en Mallorca y le escribí por si necesitaba alguna recomendación de restaurante. No entra dentro de mi trabajo, pero como con ese jugador tengo buena relación, se me dio asi. Pero es muy importante seguir las redes sociales de los jugadores, ver qué pasa por sus cabezas, qué están haciendo, qué les gusta".

🇯🇵🇦🇷 @TheNBPA

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La salud mental de los jugadores

"Ahora es política de todas las franquicias el tener a alguien designado para la salud mental. Dentro de la asociación nosotros tenemos un programa también para eso, que es totalmente anónimo y todos pueden llamar. El dinero no compra la felicidad, los jugadores siguen siendo personas y siguen teniendo problemas como cualquier ser humano. En este caso, pueden ser jugadores jóvenes que llegan a un país y ciudad que no conocen, que tienen 12 horas de diferencia horaria con sus países y no tienen mucho contacto con sus familias. Están solos, el invierno quizás se hace largo, quizás no están jugando... Todo puede sumar para un coctail que hace que no estén contentos o felices. Muchos de estos jugadores vienen de ser estrellas en sus equipos o selecciones, y llegan aquí y en su primer año los mandan a jugar a la G-League, o no juegan en el equipo principal. Es una situación que no es fácil para manejar, sobre todo si estás solo".

El crecimiento del sindicato y su mayor satisfacción

"Siempre hay formas de servirle mejor a los jugadores, hacer más cosas y desarrollar más programas. Hoy en día la asociación está en un gran momento. No sé cómo se trabajaba antes, pero sé que hoy en día se están haciendo cosas que no se habían hecho nunca. Programas para ayudar a los jugadores a encontrar su pasión para después de su carrera, programas para desarrollar negocios de los jugadores mientras están jugando. Dentro del lado internacional, por ahí podemos ayudar más a los jugadores a encontrar su pasión y desarrollar su marca mientras están jugando, su nombre y el marketing global de ellos".

"Lo que más satisfacción me genera es que me vuelvan a llamar, que es un reflejo del trabajo bien hecho. Es ganarme su confianza y que la depositen en mi trabajo, sabiendo que les voy a entregar resultados cada vez que me piden algo. Lo que más me llena en mi trabajo es eso, es ganarme la confianza, que es muy difícil de ganar y muy fácil de perder. Una vez que uno la tiene, hay que cuidarla de verdad".

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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