NBA

Tres espejos de esperanza para Zion Williamson y sus problemas con las lesiones

Los problemas de Zion Williamson en su pie derecho preocupan. No solamente porque de acuerdo a lo que se supo este sábado, su rehabilitación no marcha como se esperaba y no está claro cuándo regresará a las canchas (tampoco si lo hará o no en la actual 2021-2022), sino porque además están lejos de ser una novedad: ya sufrió lesiones en esa zona tanto en la secundaria como en la Universidad, sumado a las complicaciones de rodilla que tuvo durante su primer año NBA.

Lo cierto es que con su tercer año NBA en marcha, Zion apenas ha disputado 85 partidos. Por supuesto que la buena noticia es lo dominante que ha lucido en esos pocos encuentros, al punto de tener algunas de las mejores estadísticas ofensivas jamás registradas para un comienzo de carrera: promedia 25,7 puntos y un 60,4% de campo, además de 7 rebotes y 3,2 asistencias. Números que elevó a casi un 27-7-4 en la temporada pasada, ganándose su primer boleto al All-Star Game.

Sin embargo, las lesiones preocupan. No hay dudas al respecto, aunque tampoco esa preocupación debe transformarse aún en alarma. A lo largo de la historia encontramos otros casos de jugadores que en menor o mayor medida, comenzaron sus respectivas carreras con complicaciones físicas que luego fueron superando con el tiempo. O que al menos no le impidieron transformarse en figuras o leyendas. Incluso un nombre tan en boga por estos días como el de Steph Curry, parecía tener problemas constantes en los tobillos que luego fue dejando atrás.

Claro que el caso de Zion es muy diferente al de Steph, sencillamente por una cuestión física: hablamos de un jugador cercano a los dos metros y por arriba de los 130 kilogramos (bastante más en este tiempo, de acuerdo a múltiples reportes), que depende de su explosión atlética y potencia demoledora para rendir en su mejor nivel. En ese sentido, los casos son más repartidos y tenemos algunos hombres grandes que nunca lograron dejar atrás sus lesiones (incluyendo otros números uno del Draft como Greg Oden o Pervis Ellison), pero también otro que sirven como espejos de esperanza para imaginar un buen desenlace en la carrera de Williamson. Repasemos tres.

El primer caso que podemos mencionar es el de Bill Walton, quien abrió su carrera NBA perdiéndose 47 partidos en su campaña de novato, 31 en su segundo torneo y 17 en el tercero, siempre afectado por lesiones crónicas en los pies. Su caso en realidad puede verse de dos maneras: la negativa es que esas lesiones siguieron complicándolo hasta el final de su etapa profesional. Jamás logró dejarlas atrás realmente. Pero por el otro, es que hablamos de un jugador que aún con esos problemas terminó transformándose en uno de los mejores pivotes de todos los tiempos, liderando a los Trail Blazers a un campeonato (como MVP) y ayudando a los Celtics a ganar otro, ya en un rol de Sexto Hombre.

Walton fue elegido recientemente entre los 75 mejores jugadores de todos los tiempos, algo que Zion o cualquiera aceptaría como un buen desenlace de carrera.

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Un caso bastante particular pero que merece ser puesto sobre la mesa es el de Kurt Thomas. El nacido en Dallas llegó a la liga en 1995 de la mano del Miami Heat (10° pick del Draft) y tras una campaña de novato sin mayores problemas físicos, empezaron las complicaciones: sufrió diferentes fracturas en el pie derecho, que lo hicieron jugar apenas 18 partidos en la 1996-1997 (Heat) y cinco en la 1997-1998 (Mavs). Luego de tres años en el torneo, Thomas había disputado una cantidad de encuentros similar a la de Zion hoy: 97.

¿Por qué hablamos de un caso particular? Porque Thomas nunca fue una estrella dominante como Zion o Walton, pero sí alguien que terminó dejando completamente atrás esas complicaciones físicas de principio de carrera. Al extremo de que se volvería sinónimo de consistencia y presencia casi perfecta: en las siguientes siete temporadas (1998 a 2005), jugó 530 de 542 partidos posibles, sin perderse más de cinco encuentros en ningún certamen.

Tan fuerte fue la superación de Thomas de sus complicaciones con las lesiones en el pie, que hoy aparece en el puesto 68° de todos los tiempos en cuanto a presencias NBA, habiendo jugado 1110 partidos. Y eso que llegó a la liga a los 23 años, tres más joven que Williamson. Kurt es un ejemplo claro de que todavía hay tiempo de sobra para Zion.

El último caso y quizá el más similar al de Williamson por un tema físico, de cercanía en el tiempo y de protagonismo ofensivo es el de Joel Embiid. Porque aunque hoy cueste recordarlo, no hay que perder de vista que el camerunés se perdió la totalidad de sus primeros dos años NBA y que apenas llegó a disputar 31 partidos en su tercera campaña. En el mismo punto de la carrera de Williamson, Embiid había jugado casi un tercio de los partidos de la actual figura de New Orleans... algo que estuvo lejos de impedirle transformarse eventualmente en uno de los pivotes más devastadores y productivos de la liga.

Las lesiones siguen complicando al pivote de los 76ers ocasionalmente, pero no al punto de arruinar su carrera ni mucho menos. Embiid lleva cuatro años seguidos siendo elegido al All-Star Game y seguramente va rumbo a un quinto en esta 2021-2022. Otra continuidad de carrera que seguramente Zion y los Pelicans firmarían con los ojos cerrados.

Las opiniones aquí expresadas no reflejan necesariamente aquellas de la NBA o sus organizaciones.

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